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lunes, 22 de diciembre de 2025
“Mi experiencia literaria”
domingo, 26 de enero de 2025
Un asomo a Deleuze
Un asomo a Deleuze
Su filosofía no es un puerto de llegada,
tampoco de salida,
es campo que se expande en el horizonte,
viento que azota, abre puertas
y resquebraja los muros de la razón.
Deleuze, pensador complejo,
como un mapa sin especificaciones,
sin exclusividad en señalamientos,
con multiplicidad informativa,
tras la representación territorial;
flujo interminable de conceptos
que se pliegan, se expanden, se reconstruyen
Su esencia,
bagaje diferenciado de lo ya escrito,
rizomas que crecen sin raíz,
trazos que se cruzan,
se cuestionan, generando perspectivas.
Es deseo que se enreda en la materia,
funciona como inminente causa,
como la hierba que no pregunta
¿Dónde empieza el suelo?
¿Dónde termina el cielo?
Concepción ontológica del caos
con movimiento y velocidad infinita,
abismal.
Posee un oscuro pensamiento,
caótico, inmanente,
va tras la búsqueda de la diferencia,
basada en la repetición,
a veces es lineal, oblicuo, disperso,
desear es producir,
no en lo singular, sino en conjunto
construir.
El ser es génesis,
diferencia que crea y que genera
y como llega, se difumina, se evapora.
Es ontología pura,
categorizante;
porque nada es estático,
todo es movimiento.
Su filosofía
nunca es un punto fijo,
nunca una verdad cerrada.
Es danzar en lo inacabado,
en lo incompleto,
en la creación continua
de lo posible.
Esquizoanálisis del mundo,
explosión de las categorías,
revolución de las formas,
maquinaria deseante que respira
en cada espacio,
en cada límite roto
por la potencia de lo múltiple.
Nada se detiene,
todo se conecta,
un rizoma que se despliega
más allá del pensamiento.
La totalidad se individualiza en máquinas:
el ser humano es máquina,
los objetos circundantes son máquinas,
la naturaleza es máquina
Todo lo que existe es una gran máquina
que envuelve a otras maquinitas.
La realidad es cambio constante
pliegues de un devenir
que nunca deja de moverse,
que nunca deja de transformarse.
Glosario:
Rizomas, estructuras sin jerarquía ni centro, que crecen sin raíz.
Esquizoanálisis , es una teoría alternativa del psicoanálisis y a la vez contrapuesta a este. Lo ataca en dos puntos principales que conciernen tanto a su teoría como a su práctica: su culto a Edipo y su reducción de la libido a catexis familiaristas, incluso bajo las formas encubiertas y generalizadas del estructuralismo o del simbolismo.
sábado, 17 de febrero de 2024
martes, 13 de febrero de 2024
martes, 22 de noviembre de 2022
Revista "La Barca" No. 72.
martes, 26 de julio de 2022
miércoles, 8 de junio de 2022
jueves, 16 de diciembre de 2021
Migración
La historia de la humanidad es un recuento de migraciones, peleas, líderes que han incitado a buscar y alcanzar una vida más plena de superación y supervivencia. Los límites territoriales son producto de esas luchas; las fronteras, líneas divisorias que marcan formas de vida, lenguaje y moneda circulante, separan familias e imponen leyes sobre su abordaje y traspaso.
Las fronteras del norte de México tienen características y procesos sociales, culturales, religiosos y económicos muy peculiares y distintos al resto del país. La historia registra su nacimiento desde la pérdida de la guerra frente a Estados Unidos y casi la mitad del territorio mexicano en 1850. Ellas son fronteras que se han ido aglomerando y creciendo desenfrenadamente por la migración: por ser el trampolín al país de los sueños y la oportunidad de trabajo que ofrecen las maquilas, fábricas e industrias. Son itinerantes y tienen población flotante; puerta de mexicanos, latinoamericanos y asiáticos que, al carecer de papeles migratorios, las hacen su hogar provisional o permanente.
Su ubicación geográfica también ha sido utilizada para fines delictivos: narcotráfico, tráfico de infantes, de órganos, trata de blancas, fosas clandestinas, prostitución, abandono y maltrato infantil, indigentes, proliferación de pandilleros y bandas delictivas, asentamientos humanos, hacinamiento, etc., siendo Ciudad Juárez la frontera que más violencia y feminicidio ha registrado desde 1993. Estos flujos exigen cambios en toda la composición e infraestructura de los lugares que los reciben, ya que cuando crecen repentinamente carecen de servicios indispensables como sistemas de salud, agua, drenaje, luz, medios de transporte y espacios educativos y recreativos.
