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miércoles, 28 de octubre de 2026
sábado, 24 de octubre de 2026
La visión de un maestro que trasciende generaciones
Por Cuquis Sandoval Olivas
Reza un conocido refrán: «Honor a quien honor merece». Reconocer y agradecer son actos que trascienden las palabras, porque nacen de la memoria y se convierten en lazos que unen el pasado con el presente. Son hilos invisibles que vamos tejiendo a lo largo de nuestra existencia y que, con el paso del tiempo, adquieren un significado especial al descubrir que aquello que alguna vez pareció cotidiano dejó huellas profundas en nuestra manera de pensar, de sentir y de actuar.
El doctor Luis Alberto Colomo Chavoya, profesor, investigador y consejero del Instituto Marcaluss de Innovación y Transferencia, A. C., es una de esas personas cuya trayectoria merece ser reconocida, no solamente por sus aportaciones a la investigación, la ciencia y el desarrollo tecnológico, sino también por su capacidad para transformar el conocimiento en oportunidades de crecimiento colectivo.
Durante la década de los setenta, laboró como docente en la Escuela Secundaria por Cooperación «5 de Febrero», en Balleza, Chihuahua. Desde entonces, siendo muy joven, dio muestras de una personalidad inquieta, reflexiva y profundamente vinculada con el pensamiento científico. Quienes tuvimos el privilegio de transitar por su aula recordamos su particular manera de enseñarnos que el conocimiento no conoce fronteras.
Sin necesidad de salir de nuestro pequeño pueblo, nos condujo por los caminos de la historia universal, nos acercó a la cuna de la civilización griega y nos permitió conocer el pensamiento de sus grandes filósofos. Sus enseñanzas fueron mucho más allá de los contenidos escolares: despertaron nuestra curiosidad, ampliaron nuestros horizontes y sembraron en nuestra mente y corazón el deseo permanente de aprender.
Con el tiempo, su trayectoria profesional tomó nuevos rumbos. Aunque se alejó de las aulas, nunca abandonó su vocación formadora. Continuó investigando y contribuyendo al desarrollo del sector empresarial en Ciudad Juárez, fortaleciendo una visión crítica e innovadora sobre la relación que debe existir entre la educación, la ciencia, la tecnología y el mundo laboral.
Sus experiencias, lecturas y viajes por diferentes lugares del mundo le permitieron conocer los fundamentos y alcances de los clústeres, modelos de colaboración que articulan esfuerzos entre instituciones educativas, empresas y otros sectores de la sociedad para alcanzar objetivos comunes.
Fue así como comenzó a gestarse una idea ambiciosa y profundamente significativa: establecer vínculos de cooperación entre el sector empresarial de Ciudad Juárez y las instituciones educativas y la población de Balleza, aquella comunidad que décadas atrás lo había acogido en sus primeros años de ejercicio docente.
El proyecto no surgió de la improvisación. Fueron necesarios cuatro años de planeación estratégica, acercamientos institucionales, construcción de acuerdos y perseverancia para dar forma a una iniciativa que finalmente adquirió personalidad jurídica mediante su constitución ante notario como Clúster de Educación y Desarrollo, A. C.
Esta asociación busca integrar los esfuerzos de instituciones educativas, empresas y especialistas a través de una comunidad multidisciplinaria de conocimiento, orientada a la innovación, la investigación, la formación académica y el desarrollo tecnológico.Entre las instituciones y organizaciones vinculadas con esta iniciativa se encuentran la Universidad Tecnológica de Parral, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, el Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez, la comunidad docente del municipio de Balleza, Tamuse Systems Technologies Solutions, el Centro de Acopio y Procesamiento de Residuos Alimenticios, el Instituto Marcaluss de Innovación y Transferencia, Placara, S. A. de C. V., y Productos Lácteos ALE, S. de R. L. de C. V.
