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viernes, 4 de junio de 2021

Hablemos de política

https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-hablemos-de-politica-6798139.html

Una de las acepciones etimológicas de la palabra política proviene de ciudad, por lo que se explica como el “arte propio de los ciudadanos” y el “arte de vivir en sociedad”. Aristóteles definió al hombre como un animal político, porque es capaz de crear y organizar la vida de las ciudades y el actuar de las sociedades.

Platón, escribe en el año 370 a.C. 10 libros sobre la República, explicita en cada uno de estos, cómo sería el estado justo, ideal y ético, así como las características de sus gobernantes; en sus disertaciones hace uso de alegorías y mitos, como el de los metales, donde las clases sociales quedan de manifiesto: oro para los gobernantes, plata para los guardianes y bronce para quienes producen los bienes: artesanos, comerciantes y jornaleros «resto de la población». Desde ese entonces la palabra «democracia» está en boga, incluso en el libro IX, se dice que el hombre tirano surge del hombre democrático.

El siguiente personaje seleccionado para ahondar sobre el tema es Maquiavelo, nacido en Florencia en el año de 1469, durante su infancia y juventud fue testigo presencial de cómo se aplicaba el poder y las consecuencias derivadas, posteriormente ocupó un cargo de gobierno en política exterior y asuntos militares; la educación recibida y experiencias personales en el mundo político, contribuyeron a la formación de su pensamiento. Es hasta después de su muerte que se publica su libro “El príncipe” (1532), «prohibido por la iglesia y que sale a la luz con el movimiento de la Ilustración».

Este preámbulo introductorio lleva la intención de hacer un saltó en la memoria selectiva para llegar a la reflexión del momento actual.

Las sociedades se han conformado con base a luchas sangrientas impulsadas por la pasión y los ideales; las conquistas de los derechos y la estipulación del ser y hacer ha quedado de manifiesto en la Constitución Mexicana. La historia se encarga de mostrarnos los hechos objetivos que han predominado para llegar y sostenerse en el poder, basta recordar a Don Porfirio Díaz y sus 33 años como presidente.

Indudablemente, la ambivalencia de la vida siempre presenta ambas caras de la moneda: lo bueno y lo malo. El surgimiento del primer partido que nace en 1929, saliendo triunfante en las elecciones por 71 años consecutivos, hasta la entrada del nuevo siglo y milenio que pierde ante un partido de alternancia.

En ese devenir histórico, los mexicanos hemos visto desfilar una serie de gobernantes de índole nacional, estatal y municipal, centrando las esperanzas en la toma de decisiones que aludan a esos valores instituidos desde la visión filosófica platónica: prudencia, valor, templanza y justicia y los cuales hemos visto crecer en letra más no en acciones contundentes en pro de una mejor sociedad. 

Este escrito conlleva la intención de que quien lo lea, pueda hacer una introspección sobre los procesos políticos actuales; que, a la hora de emitir el voto, sea hecho con la convicción y certeza de estar eligiendo no a un partido, sino a la persona que mejor pueda representar los intereses colectivos; no fragmentar familias y amistades por tener una opinión distinta; no caer en el juego de creer todo lo que escucha y ser trasmisores de desprestigio.

Me despido trayendo a colación una frase de Maquiavelo: “Hay que ser cauto en el creer y en el obrar y proceder con moderación, prudencia y humanidad, de modo que la excesiva confianza no lo haga a uno incauto y la excesiva desconfianza no lo haga insoportable”.

 

 

 

 

 

 

 

 


viernes, 28 de mayo de 2021

Cumpleaños

https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-cumpleanos-6771118.html
                                                               Cumpleaños 

    Mi existencia marca como punto de inicio la década de los 60, cuando el mundo se tambaleaba ante los sucesos políticos, culturales y económicos que cimbraban el orden establecido. El motor del cambio empieza a acelerar. Acontece la guerra fría entre dos potencias mundiales: Rusia y E.U.A., la guerra de Vietnam, que es la primera asistida por las principales fuentes de comunicación, dando cuenta de los abusos y atropellos a los derechos humanos y la pérdida de miles de vidas. Martín Luther King, activista pacífico de Estados Unidos de América, levanta su voz contra las injusticias y los atropellos a los derechos elementales de la comunidad afroamericana; convirtiéndose en uno de los luchadores sociales que expresa con palabras y persigue su sueño con acciones contundentes; solo pudo ser silenciado por las manos asesinas que presionaron el gatillo poniendo fin a su existencia. 
     
    Se gesta el movimiento social de los hippies, cuyo lema: amor y paz se escucha por los distintos continentes. Florecimiento del arte, de la libre expresión, pero también de la drogadicción y la trasgresión de las normas sociales; la música estridente del Rock and Roll, entra hasta los hogares, cimbrando el alma e ímpetu en los jóvenes y logra imponerse a pesar de la oposición. Los Beatles, cuarteto de Liverpool, dejan escuchar su armónica música, con letras que buscan la identidad, el encuentro consigo mismo y con la otredad. Se aprueba la píldora anticonceptiva y empieza una revolución sexual; reivindicando la sexualidad como parte integrante de la condición humana. 
     
    Los alemanes, separaron miles de familias con la construcción del Telón de Acero, mismo que fue finalmente derrumbado en 1989. El primer aterrizaje lunar acontece en 1969, siendo informado al mundo entero por los medios imperantes de la época. Se crea, el primer prototipo de internet, dando inicio a la revolución global del conocimiento. 
 