A mayor distancia que recorren los emigrantes, mayores obstáculos y sufrimientos se encuentran en el camino. Tal es el caso de la población que migra de Centroamérica hacia EUA. Aunque sean diferentes los motivos que les impulsan, un factor común es que buscan nuevas oportunidades de empleo y mejores condiciones de vida que no hallan en su país de origen.
La migración es uno de los fenómenos más recurrentes y está afectando la gran mayoría de los continentes, ya sea por guerras, conflictos políticos y armados, ideologías religiosas, hambrunas, entre otras, separando familias y propiciando tristes desenlaces. Para muestra, basta retratar el flujo migratorio que se presenta en las fronteras cercanas a México y Centroamérica.
Los venezolanos huyen por crisis de alimentos, medicamentos e inflación; hondureños y mexicanos, pobreza extrema o violencia; guatemaltecos, a causa de conflictos armados internos y problemas políticos. Los migrantes pagan por traslados, coyotes o polleros; caminan días, semanas y hasta meses, sorteando peligros propios de la naturaleza, como picaduras de animales, ríos con corrientes profundas y los que el hombre ha instituido sintiéndose dueño de un territorio: “Maras” o “Zetas”, bandas delictivas que los hacen sujetos a violaciones, extorsiones, explotación laboral y sexual, tortura, pisoteando sus derechos humanos o arrebatándoles la vida.
“La Bestia”, medio de transporte sobre rieles utilizado en este caso no por elección, sino por necesidad, sale de Arriaga Chiapas, cuya frontera colinda con Guatemala, y se convierte en el centro de concentración de ríos de gente desesperada por encontrar una nueva forma de vida. Cuando se empiezan a enganchar vagones, aparece una nube humana ansiosa de ganar un lugar en el techo, lo mismo corren jóvenes que niños, madres de familia con sus bebés en brazos en la búsqueda de ese espacio que les transportará a la frontera. El tren recorre de Sur a Norte el país, no de un solo tramo, sino que hace cambios en distintas ciudades, por lo que los migrantes deben descender y volver a subir a otros vagones. La ruta Atlántico llega a Estados Unidos. Este recorrido es conocido como “ruta del infierno” o “ruta de la muerte”, por los múltiples accidentes y atropellos contra la dignidad humana que ahí se viven. “La Bestia” es visualizada por los migrantes como una luz de esperanza, solo que, al omitir el pago del pasaje, se pone en riesgo lo más grande que posee el ser humano: la vida misma. Su abordaje se hace cuando el tren está en movimiento. Desesperados, buscan alguna escalerilla para asirse y sostener su peso. Por días soportan las inclemencias del tiempo, el hambre y sus vidas están constantemente expuestas. Hay reportes que evidencian el abordaje de mil quinientas personas de todas las edades –algunos no logran subir, las ruedas del tren se encargan de mutilar algún miembro de su cuerpo o en el último de los casos, de poner fin a su existencia–. Ellos dicen que este pasaje por México es como un cementerio sin cruces, por la cantidad de vidas que se pierden en el intento.
Uno de los eventos más dramáticos es referente a los niños que viajan solos. Son la población más vulnerable y al carecer de protección, son carnada fácil de pandillas, enfermedades, peligros y vejaciones.
En 2014, Estados Unidos enfrentó una de las peores crisis humanitarias en cuanto a niños migrantes. Infantes que quedan en el limbo mientras se define su situación migratoria o que son devueltos a su país de origen.
El mundo está en constante desarrollo y evolución. Desafortunadamente, la violencia, injusticia, hambruna, falta de oportunidades y protección a los derechos elementales del hombre sigue imperando en el globo terráqueo, basta mencionar los últimos sucesos que al respecto se han presentado en Siria, Sudán del Sur, Afganistán, Somalia, entre otros.
Cuando el miedo y desesperanza azota a la población, se buscan desesperadamente puertas de salida, aunque estas conlleven riesgos e infortunios latentes. Entonces las fronteras se reconocen como barreras, con separadores que aniquilan la dignidad; en rutas y senderos que van incrementando el peligro al intentar sondearlas y en plataformas para los oportunistas que se congratulan y enriquecen ante el infortunio de sus semejantes.
viernes, 5 de noviembre de 2021
Letras Musas págs. 50, 51
Corazón amortajado
Como un sollozo en la nevada
cual gota de sangre que tiñe su blancura
luz que se extingue difuminando en el horizonte
destellos oscuros, bosquejos inconclusos del pintor
de creación no finiquitada
Dunas sedientas, agujas de hiel
que lastiman, taladran, perforan y desangran
navaja que corta, filo que lastima
gritos de ayuda silenciosa
que busca llegar a la conciencia colectiva
Suicidio lento, se escucha en los acordes de violines
en el trinar de las avecillas, miradas
sin luz, sin alegría
primaveras sin crepúsculo, sin verdor, sin colores;
almas maltrechas
que no visualizan fulgores resplandecientes
de ilusiones y esperanzas
¿Qué pasa en tu interior coral de vida?
