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viernes, 16 de julio de 2021

Porque soy mujer


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 / VIERNES 16 DE JULIO DE 2021

Mujer | Porque soy mujer

Soy el eco del silencio, mi voz resuena a través de las montañas, del agua cristalina que queda atrapada en el subsuelo y de la que alegremente corre por riachuelos, como si quisiera lavar y purificar las afrentas e injusticias que en mí se han cometido a lo largo del tiempo; mi grito resuena en las cascadas y queda ahogado en la pesadez y quietud de los lagos; otras veces, atraviesa llanuras, sierras, desiertos, océanos y queda a merced del viento; cuando se esconde temerosamente en alguna nube que se cruza en el camino, su grito se convierte en un torrente de lágrimas que riegan los campos, permitiendo que germinen y florezcan los colores, sueños y esperanzas.

Soy hija de la tierra, el barro moldeo mi cuerpo, y de acuerdo a las santas escrituras, fui hecha a imagen y semejanza del todopoderoso; ¡recibí el nombre de MUJER! El soplo de vida me lo confirió la costilla que se extrajo de mi compañero; del hombre que supuestamente debía caminar a mi lado, cuya complexión le permite protegerme, ¡NO castrarme, ultrajarme, lacerarme y apagar mi voz!

Se me atribuye haber inducido a Adán para que cometiera el pecado original, el que por mi culpa se haya perdido el Paraíso Terrenal, como consecuencia recibí el castigo de parir con dolor a mis hijos, abriendo mis caderas y regando con mí sangre su camino a la vida.

Remoto mi pensamiento a la cuna de la civilización de la humanidad, donde muy poco peso político, económico y social tuvo mi existencia. Reencarné en Juana de Arco, y aunque sólo viví 19 años, me llamé visionaria al recibir luces de Dios. Luego mi voz se dejó escuchar a través de la pluma magistral de Sor Juana Inés de la Cruz. Para saciar mi sed de conocimiento en el siglo XVII, debí ocultar mi apariencia femenina, ¡cortando mis cabellos! jamás mis ideas. Mi voz, mi rostro ha tenido diferentes matices, culturas y colores, siempre buscando la EQUIDAD, el respeto, la tolerancia, valores fundamentales para sobrevivir en un mundo manipulado por el poder y androcentrismo.

Soy el rostro de las primeras sufragistas, que fueron golpeadas, mancilladas y encarceladas por exigir un trato igualitario y el derecho de votar y ser votadas.

Soy la faz de esas mujeres que en pleno siglo XXI, su cuerpo sigue siendo flagelado y mutilado por la ablación genital.

Soy el grito ahogado a través de la vestimenta llamada “burka”, que esconde los miedos y torturas que ha sido sometida la mujer por el sólo hecho de serlo.

Soy todas las féminas de Ciudad Juárez, mujeres desaparecidas cuyo único delito es el no poder defenderse.

Soy la mujer fuerte y decidida de la etnia tarahumara, que extiendo mi mano clamando “corima” a mi hermano.

Soy el ama de casa, la hija, la amiga, la hermana; la profesionista, la artesana.

La que lucha día a día, hombro con hombro, por una vida más plena más justa, más humana.

Soy la mujer que vende su cuerpo, que lleva comida a casa a cambio de compartir la cama.

Soy la mujer herida, golpeada, maltratada, humillada.

Hoy alzo mi voz y digo “Nunca más”, y tengo la esperanza de que por fin “mi voz será escuchada”


Autora: Maestra Cuquis Sandoval Olivas

sábado, 12 de junio de 2021

La mujer a través de la historia

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La mujer a través de la historia

Hoy voy a contarles un cuento especial, dijo la abuela a sus nietas. − Quiero que se sienten a mi alrededor y pongan mucha atención.

En el inicio de todos los tiempos, cuando Dios estaba construyendo el mundo, hizo al hombre para que lo habitara, pero al verlo tan solo, le quitó una costilla y creó a la mujer. Un ser tan perfecto, no solamente en lo físico sino en lo emocional; tal creación, despertó la ira del demonio y fue fraguando la manera de pervertirla y restarle hermosura.  

Primeramente, la tentó, invitándole a probar la tesitura, aroma y sabor de una manzana del árbol prohibido; después, fue expulsada del paraíso y condenada a parir a sus hijos con el dolor y desgarramiento de sus entrañas; luego, ocultó su figura de la faz de la tierra, su silueta quedó desdibujada, como si solamente el varón existiera y fuera el único ser que podía estudiar, aprender, crecer y aportar a la humanidad.

No se le permitía que tuviese control sobre su cuerpo, su salud reproductiva, la selección de su pareja; no podía ocupar cargos públicos representativos; estaba confinada a los espacios privados, con todas las carencias de toma de decisiones; no podía elegir a sus gobernantes, ni educarse;   pero, a pesar de todos los obstáculos puestos, la mujer lograba sobreponerse e iba sorteando uno a uno los impedimentos; emergiendo del silencio, del grito ahogado, de los atropellos que en su nombre se cometían.

Entonces, este ser malévolo, instituyó otras formas de hacerla sufrir. Sembró en el corazón de algunos hombres débiles de voluntad, trastornos de conductas; y es así como la mujer empezó a ser castrada, violada, prostituida, mancillando su cuerpo, pero dejando limpios sus pensamientos y emociones.

Una vez más, el diablo le dijo: Las adicciones quebrantarán tu voluntad, tu espíritu quedará flagelado y serás como un alma en pena vagando por el mundo.

Volvió a quedar defraudado, el amor se sobrepuso.  De tal forma que procedió a insertar la violencia, la forma más cruel de maltrato verbal, emocional, físico y social. De esta última calamidad impuesta, le ha costado más levantarse; pero afortunadamente, cada día hay más dependencias que ofrecen apoyo y ayuda; más conciencia individual, más resiliencia y fomento a la autoestima para reconocerse y amarse a sí misma.

Siguen brotando rosas de los confines de la tierra; no más ablación en los países islámicos, no más mujeres maltratadas, no más feminicidios.

 ¡Alcemos la voz con acciones que alcancen a visualizarse y escucharse por todo el mundo! − ¡finalizó emocionada la abuela!

Su mensaje, cargado de emotividad, cimbró el corazón de sus hermosas nietas, quienes siempre se habían visualizado como princesas y reinas, que estaban a la espera del príncipe que llegara a llevarlas hasta el castillo construido para ellas.