    Son muchos los detonantes históricos y culturales que acompañaron mis primeros años de vida; mismos que fui conociendo en la medida de se expandió mi desarrollo físico, cognitivo, social y emocional. 
    
    Un 29 de mayo, de 1963, dejé el abrigo protector del útero materno, para llegar a un hogar donde se carecía de comodidades materiales, pero, rodeado de amor, solidaridad y abrazo protector familiar y comunitario. Cada año, compartía con mamá, posteriormente con mi cuñado y dos de mis hijos la celebración de cumpleaños, por lo que el mes de mayo, se relaciona con júbilo y jolgorio. Acuden a mi mente esos momentos, festejando una vuelta más al sol; por lo que ese día era esperado con ansia, pues significaba recibir presentes y sentir la corona de atenciones, privilegios y deferencias sobre mi persona, que me hacían sentir la reina de la fiesta. En los festejos había piñata, comida preparada por las manos y sazón de mamá, ollas de tesgüino, que hacían el deleite de los pobladores; pastel elaborado por mi tía Eloísa, conjugando las satisfacciones experimentadas al ser protagonista del evento.      
    
    En ese hermoso devenir, la infanta se convierte en niña, adolescente, mujer y abuela, pero la magia y sensaciones experimentadas no han cambiado, solo las personas que me rodean y la forma de celebrarlo. Han transcurrido muchas primaveras, mismas que están llenas de recuerdos emociones, nostalgias, alegrías y remembranzas. El pueblo que me vio nacer, guarda los restos mortales de familiares y amigos que terminaron su ciclo de vida; empero en el firmamento, el sol se pone al amanecer y se oculta en el horizonte al caer la tarde; las estaciones, al igual que las personas llegan y se van; mismo escenario, distintos actores.
    
     Gracias por un año más, por este regalo que viene envuelto en la alegría de ser, hacer y compartir. Espero gozar la gracia, de seguir en este plano terrenal y recrearme con los sucesos que acontecen en el diario vivir. 

                                    ¡Bienvenidos sean los 58 años!

sábado, 22 de mayo de 2021

Cuentitos de navidad

https://online.fliphtml5.com/ujwzj/zidg/
https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-la-cualidad-del-gratus-6742707.html La cualidad del gratus La palabra «gratitud» junto con sus sinónimos y equivalentes la aprendemos a pronunciar desde muy temprana edad, pero en la medida que vamos adquiriendo conciencia del poder y fuerza que confiere su uso, podemos externarla con mayor profundidad y certeza. Externamos gratitud con el regalo de cada amanecer, por tener comida sobre nuestra mesa, por la salud que gozamos, por las personas que nos rodean y por los tantos bienes recibidos. Cuando los inconvenientes e infortunios se presentan en nuestra vida, nos rebelamos y manifestamos enojo ante las injusticias que nos sentimos objeto. A través de mis 57 primaveras, he aprendido a levantar la vista al firmamento, a expresar no solo con palabras sino con acciones la gratitud que inunda y desborda mi corazón; doy gracias por que puedo gozar de mis cinco sentidos, mirar los atardeceres, la naturaleza, la belleza y perfección de los niños; deleitarme con el perfume de una flor, con la esencia de aromas que dan paz y sensación de bienestar a mi alma: con el sabor inconfundible de los alimentos que dan fuerza y sustento, porque puedo sentir mi presencia y la de los demás, tocar, abrazar, estrechar manos; escuchar el croar de las ranas, la lluvia que golpetea en los techos y ventanas, el crujir de las hojas secas, el murmullo del viento y el canto de las aves. Agradezco porque de todos los caminos posibles, he escogido aquellos donde es posible sembrar, abonar la tierra y cosechar; porque de las profesiones que se ofrecen como en un abanico de posibilidades, tuve la fortuna de ser maestra, formadora de generaciones; sembradora de conocimiento y esperanzas; porque dentro de las múltiples cualidades y atributos, se ha desarrollado en mí esa pasión por las letras, por la literatura, por leer y aprender a través del tiempo y de los espacios culturales; por mi amor y dedicación a la poesía, la cual ha sido como un bálsamo en tiempos de crisis, es catarsis, me ayuda a soltar, a dimensionar de una manera distinta. Gracias por la familia donde tuve la suerte de nacer y crecer; por las vidas longevas de mi madre, abuela y tíos; por esa existencia efímera de mi nieta, quien solo alumbró nuestra existencia por diez años, pero que dejó inundado de memorias y recuerdos nuestra célula familiar. Por mis hijos, fuente inagotable de amor y ternura, en quienes me sostengo, cuando la oscuridad penetra, ellos se convierten en esa luz que orienta mis pasos. Gracias por mi esposo y compañero de vida, con quien he pasado ya casi cuatro décadas a su lado; hemos aprendido a soñar juntos, a construir andamios, a reforzar y remendar heridas, y sobre todo, a apoyarnos uno en el otro, porque decidimos acompañarnos, amarnos y respetarnos por el resto de nuestras vidas. Gracias por el regalo de mis nietos, ellos se han convertido en esa cascada inagotable de amor y de ternura; soy parte de sus sueños, de sus risas y logros. Me congratulo con cada aprendizaje y logros en su escalinata; son mi alegría. Gracias por esas hermosas amistades que he construido a lo largo de mi existencia, amigos con los que puedo hablar, llorar y desahogar mis cuitas, cantar, bailar, gritar y hacer remembranzas de experiencias. Gracias por ser parte de mí. Agradecida también por los obstáculos que he tenido que enfrentar, me han enseñado construir la resiliencia, a valorar las cosas y personas que circundan a mi alrededor.

lunes, 17 de mayo de 2021

Soy maestra

https://revistalatinanc.com/2021/05/15/soy-maestra/




Soy Maestra

Son distintos los caminos que llevan a obtener un título en educación; circunstancias que se han ido modificando de acuerdo a los requerimientos propios del contexto y de las necesidades del sistema educativo. A partir de la implementación de la Secretaria de Educación Pública en México (1921), el reto inmediato era la expansión y empezar a llevar alfabetización; por lo que personas con primaria terminada, ingresaron a las filas del magisterio para convertirse en alfabetizadores y más adelante se irían comprometiendo con los cursos propedéuticos.