¿Dónde está la concha protectora que celosamente guarda los tesoros de tu
alma?
No riegues con tu sangre los caminos y los días
no es la puerta de salida, es naufragio, caer al abismo
a dimensiones y profundidades oscuras
Quizá atravieses la etapa de crisálida entre oruga y
mariposa
deja concluir la metamorfosis, se desplegarán tus alas
podrás planear sobre las olas de angustia
Zarpado en el oleaje discursivo
Escribo
para no perecer
navegando
en esa barca
que
no permite naufragar en el olvido
cortando
olas dentro de las tormentas
no
por esto, exenta de salir golpeada
Ante
la furia de la naturaleza
voy
soltando amarras
me
aferro al andamiaje tendido por expertos
fugosa
homofonía de redes extendidas a distancia
permitiendo
encontrar
connotaciones
significativas de la palabra
donde
el verbo resplandece con la aurora boreal
y
se tiñe con los colores difuminados del horizonte
La
mirada migra a la causalidad,
enfocando
la luz del faro del puerto
donde
duerme una multiplicidad de mundos
vestidos
de individualidad
Llegando
a casa,
la
aventura finiquitada es el preludio de una más;
es
un viaje excitante, interminable,
que
incursiona en recovecos, historias,
naturaleza
cambiante como el tiempo,
como
las palabras, que hacen gala de la combinación de recursos
para
embrujar las radiaciones del eco del pensamiento.
lunes, 17 de mayo de 2021
Soy maestra
Soy
Maestra
Son distintos los caminos que llevan a obtener un título
en educación; circunstancias que se han ido modificando de acuerdo a los
requerimientos propios del contexto y de las necesidades del sistema educativo.
A partir de la implementación de la Secretaria de Educación Pública en México (1921),
el reto inmediato era la expansión y empezar a llevar alfabetización; por lo
que personas con primaria terminada, ingresaron a las filas del magisterio para
convertirse en alfabetizadores y más adelante se irían comprometiendo con los
cursos propedéuticos.
A partir de mediados
del siglo XX, la cobertura de las escuelas por todo el territorio mexicano era
notable, por lo que personas con secundaria terminada, ingresaban directamente
a la escuela normal y en tres años salían con título en mano, listos para
llevar su misión a los rincones más apartados del país o estado.
Por los 80, se abre la oportunidad que personas con
secundaria terminada empiecen a trabajar dentro del magisterio y cursen su
educación al mismo tiempo en escuelas
formadoras durante los periodos de receso vacacional y en fines de semana.
Posteriormente, se da la exigencia que antes de entrar a
la normal, se haya cursado la preparatoria, obteniendo un título, cuatro años
después de licenciado en educación.
La escuela, también es puerta de entrada donde pueden
florecer otras profesiones, sobre todo de nivel secundaria, medio superior y
superior; recibiendo los cursos de nivelación pedagógica donde se cursan las
materias propias de didáctica y pedagogía.
Este es el escenario donde el aprendizaje es inacabado,
hay un nuevo término aplicado que es «INCOMPLETUD», eso significa que hay que
estar en constante actualización y profesionalización por los cambios que se
presentan a una velocidad frenética y exigen que el maestro esté preparado para
enfrentarlos.
Recientemente leí un texto de Pablo Latapi, quien dice que
esta profesión tiene sus ambivalencias y claroscuros de la luna; resalta los
retos y áreas de oportunidad que el docente enfrenta cada día, pero también
menciona la enorme satisfacción que experimenta cuando contempla el milagro del
aprendizaje, cuando puede mirar esos ojos que se iluminan, la sonrisa que se
dibuja en el rostro, las palabras de agradecimiento de sus alumnos y el raudal
de amor que recibe a diario.
Concuerdo con estas disertaciones, estoy inmensamente
agradecida por la oportunidad brindada de ingresar a las filas del magisterio
en 1986 en la secundaria de mi pueblo natal Balleza, Chihuahua. La inmensa
cantidad de aprendizajes que recibí de mis compañeros de trabajo, de mis
alumnos, quienes con sus interrogantes me obligaban a estarme actualizando;
agradecida con las escuelas que en su momento me fueron brindando las
herramientas necesarias para desenvolverme en esta hermosa profesión.