Uno de los aportes más relevantes del doctor Colomo Chavoya es la creación de la metodología DMILC (Desarrollo Humano, Miscelánea Cognitiva, Investigación, Lecturas, Ciencia y Tecnología), cuyos contenidos, objetivos de aprendizaje y materiales ha puesto a disposición del Clúster, otorgándole su titularidad.
Esta propuesta formativa pretende atender deficiencias pedagógicas, fortalecer las capacidades cognitivas y promover una educación integral que vincule el desarrollo humano con la investigación, la lectura, la ciencia y la tecnología. Su propósito constituye un desafío importante: contribuir a que las nuevas generaciones dispongan de mejores herramientas para desenvolverse en un mundo cada vez más complejo y exigente.
En este proceso también ha sido significativo el apoyo y respaldo del C. Jesús Augusto Medina Aguirre, entonces presidente municipal de Balleza, cuya participación favoreció el impulso de esta iniciativa.
Hoy, el proyecto continúa avanzando hacia nuevas posibilidades de colaboración. El próximo 12 de noviembre de 2026 está prevista la firma de un convenio con el Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Chihuahua (ICATECH), acontecimiento que representa una oportunidad para fortalecer la vinculación entre la formación académica, la capacitación laboral y las necesidades de desarrollo de las comunidades.
Pudiera pensarse que quienes trabajan en proyectos sociales en beneficio de los sectores más vulnerables de la población, haciendo del altruismo y el compromiso social una verdadera vocación de servicio, permanecen invisibles ante los ojos de la sociedad. Sin embargo, hay esfuerzos cuya trascendencia logra romper las barreras del anonimato y alcanzar el merecido reconocimiento. Prueba de ello es el Doctorado Honoris Causa, una de las máximas distinciones honoríficas académicas, otorgado recientemente por la Federación Internacional de Especialistas en una ceremonia celebrada en la capital del estado.
Este invaluable reconocimiento reviste especial significado, pues constituye un testimonio del esfuerzo, la perseverancia, la sensibilidad humana y el compromiso social que han acompañado la gestación y el desarrollo de un proyecto de gran trascendencia, cuya noble finalidad es tender puentes entre la educación, la ciencia, la innovación y el desarrollo comunitario. Es también un reconocimiento a la convicción de que el conocimiento y la voluntad de servir pueden convertirse en poderosas herramientas de transformación social, capaces de abrir caminos de esperanza y generar mejores oportunidades para quienes más lo necesitan.
En lo personal, me siento profundamente afortunada de haber sido alumna del doctor Luis Alberto Colomo Chavoya. Han transcurrido varias décadas desde aquellos años de secundaria y, sin embargo, la semilla que depositó en el jardín de mi alma juvenil continúa germinando y dando frutos. Sus enseñanzas permanecen vivas en mi vocación por la lectura, la escritura, el aprendizaje y el servicio a los demás.
Me congratulo, además, de formar parte de este proyecto que hoy reúne voluntades y abre caminos de esperanza. Conozco y reconozco el esfuerzo, la perseverancia y el trabajo incansable que implica establecer conexiones, vencer obstáculos y encontrar los mecanismos necesarios para convertir una idea en una realidad tangible.Resulta especialmente conmovedor comprender que aquel joven maestro que nos enseñaba a descubrir el mundo desde un salón de clases en Balleza, hoy busca acercar ese mismo mundo de conocimientos, ciencia y oportunidades a las nuevas generaciones de nuestra comunidad.
Porque la verdadera grandeza de un educador no se mide únicamente por los conocimientos que transmite, sino por aquello que sus alumnos son capaces de construir después de haber aprendido de él.
Doctor Luis Alberto Colomo Chavoya: reciba mi reconocimiento, gratitud y admiración por una vida dedicada a sembrar conocimiento, tender puentes y abrir horizontes.
Que este Clúster de Educación y Desarrollo sea una muestra perdurable de que los sueños, cuando se acompañan de visión, perseverancia y compromiso social, pueden transformarse en oportunidades para muchos.