 A partir de mediados del siglo XX, la cobertura de las escuelas por todo el territorio mexicano era notable, por lo que personas con secundaria terminada, ingresaban directamente a la escuela normal y en tres años salían con título en mano, listos para llevar su misión a los rincones más apartados del país o estado.

Por los 80, se abre la oportunidad que personas con secundaria terminada empiecen a trabajar dentro del magisterio y cursen su educación al mismo tiempo en  escuelas formadoras durante los periodos de receso vacacional y en fines de semana.

Posteriormente, se da la exigencia que antes de entrar a la normal, se haya cursado la preparatoria, obteniendo un título, cuatro años después de licenciado en educación.

La escuela, también es puerta de entrada donde pueden florecer otras profesiones, sobre todo de nivel secundaria, medio superior y superior; recibiendo los cursos de nivelación pedagógica donde se cursan las materias propias de didáctica y pedagogía.

Este es el escenario donde el aprendizaje es inacabado, hay un nuevo término aplicado que es «INCOMPLETUD», eso significa que hay que estar en constante actualización y profesionalización por los cambios que se presentan a una velocidad frenética y exigen que el maestro esté preparado para enfrentarlos.

Recientemente leí un texto de Pablo Latapi, quien dice que esta profesión tiene sus ambivalencias y claroscuros de la luna; resalta los retos y áreas de oportunidad que el docente enfrenta cada día, pero también menciona la enorme satisfacción que experimenta cuando contempla el milagro del aprendizaje, cuando puede mirar esos ojos que se iluminan, la sonrisa que se dibuja en el rostro, las palabras de agradecimiento de sus alumnos y el raudal de amor que recibe a diario.

Concuerdo con estas disertaciones, estoy inmensamente agradecida por la oportunidad brindada de ingresar a las filas del magisterio en 1986 en la secundaria de mi pueblo natal Balleza, Chihuahua. La inmensa cantidad de aprendizajes que recibí de mis compañeros de trabajo, de mis alumnos, quienes con sus interrogantes me obligaban a estarme actualizando; agradecida con las escuelas que en su momento me fueron brindando las herramientas necesarias para desenvolverme en esta hermosa profesión.

El aprendizaje, no solo se recibe de los currículos y maestros que imparten la cátedra, sino de los compañeros de viaje, con quienes se construyen lazos indisolubles de amor y compañerismo. Se comparten experiencias, vivencias, métodos, técnicas y las bases teóricas; en la medida que se va adquiriendo significado, se aprende a valorar intensamente lo que se hace.

Soy una maestra sedienta de aprendizaje, al terminar un ciclo de preparación ya estaba pensando en el siguiente, con la mirada puesta en el horizonte, en la búsqueda de respuestas a tantas interrogantes que, al igual que la utopía, en la medida que vas avanzando, esta se va alejando diez pasos más.

Incursioné en varios ámbitos educativos: docente, subdirectora, directora y jefa de enseñanza, a la par que laboré en varias escuelas diseminadas en distintos espacios del estado: Balleza, Parral, San Francisco del Oro, Delicias, Guachochi y de vuelta a Parral. También tuve la suerte de impartir clases a preescolar, primaria, secundaria, nivel medio y superior, adquiriendo con ello, la experiencia de conocer y apreciar las diferencias substanciales de cada etapa. Trabajé en la escuela formadora de docentes, acompañé a varias generaciones en su trayecto formativo. Me jubilé en el 2017, actualmente fui invitada a volver a la escuela normal, estoy laborando de forma virtual, una nueva modalidad, donde los retos están al día, pero también las esperanzas, los sueños compartidos y los lazos de amor que vamos tejiendo por y con la docencia.  

Felicidades a todos los maestros en su día, por ser constructores, andamios, guía; por ser esa luz que ilumina el sendero del conocimiento, quien sienta las bases para que las nuevas generaciones tomen decisiones más informadas, más conscientes y reflexivas; porque en nuestras manos está la formación de carácter, templanza, resiliencia y valores.

¡Sigamos siendo sembradores!

 

 

 


viernes, 14 de mayo de 2021

Otra batalla perdida

https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-otra-batalla-perdida-6711886.html

Otra batalla perdida

Hay eventos únicos e irrepetibles que marcan la existencia, uno de estos, es el momento del nacimiento y el otro es cuando dejamos de existir en el mundo físico.

Se ha dicho, que, al momento de nacer, es como un libro con las páginas en blanco, donde se irán imprimiendo esas experiencias, mismas que son parte inherente del desarrollo de cada ser humano y que tienen una relación directa con el entorno familiar y comunitario donde nos desenvolvemos.