El aprendizaje, no solo se recibe de los currículos y maestros
que imparten la cátedra, sino de los compañeros de viaje, con quienes se
construyen lazos indisolubles de amor y compañerismo. Se comparten
experiencias, vivencias, métodos, técnicas y las bases teóricas; en la medida
que se va adquiriendo significado, se aprende a valorar intensamente lo que se
hace.
Soy una maestra sedienta de aprendizaje, al terminar un
ciclo de preparación ya estaba pensando en el siguiente, con la mirada puesta
en el horizonte, en la búsqueda de respuestas a tantas interrogantes que, al
igual que la utopía, en la medida que vas avanzando, esta se va alejando diez
pasos más.
Incursioné en varios ámbitos educativos: docente,
subdirectora, directora y jefa de enseñanza, a la par que laboré en varias
escuelas diseminadas en distintos espacios del estado: Balleza, Parral, San Francisco
del Oro, Delicias, Guachochi y de vuelta a Parral. También tuve la suerte de
impartir clases a preescolar, primaria, secundaria, nivel medio y superior,
adquiriendo con ello, la experiencia de conocer y apreciar las diferencias
substanciales de cada etapa. Trabajé en la escuela formadora de docentes,
acompañé a varias generaciones en su trayecto formativo. Me jubilé en el 2017,
actualmente fui invitada a volver a la escuela normal, estoy laborando de forma
virtual, una nueva modalidad, donde los retos están al día, pero también las
esperanzas, los sueños compartidos y los lazos de amor que vamos tejiendo por y con la docencia.
Felicidades a todos los maestros en su día, por ser
constructores, andamios, guía; por ser esa luz que ilumina el sendero del
conocimiento, quien sienta las bases para que las nuevas generaciones tomen
decisiones más informadas, más conscientes y reflexivas; porque en nuestras
manos está la formación de carácter, templanza, resiliencia y valores.
¡Sigamos siendo sembradores!
sábado, 27 de marzo de 2021
Revista Literaria La Coyol
Corazón
amortajado
Como
un sollozo en la nevada
cual
gota de sangre que tiñe su blancura
luz
que se extingue, difuminando en el
horizonte
destellos
oscuros, bosquejos inconclusos del pintor
de creación no finiquitada
Dunas
sedientas, agujas de hiel
que
lastiman, taladran, perforan y desangran
navaja
que corta, filo que lastima
gritos
de ayuda silenciosa
que
busca llegar a la conciencia colectiva
Suicidio
lento, se escucha en los acordes de violines
en
el trinar de las avecillas, miradas sin
luz, sin alegría
Primaveras
sin crepúsculo, sin verdor, sin colores;
almas
maltrechas que no visualizan
fulgores
resplandecientes de ilusiones y esperanzas
¿Qué
pasa en tu interior coral de vida?
¿Dónde
está la concha protectora
que
celosamente guarda los tesoros de tu alma?
No
riegues con tu sangre los caminos y los días
no
es la puerta de salida, es naufragio,
caer
al abismo, a dimensiones y profundidades oscuras
Quizá
atravieses la etapa de crisálida entre
oruga y mariposa
deja
concluir la metamorfosis, se desplegarán tus alas
podrás
planear sobre las olas de angustia
La
vida no es estática, “todo cambia y todo pasa”
saldremos
avantes, victoriosos, usa catalejos de esperanza
martes, 9 de febrero de 2021
domingo, 7 de febrero de 2021
Revista La Coyolxauhqui
Crónica
de una pandemia
Fue un día como cualquier otro, solo que los noticieros
no dejaban un instante de propagar las nuevas que acontecían en distintas
partes del globo terráqueo. El coronavirus adquirió un boleto itinerante de
viajero por el mundo y estaba haciendo su arribo a América Latina. Los países
se encontraban expectantes, tambaleantes en todas sus estructuras conocidas.
Los asuntos que últimamente les tenían preocupados y ocupados pasaban a segundo
término. Las políticas públicas y las manifestaciones sociales derivadas de
estas, se empequeñecieron ante el monstruo gigantesco que se avecinaba.
Empezó la coordinación de esfuerzos en las distintas
ramas: gobernantes preocupados, científicos inmersos en sus investigaciones
médicas, fosas abiertas en cementerios, instalación de hospitales emergentes,
adquisición de equipamiento, nuevas disposiciones reglamentarias, cierre de
escuelas, de espacios laborales y recreativos, preparando las ciudades y sus
habitantes para la pandemia que estaba a la puerta de la entrada.