Y que las semillas sembradas ayer continúen floreciendo mañana, porque el legado más valioso de un maestro no termina cuando abandona las aulas: permanece vivo en cada generación que encuentra, gracias a sus enseñanzas, nuevos caminos para aprender, crecer y transformar su realidad.
domingo, 18 de octubre de 2026
Entre libros
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sábado, 10 de octubre de 2026
Ser poeta
domingo, 4 de octubre de 2026
Más allá del sol (25 de marzo de 1952-29 de septiembre 2026)
Manuel, Humberto, Martha, Raúl ((†)), Jesús ((†)), Fernando, María dolores, Lucía Fernández Villalobos y sus señores padres.
sábado, 3 de octubre de 2026
México, revolución y conciencia
Del latín, revolución es una "vuelta",
al orden de un sistema ya en decadencia.
Romper estructuras, encender revuelta
contra el poder que impone brutal violencia.
Porfiriato: crisis en lo nacional,
opresión que daña a los desposeídos.
Ya sin el yugo virreinal colonial,
una nueva lucha gritan los vencidos.
Tienda de raya, haciendas, latifundistas,
abusos que arrastran al pobre más pobre.
Sin tierra, ni amparo, ni leyes previstas,
sin voz ni justicia digna para el hombre.
El Plan de San Luis proclama don Madero,
llama a tomar las armas con esperanza.
“No reelección”, mensaje verdadero,
lo lleva a presidir con luz y confianza.
Desazón que llevó a trágica decena
Félix Díaz y Bernardo confabulan
Huerta traiciona y de sangre es la condena
y al tomar el poder, las leyes se anulan.
Pancha Villa avanza con voz decidida
Zapata clama justicia en sur ardiente
“Alcohol mata al pobre, no da salida”
Tierra y Libertad, gritaba así la gente
Carranza instaura: Plan de Guadalupe fiel
desde tierras norteñas alza protesta
los campos teñidos de verde laurel
la sangre regada, causa manifiesta
Derrota a Zapata y Villa en el combate
llega al poder con la ley como bandera
reforma la Constitución, fiel debate
y promulga la justicia que se espera
Por eso al preguntar qué se celebra hoy
responde con orgullo: inicia jornada
lucha por justicia, patria y lo que soy,
prendieron la llama: ¡libertad ganada!
lunes, 28 de septiembre de 2026
El recuento de los días
Profesor Eloy Caro Hernández y Cuquis Sandoval Olivas. Reyes de Jubilados y Pensionados
Escribir es, por antonomasia, una forma de nombrar la vida, de conceder voz a los sucesos, a las memorias y a aquellas experiencias que han dejado una huella profunda en mi persona. Es también una manera de preservar aquello que considero significativo y de ofrecerlo a los lectores con la esperanza de que, entre las palabras, encuentren algún reflejo de su propia historia.
Agradezco infinitamente al periódico local El Sol de Parral por brindarme, desde hace más de quince años, este espacio donde han quedado plasmados sueños, fantasías, metas, reseñas, dolores, alegrías, evocaciones y muchos otros textos que, semana tras semana, han encontrado un lugar en la columna “Espejos de vida”.
No existe una musa específica que haga sonar una campana para anunciarme que he encontrado el tema adecuado, ni una varita mágica capaz de delimitar las fronteras entre decir poco en extensión y mucho en significado. Mis principales referentes suelen ser las lecturas realizadas, las experiencias vividas, las conversaciones, los acontecimientos cotidianos y, sobre todo, la memoria.
Acudo a ella y me conecto con emociones y pensamientos íntimos. Escudriño recuerdos, los ordeno y trato de clarificarlos, primero para mí misma. Después, las ideas comienzan a trasladarse al papel. Leo el texto en voz alta, corrijo, borro, sustituyo palabras, modifico frases y vuelvo a escribir tantas veces como sea necesario, hasta sentirme complacida con aquello que finalmente he logrado expresar.