Los psicólogos fundamentan en sus teorías que aparte de la carga psicogenética, las muestras de afecto, apego y amor que recibimos desde la gestación y posteriormente de nuestros primeros cuidadores son parte medular del desarrollo de la personalidad y carácter de cada individuo.

Este escrito lleva la intención de rendir un homenaje póstumo al recuerdo de Roberto Jáquez Olivas y su compañera de vida, Bertha Quintana.

Una pareja que se encuentra en el devenir del tiempo, cuando ambos ya habían procreado una familia en distintos ámbitos, pero que por aras del destino se conocen y deciden emprender una nueva etapa en su vida.

La vida se compone de dualidades. Ellos se reencuentran, pero un fantasma aparece con nubarrones de tormenta; el cáncer se había posesionado de Queta, madre de Roberto, cuyas limitaciones iban en aumento día con día.

Ellos, al igual que el resto de la familia, se comprometen en su cuidado, prodigando las atenciones y amor que un enfermo requiere; dejando a un lado las necesidades propias para volcarse en la atención de calidad que ella necesitaba y la enfermedad demandaba.

Es en ese contexto, donde nuestros lazos de amor familiar se renuevan y solidarizan; porque contrario a lo que se piensa, es en medio de la desventura y dolor, donde puede reconocerse la esencia primordial del ser humano.

Fuimos testigos de su compromiso como pareja, del emprendimiento en pos de construir y edificar un entorno seguro y armónico llamado hogar, donde podía respirarse es aroma que emana del amor; esa invitación a llegar y sentirse parte de su casa; a ser convidados de su mesa y a departir largas horas de charlas, a veces con lágrimas y otras tantas compartiendo sueños e ilusiones.

En días pasados, ambos fueron embestidos por la crueldad del Cóvid, Bertha no resistió, sus pulmones dejaron de funcionar y el soplo de vida conferido al momento de su gestación, se apagó como una vela que recibe la fuerza del viento; expiró junto con los sueños construidos. Roberto, le sobrevivió unos días, luchando contra los estragos y daños ocasionados, hasta que su cuerpo maltrecho y cansado, decidió rendirse.

No hubo honras fúnebres, sus restos mortales fueron convertidos a polvo; colocados en una pequeña caja, que fue depositada en la tumba de sus progenitoras.

Les sobreviven sus hijos, su padre: Roberto Jáquez Gardea, hermanos y demás familia que queda consternada con su pronta y triste partida.

Este obituario rescata en letras, algunos fragmentos someros de su vida, de la causa de su muerte y del duelo generado en quienes tuvimos la suerte de conocerles y amarles. Recordar a las personas, es tallar en el árbol genealógico de su vida, de su personalidad y acciones que enaltecen su recuerdo.

Nos quedamos esa sonrisa a flor de piel, con la alegría que les caracterizaba y externamos las gracias a todos los familiares y amistades que manifestaron su solidaridad en estos tiempos de despedida, desprendimiento y llanto.

 

 

 

 

 


miércoles, 12 de mayo de 2021

Ante su partida




Hay acontecimientos que cimbran, penetran hasta lo más profundo de las entrañas, nos hacen reconocer la fragilidad de nuestra vida terrenal y nos colocan en el umbral de la conciencia, donde podemos reconocernos a través del dolor que embarga a las personas con las cuales crecimos y convivimos a través del tiempo.

Esos sentimientos, emociones y reconstrucciones son precisamente los que nos hacen comunidad; el nacer, crecer y desarrollarse en un entorno, donde se comparten alegrías y tristezas, el ser testigos de éxitos personales y familiares, son parte inherente del amor y lazos construidos a través del tiempo.

Cada familia enfrenta sus propias batallas, algunas son producto de enfermedades, de los estragos que va causando el tiempo en el cuerpo; otras de accidentes, los cuales nunca pensamos que vamos a transitar.

Desde hace un tiempo, hemos sido testigos del dolor que embarga a la familia Medina Tarín, pero también de la solidaridad, respeto y empatía que la comunidad ha mostrado. Ha hecho patente su presencia de distintas maneras; brindando amor, llamadas, mensajes y manifestado su sentir a través de las redes sociales.

Ha sido un golpe contundente tras otro, primeramente, la gravedad que provocó el accidente, luego el deceso de ese pequeño angelito quien fue luz, alegría y esperanza en sus hogares y corazones; posteriormente, la muerte de su progenitora y en estos últimos días, el triste final de Dianita Javalera Medina.

Una mujer joven, entusiasta, emprendedora, llena de proyectos personales y familiares, quien deja a su esposo, dos pequeñas niñas, su madre, hermanos y familiares sumidos en un profundo dolor con su partida.

Por este medio, hacemos patente nuestras condolencias y reiteramos el cariño que les profesamos.

  

viernes, 7 de mayo de 2021

#Todos somos Colombia"

https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-todos-somos-colombia-6683748.html

#Todos somos Colombia

Recientemente leí el libro “El olvido que seremos”, (2005) testimonio logrado por la magistral pluma del escritor colombiano Héctor Abad Fasciolince.  El título lo toma de un poema de Jorge Luis Borges que dice: “Ya somos el olvido que seremos/el polvo elemental que nos ignora/y que fue el rojo Adán y que es ahora/todos los hombres y que no veremos/ya somos en la tumba de dos fechas/del principio y el término la caja/…”

Este libro es carta, testimonio, ensayo y biografía, contiene relatos desgarradores de los acontecimientos violentos que se han suscitado en Colombia desde el siglo pasado. Consta de 42 capítulos y ha sido traducido a nueve idiomas, siendo uno de los libros más leídos en Iberoamérica.