La imagen de este virus se empezó a difundir por todos
los medios, conociéndolo por su capacidad invasiva y destructiva en los
organismos, siendo su punto certero las personas avanzadas en edad y con
problemas de salud. Se cerraron las fronteras, se establecieron muros y cercos
sanitarios, sin frenar su avance.
Enemigo invisible, guerra sin cuartel, ¡amigo de la
muerte! El color rojo sigue vigente en los
mapas; cuando parece que va mermando, vuelve al ataque sin misericordia; los
puntos álgidos estadísticos al alza. La normalidad conocida quedó dormida en el
sueño de los justos. La economía a punto del declive. La saeta de la
expectativa afila su punta y dirige su mirada hacia la ciencia. Hay nuevos
héroes: El personal de salud, el arte y la literatura como estandartes de
esperanza.
Pandemia que ha traído desesperanza, momentos que la luz se
extingue ante el fulgor de la oscuridad; el conocimiento de las cosas se pierde
en el ramaje de la incomprensión y no penetra un rayo a la razón; se ensombrece
el pensamiento y caen gotas de pesadumbre en el corazón.
El equilibrio permite el balance de pensamientos y
emociones, se encuentra tambaleante e incierto; hábitos y rutinas cual preámbulo
a la fijación de conductas han sido modificados; la relación con la otredad es
una amenaza; la fragilidad entre salud y enfermedad pende de un hilo; el miedo
a la muerte es más intenso que nunca; hay reconocimiento de la vulnerabilidad; con
miedo de perder a los seres queridos o extraviarse en las brumas del olvido.
Las noches son el preludio de insomnio y pesadillas. El
miedo se apodera del cuerpo, de los huesos, con la expectación al escuchar los
ruidos y respuestas del cuerpo.
Los días tienen un flujo diferente, estático, con una
dimensión de pesadumbre y expectación. Las celebraciones familiares y
culturales se rigen por la frialdad de las cámaras; las interacciones se
posesionan de la imagen, la palabra, pero falta el calor y la emoción de la
cercanía.
La profusión del canto de los pájaros llega nítida a la
conciencia; los sentidos se han enaltecido, el espíritu se encuentra
expectante, despierto, para gozar el instante y aprisionar el momento vivido.
El aire circundante se convierte en cómplice del ayer, trayendo
el baúl de los recuerdos, las sombras de los muertos, las risas, y
socialización con la gente; hay un río cubierto de lágrimas que baña a los
muertos y a los vivos.
La evitación constante se ha convertido en cómplice, huir
de noticieros, tratar de esconderse en las sombras de la ignorancia, para
evitar el horror, incertidumbre y desazón que causa este infortunio.
Los planes se han aplazado, todo ha quedado estático,
suspendido, ocultando el rostro, alejándose de hábitos y rutinas, quedando en
el limbo.
No es posible acompañar en su pesar a amigos que despiden
a sus seres queridos, por miedo del roce con ese monstruo invisible.
Grandes pérdidas se están enfrentando, hay inmensos
desafíos; el primero es sobrevivir y no enfermar, conservar el empleo, que el
sueldo alcance, que la violencia frene y la corrupción se acabe.
Vivir sin miedos, sin incertidumbres, gozar el abrazo y
volver a experimentar sensaciones y emociones de esperanzas e ilusiones; tejer
esperanzas de volver a la normalidad.
La Coyolxauhqui Revista
Mis
cuatro estaciones
Soy
producto
de
la evolución
de la fusión, de la
historia
Suenan
en mis oídos
voces
cacofónicas
a través de los siglos
Reconozco
mi unicidad
la
dualidad de pensamientos
y acciones
Lo
infinitamente pequeña
ante
el universo
lo
inmensamente grande
de pensamiento
Cual
simiente de gozo
fui
sembrada
broté de las entrañas de
la tierra
El
sol, la luna y la lluvia
me
bañaron
el
viento, la brisa y la bruma
cobijaron
Enfrento
luchas titánicas
con
mis propios demonios
e inseguridades
Consciente
estoy
de
mi fragilidad humana
de
lo efímero
del tiempo
He
visto
que
golpes endebles
han
derribado
¡al más fuerte roble!
huyo
de la mezquindad
y
amargura
de
labios ociosos que profesan
y destilan hiel
Soy
fortaleza, vitalidad
¡portadora
de vida!
formo
parte de los ciclos
¡de cambios de la
naturaleza!
Fui
primavera, verano
hoy
gozo del otoño
espero un cálido invierno
-
Imagen tomada de la red Entre el dolor y la esperanza Hoy es uno de esos días grises donde los rayos del sol se esconden tras la desesperanz...
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