El eje temático versa sobre  un hijo que hace hasta lo imposible por rescatar la memoria de su padre asesinado, del olvido que todos llegaremos a ser; el  protagonista principal es el mismo escritor, quien relata la vida de su progenitor, un médico y activista colombiano, Héctor Abad Gómez, quien puso su vida y conocimiento  al servicio de la igualdad social y de  los derechos humanos de la población; luchó porque los colombianos conocieran  mejores formas de vida, exigió al gobierno el agua potable,  a los habitantes les concientizó sobre  la importancia  de estar en contextos  limpios, a sembrar y cultivar frutas y hortalizas; pues él comentaba que los problemas de enfermedades se solucionarían si el estómago tuviera alimento y el gobierno hiciera su parte al brindar las condiciones básicas de subsistencia. Como médico, su vida transcurrió en medio de luchas sociales, en ser testigo de levantamientos y desapariciones, en levantar la voz en espacios públicos y en escribir los hechos y sucesos que estaban lastimando a la nación; denunciando a los ejecutores y perpetuadores de la violencia

Como padre, sembró una semilla de amor en el corazón de sus cinco hijas y el único varón, quien es el autor del libro. Explicita en varios capítulos, ese vínculo especial que tejieron; las conversaciones que les acompañaban en sobremesa, en espacios cerrados y al aire libre, siempre sintiendo el apego y mano protectora personal sobre sus hombros.

Un padre que se preocupó por el alimento del intelecto, permitiendo que abordaran una dosis alta de lecturas, textos de distintos géneros, que posteriormente estaban en la mesa de diálogo; escucharan música instrumental, fueran conocedores del arte y tuvieran la libertad de palabra y acción.

El autor fue educado en medio de dos caminos bifurcados, por una parte, dentro de la doctrina católica, en una extrema política e ideológica, donde florecían las discusiones teológicas, la oración, la asistencia cotidiana al templo; por otra parte, un padre, científico que todo se cuestionaba, y estaba en contra de los simbolismos y ritos que se promovían dentro de la fe; era marxista en la economía y un pensador liberal de la política.

A lo largo del texto puede rescatarse esta lucha ideológica del autor. Describe al hombre idealista, al médico al servicio de las causas justas y al padre vencido por el dolor y la impotencia de no encontrar cura para el cáncer que invadió a su hermosa hija. “Cuando la enfermedad y la muerte nos revelan el estado de contingencia que somos, acudimos, en vano, a cualquier metafísica para esquivar ese irremediable destino” (pág. 164).

Un libro que condensa el dolor e impotencia ante la violencia que crece como una maraña que va trastocando hogares, pueblos y países; cuya única arma de defensa es la palabra, páginas impregnadas de memorias, sangre y mucho amor.

Esta breve reseña, lleva la intención de servir como preámbulo de conciencia, reflexión y análisis a los recientes acontecimientos de Colombia. Un pueblo que se levanta contra la injusticia y que es sometido y lastimado por la fuerza militar. Hoy, todos somos Colombia y mostramos apoyo y solidaridad ante nuestros hermanos.

 

 



lunes, 3 de mayo de 2021

Fragmento del libro Balleza, tierra de soñadores


Fragmento del libro Balleza, tierra de soñadores

En medio de uno de los cerros se encuentra una cruz de madera, labrada y colocada desde tiempos remotos por quienes profesaban la religión católica, como un recordatorio de que un hombre había pagado por los pecados de todos los seres humanos.

3 de mayo, fecha  conmemorativa del día de la santa Cruz, gente  que lleva ese nombre, se preparaban física y mentalmente para iniciar la escalinata familiar desde la madrugada, por un camino escabroso, sorteando las dificultades propias, ese paseo además de cumplir con el deber moral religioso tenía un tinte educacional, se recolectaban hierbas medicinales, mostrando a las generaciones más pequeñas la distinción de flora y fauna existente, la caza de algún zorrillo para extraer y disecar su carne, por las propiedades y proteínas que se le atribuyen que purifican la sangre y ayudan a erradicar algunas enfermedades; la piel de víbora para molerla y hacer sal que posteriormente serviría para la sazón de alimentos.

El tinte social se debía a la satisfacción plena de llegar a la cima, por compartir con la familia y comunidad el alimento preparado, las historias, leyendas y noticias que en ese tiempo llegaban solamente por correo postal, o por algún osado viajero que pasaba. 

Al unísono, decían sus oraciones, plegarias y alabanzas, a la vez que mezclaban las últimas melodías que se escuchaban en los acordes de los músicos de viento que en la década de los 50 del siglo XX alegraban las festividades.

Al atardecer, iniciaba el descenso, felices por haber estado más cerca del cielo, el cumplimiento de penitencias que algunos feligreses se habían impuesto a sí mismos a cambio de la obtención de algún beneficio a la salud o agradecimiento. 

El esparcimiento también brindaba salud emocional al recrear la vista con las figuras geométricas perfectamente trazadas en la llanura; el pueblo y sus alrededores, mostrando su magnificencia y esplendor con los bellos colores y paisajes que brinda la naturaleza desde las alturas.

Las dificultades encontradas eran similares al ascenso; sólo que cargaban el cansancio, emociones y ajetreo del día, infantes dormidos en los brazos de sus progenitores o hermanos mayores y los estragos por las bebidas etílicas consumidas por algunos durante la celebración.

Aunado a lo anterior, el mes de mayo es donde las temperaturas alcanzan su mayor incremento y la flora en esos parajes es escasa y pequeña, no brinda protección para las inclemencias del sol, por lo que, al caer la tarde, podía observarse rostros rojizos por las horas expuestos a los rayos solares


viernes, 30 de abril de 2021

Milagros de vida

https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-milagros-de-vida-6658900.html

                                                       Milagros de vida

    Etimológicamente la palabra «milagro» se deriva del latín del verbo «mirari», cuyo significado es contemplar con admiración. Los filósofos aristotélicos decían que «contemplar» es templar el alma, mirar con los ojos internos, percibir la esencia y profundidad de las cosas.

    Ante esa breve conceptualización, cabe mencionar que el ser humano está en espera constante de esos milagros. Ponemos nuestra confianza en la fe, y eso conlleva la espiritualidad, lo que no es tangible ni visible, pero se siente, se respira, se vive dando fuerza y alimento al alma. Es por ello, que la religión ha ocupado un lugar preponderante dentro del desarrollo social y comunitario dentro del mundo entero.

    Como seres únicos, crecemos en medio de una cultura e idiosincrasia que da fuerza y sustento a quienes somos, pensamos y actuamos; es por ello, que las religiones son conceptualizadas, entendidas y vividas desde distintas perspectivas y enfoques.

    La vida misma nos presenta un abanico de situaciones y decisiones que van conformando la existencia; algunas están en nuestras manos prevenirlas y evitarlas, otras, son tan espontáneas, que nos dejan atónitos e indefensos cuando suceden; tal es el caso de accidentes, enfermedades que son crónicas, degenerativas y altamente invasivas al organismo y hago referencia a la pandemia actual, porque, ésta, ha trastocado la mayoría de las familias o de personas muy cercanas al entorno de cada uno de nosotros.

    Cuando eso sucede, levantamos la vista al cielo, hurgamos en esa fe que fue inculcada en nuestro corazón y nos apoyamos en las personas que viven y profesan su credo, no solo de palabra sino en acciones específicas en bien de sus semejantes.

    Ponemos nuestra fe además en la ciencia, en los doctores y en los conocimientos que han adquirido, para que los medicamentos entren al organismo y limpien en daño ocasionado por bacterias o virus invasivos, por los estragos ocasionados por las enfermedades o las consecuencias de accidentes.

    Clamamos y esperamos esos milagros, y cuando no suceden de la manera en que nosotros los teníamos previstos, sentimos frustración, enojo y vacilación ante ese Ser omnipotente que nos priva de seguir gozando la presencia de seres amados, y tratando de mitigar la pena, damos por sentado, «que Dios lo necesitaba a su lado», «que está en un lugar mejor», buscando calmar el miedo, soledad, indefensión e incertidumbre que produce la muerte.

    Ante las circunstancias que actualmente nos aquejan; he aprendido a valorar el significado del milagro; el coronavirus invadió nuestro entorno familiar y vamos saliendo avantes en la batalla; la familia, aunque ausente físicamente, ha hecho patente su presencia, cuidados y amor; nuestras amistades se han preocupado por nuestra salud y bienestar, con mensajes, llamadas, incluso trayendo comida a nuestro hogar.    

    En diciembre un sobrino cayó  desde  un tercer piso, sufriendo múltiples fracturas y tras penosas intervenciones quirúrgicas y tratamientos dolorosos de rehabilitación, su cuerpo vuelve a restablecerse. Una sobrina acaba de dar a luz dos hermosos gemelos; el hecho de amanecer cada día, de gozar nuestros sentidos, de observar la vida floreciendo en nuestro jardín; del milagro de sabernos amados y necesitados.

Hoy levantó mi vista, abro mis brazos y clamo a toda voz: ¡gracias, señor!

 

 


viernes, 23 de abril de 2021

Espejos de vida | Ha muerto una rosa

  / VIERNES 23 DE ABRIL DE 2021

Espejos de vida | Ha muerto una rosa




Ha muerto una Rosa

La primera vez que asistí a una conferencia de la Asociación civil Rosas Rosas, quedé totalmente asombrada; el objetivo primordial era concienciar a la sociedad sobre la importancia de la auscultación y prevención del cáncer de mama.

Desde el momento que entré al recinto, las fibras más íntimas de mi ser quedaron a flor de piel, mi alma sensible se condolía de observar a esas mujeres guerreras que daban testimonio de la lucha que estaban enfrentando, del impacto al conocer la noticia de que eran portadoras de cáncer, de los tratamientos y las terribles consecuencias inherentes, y el cómo habían asimilado el convivir con la enfermedad, siempre en una constante cercanía con el dolor y la incertidumbre, pero sobre todo, con la entereza y la fuerza para disfrutar cada segundo de vida. La Asociación estaba conformada por mujeres de todas las edades, desde muy jóvenes, hasta maduras, quienes vestían de color blanco, con un moño distintivo de color rosa sobre su pecho.

Tenían una exhibición de fotografías, donde podía precisarse la falta de un seno o de ambos, ellas mismas se encargaron de dar un recorrido por la galería, mostrando las cicatrices en el cuerpo y el testimonio de como esa extirpación se convirtió en su boleto para seguir viajando en el itinerario de la vida.

Entre esas Rosas, estaba mi entrañable amiga Tere Corral, con quien habíamos tejido lazos de amistad desde tiempo atrás; ella portaba un turbante sobre su cabeza, señal inequívoca de que estaba en tratamiento y había perdido el pelo. Yo la observaba moverse diligentemente por todo el salón, apoyando en lo que fuera necesario. Esa era la Tere que yo conocía, siempre en movimiento, lista para la acción y hoy la veía igualmente activa, pero ejecutando los pasos que marca el ritmo del cáncer

Cuando me acerqué a saludarla, quería decirle tantas cosas, asegurarle que todo saldría bien, pero solo me limité a abrazarla muy fuerte y permití que las lágrimas fluyeran libremente sobre mi rostro. Entonces, ella me consoló, me brindó su paz espiritual, tenía la plena seguridad de que saldría adelante en esa contienda; tenía muchas ganas de vivir por ella misma y por el inmenso amar profesado a su familia.

Posteriormente la encontré en otros eventos, siempre sonriente, con su mirada diáfana, transparente, con esa luz de esperanza de quien confía en que llegará el milagro de la sanación.

Seguimos frecuentándonos y saludándonos a través de las redes sociales. Supe que había vuelto a ingresar a hospitalización y uní mis plegarias para que todo saliera bien y volviera a su casa como en muchas otras ocasiones.  Hoy me encuentro con la triste noticia de su fallecimiento, no puedo evitar el sentir enojo, dolor, indignación y desesperanza ante la crueldad de esa enfermedad, que invade el organismo de quien la porta y quebranta la estabilidad emocional y psicológica de toda la familia.

¡Vuela alto, querida amiga!  lleva tu sonrisa a los confines del universo, allá donde no hay dolor ni angustias, ni quebrantos. El jardín de la Asociación ha perdido una Rosa, los hijos han perdido a su madre; Omar perdió a su compañera de vida; Parral, ha perdido a una mujer valiente y emprendedora.

Descansa en paz Tere Corral.

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viernes, 16 de abril de 2021

Carta a la humanidad

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Carta a la humanidad

Diciembre del 2019

Sin invitación previa llegué al país más grande del continente asiático, hice mis primeras invasiones en los organismos de humanos, comprobando satisfecho la ferocidad y rapidez destructiva que poseo; encontré la población más vulnerable para incrustarme; observé sus costumbres, hábitos y conductas por lo que utilicé la artimaña de viajar en sus cuerpos, de quedarme en sus manos, en su aliento y que fueran ellos mismos los encargados de multiplicarme.

Causé caos, miedo e incertidumbre; vi postrarse a aquellos que se creyeron grandes. Les demostré que no importaba su jerarquía ni posición de mando, que eran igual de vulnerables. En la medida que voy expandiendo mi destrucción implacable, puedo percibir su tambaleo ante todo lo que sentían conocido, seguro y dominable.

La ciencia está confusa, ¡no sabe cómo aniquilarme! Los políticos desesperados, sus planes tendrán que ser postergables. Cerré iglesias, suspendí los ritos que se creían indispensables, detuve el mundo, frené su paso en esa carrera inalcanzable; dejé que revaloraran su vida, sentimientos y emociones, encontrando su conciencia y su alma adormecida por el ego, el poder y el apego.

Permití que conocieran el encierro domiciliario, que midieran sus afectos, cancelaran sus reuniones, cubrieran su rostro escondiendo su sonrisa, dominaran sus expresiones de afecto, privilegiando la distancia considerable; que cerrarán sus fronteras, contuvieran su paso, el consumismo exacerbado y la contaminación del mundo, lo cual es una cuestión que no debe ser pospuesto ni reemplazable.

Como en toda guerra, habrá quien venza y aplaque mi sed y hambre destructora y salga triunfante, ellos serán el eco de mi voz, fiel testimonio de mi paso por la humanidad. 

Covid 19

 


viernes, 9 de abril de 2021

¿Verdad o mentira?

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¿Verdad o mentira?

Nada es origen, siempre se repite, se lee, se escribe. No conocemos quien fue el primero en decir algo. Pero también es necesario volver sobre esas antiguas intuiciones con una voz que las haga propias.

Jorge Luis Borges.

 

Esta semana inicio con una frase acuñada por los relativistas cognitivos: “Nada es verdad, nada es mentira, todo depende del cristal con que se mira”. Este movimiento filosófico se centra en la afirmación de que un conocimiento es verídico de acuerdo al contexto del cual emana, siendo además multifactorial, porque incide tanto el lenguaje, como la cultura y los paradigmas de cierto periodo de tiempo.

Distinguir lo que es verdadero de aquellas falacias que comúnmente escuchamos y damos por sentado, requiere tener un acercamiento al conocimiento en general, para luego irle desmenuzando y analizando en sus partes.

Hay una alegoría que escribió Platón en el año 380 a. de C. denominada “La Caverna”, menciona que el hombre habitaba en cuevas que estaban cubiertas por la más completa oscuridad; sin embargo, la fuerza de la costumbre, les había enseñado a cohabitar en ese espacio por temor a salir de su zona de confort.

No obstante, siempre existe la excepción a la norma, un habitante decide avanzar por el sendero, dejar lo conocido y aventurarse a explorar nuevos conocimientos; primeramente, sigue unas rejillas de luz que traspasaban las rocas, en la medida que los rayos del astro rey alcanzaron sus retinas, sufrió una ceguera momentánea, pero luego pudo apreciar la belleza del exterior y volvió extasiado a la cueva para contarles acerca de su descubrimiento; la fuerza de su emoción no fue suficiente para persuadirlos a abandonar ese espacio; unos cuantos lograron salir y enfrentar los retos que ese nuevo mundo ofrecía.

En lo que respecta al dogma «pensamiento que se tiene por cierto y no puede cuestionarse», se puede ejemplificar el avance, impacto y trascendencia que ha tenido en el hombre. Hay quien hace gala del poder, del conocimiento que instituye como verdadero y lo utiliza para someter a los oprimidos.

Cada sistema es un punto a debatir, llámese política, credo, economía, educación, entre otros, que se encuentran contenidos en un paquete que lleva como nombre: globalización. Entendiéndose como un proceso económico y tecnológico que abraza la cultura y la política en general; generando una comunicación e interdependencia entre los países.

Hoy en día, la información es inmediata; se encuentra a un clic, pasando por el filtro del análisis personal y comunitario que apoya a la toma de decisiones y genera diversas perspectivas contextuales.   

Hay quienes cubren su cuerpo de bombas explosivas y se lanzan en pos de una misión suicida que consideran su verdad; otros, quienes se apartan del ruido y la sociedad y encuentran su verdad en el silencio y la meditación; otros más, que hacen de la verborrea su principal elemento para ganar adeptos y seguidores; quienes buscan la fundamentación teórica y los procesos de la ciencia para dar por sentado verdades que están en constante proceso de reconstrucción.

La tolerancia, empatía y otros valores universales son necesarios; el vestuario del conocimiento y el telar de la verdad, se ajustan a momentos específicos.

Vaya pues esta somera reflexión para continuar en la búsqueda de esa verdad que nos rige, de esa luz que sea candil en medio de la oscuridad; de esa paz, que solo se reconoce al haber experimentado la intranquilidad.

Termino con el pensamiento de N Wiener: “No somos sino remolinos en un río de incesante corriente, no somos materia perdurable sino pautas que se perduran a sí mismas…

 

 

 

 

 


jueves, 8 de abril de 2021

Taller sobre perspectiva de género

"Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas". Mary Wollstonecraft, filósofa y escritora inglesa del siglo XVIII.


viernes, 2 de abril de 2021

Vacaciones de Semana Santa

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Vacaciones de Semana Santa

La etimología de la palabra vacaciones significa estar libre o vacante, hace alusión a tomar una pausa sobre el trabajo y obligaciones que comúnmente se desempeñan en la cotidianidad de la vida.

Con base al calendario escolar emitido por la Secretaría de Educación Pública (SEP), estudiantes y maestros de instituciones públicas y privadas tienen tres recesos escolares durante el año, los cuales son en diciembre, marzo-abril y julio.

De acuerdo a la Ley Federal del Trabajo hay fechas especiales donde el trabajador está autorizado a no concurrir a su centro laboral y obtener el salario correspondiente. Estos son:

1 de enero 1 de mayo 16 de septiembre 20 de noviembre 25 de diciembre.

Definitivamente esta ley no aplica a la totalidad de la población, las circunstancias económicas y laborales por las que cada apersona atraviesa son factores primordiales que inciden en ello.  Un alto porcentaje de la población mexicana se desempeña en el sector del autoempleo o empleos ocasionales.  No obstante, estos días conocidos como la Semana Santa, que inician desde el domingo de Ramos hasta el domingo de Resurrección, generalmente se da asueto en todos los campos laborales los días jueves y viernes y en algunos casos se extiende hasta el fin de semana, espacios donde la población en general hace un alto a su vida cotidiana, comparte actividades al aire libre visita a la familia o simplemente los dedica a descansar.

México es un país de tradiciones culturales altamente ligadas a la religión. Se conmemora una de las celebraciones más importantes dentro de la fe: el martirio, crucifixión y muerte de Jesucristo, quien ha sido presentado no solo a través del nuevo testamento, sino que en su nombre se han edificado iglesias y ha ocupado a científicos, historiadores e investigadores que buscan fundamentar su vida y muerte.

A partir de su nacimiento, la línea del tiempo recibe la connotación de a. de C. y d. de C. como un parteaguas de un antes y un después.  

Como un recordatorio del evento y circunstancias de su muerte, cada año se efectúan diversas representaciones de la pasión de Cristo en los distintos estados de México, pero es en Iztapalapa, donde se realiza de forma ininterrumpida desde hace 177 años. Esta celebración es considerada como una de las más grandes del mundo y de mayor tradición; en el año 2012, fue reconocida oficialmente como patrimonio intangible de la ciudad de México y se está en espera de que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) emita la resolución de que sea reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Este acontecimiento es televisado, acaparando la atención de cámaras nacionales e internacionales y miles de adeptos y turistas acuden año con año a presenciarlo. A partir de la pandemia se ha efectuado solamente a modo virtual.

En esta época, prevalece el ayuno, oración y penitencia, como una forma de redención y purificación. Los platillos son también distintivos; se restringe el consumo de carnes rojas y el pescado ocupa el lugar preferencial; los chacales, habas, rueditas de calabaza, chile pasado, colorado, capirotada, ensalada, coricos y pan de levadura, acompañan la mesa.

La contingencia sanitaria actual ha impuesto barreras de protección a las tradiciones que por años se han implementado; los balnearios, centros de recreación y espacios que conglomeran masas de gente permanecerán cerrados; sin embargo, el solo hecho de estar en casa, de gozar de un tiempo dedicado a otras actividades, tienden puentes de interacción familiar invaluables.