Entonces, el escrito es enviado a la editorial periodística. Aunque actualmente ya no todos los textos encuentran espacio en la edición impresa, reciben las alas de la virtualidad y emprenden otro recorrido, quedando a merced de la voluntad de los lectores: de quienes deciden detenerse, leer, compartir, comentar o simplemente dejar una señal de que estuvieron allí.
En lo personal, algunas estadísticas de lectura me resultan profundamente satisfactorias. En otras ocasiones comprendo que quizá la temática elegida, el inicio o el desarrollo del texto no consiguieron despertar el mismo interés y únicamente aparecen algunos íconos de “me gusta”. También eso forma parte del oficio de escribir: aprender que las palabras encuentran distintos ecos y que no todas las historias llegan de la misma manera a todos los lectores.
Sin embargo, considero que la escritura cumple siempre una misión más profunda. Todo acto de escribir puede convertirse en un proceso de catarsis e introspección. Es hacer un alto en la rueda vertiginosa de la vida, en medio de la multiplicidad de actividades y compromisos que tantas veces nos abruman. Durante ese instante se establece una conexión íntima entre pensamiento, corazón y mano; las palabras comienzan a fluir y, casi sin advertirlo, se fortalece también el hábito de reencontrarse con una misma.
La periodicidad semanal representa para mí un ejercicio extraordinario. Siete días parecen poco tiempo y, sin embargo, pueden contener una vida entera de acontecimientos: encuentros, despedidas, celebraciones, pérdidas, noticias, recuerdos, aprendizajes, incertidumbres y pequeñas escenas cotidianas. Por ello debo ser meticulosa al elegir y delimitar el tópico sobre el cual escribir.
Y justamente, al hacer el recuento de estos días, encuentro razones suficientes para detenerme y agradecer.
Mi gratitud a la Delegación de Jubilados y Pensionados, por la organización del evento conmemorativo del Día de los Jubilados, una celebración que me permitió reencontrarme con compañeros, compartir recuerdos y disfrutar de una jornada especialmente significativa. El azar tuvo además un hermoso gesto conmigo al permitirme ser elegida reina de este año, acompañada por el profesor Eloy Caro, con quien compartí esta experiencia llena de alegría, compañerismo y recuerdos que guardaré con especial cariño.
Agradezco igualmente a la Casa de los Abuelos, por abrirme sus puertas y brindarme la oportunidad de presentar mi libro Una Rosa sin Espinas. Compartir una obra tan entrañable para mí, nacida de experiencias, emociones y fragmentos de vida, en un espacio de encuentro y sensibilidad, fue un privilegio y una experiencia profundamente emotiva.
También forma parte de este recuento mi convivencia con el equipo de cachibol Las Platinas, con quienes asistimos al cuadrangular celebrado en la vecina ciudad de Jiménez, Chihuahua. Más allá del resultado deportivo, quedaron la camaradería, las risas, el entusiasmo, el compañerismo y la satisfacción de continuar activos, compartiendo experiencias y demostrando que cada etapa de la vida puede vivirse con plenitud, energía y nuevos retos.
Cuando se observan en conjunto estas experiencias, resulta evidente cuánto puede albergar una sola semana. La vida no siempre necesita acontecimientos extraordinarios para convertirse en historia; basta con detenerse a mirar con atención aquello que nos ocurre, reconocer a quienes caminan a nuestro lado y aprender a agradecer los instantes que nos permiten sentirnos vivos.
Cada semana supone volver la mirada hacia los días transcurridos y preguntarme qué merece ser rescatado del vértigo del tiempo. A veces será una experiencia personal; otras, un recuerdo lejano, una lectura, una ausencia, una injusticia, una alegría sencilla o una reflexión nacida casi por accidente.
Así he comprendido que escribir “Espejos de vida” también es realizar, semana tras semana, un particular recuento de los días.
No se trata únicamente de registrar lo sucedido, sino de descubrir qué dejaron esos días en nosotros, qué palabra merece permanecer y qué emoción necesita ser nombrada antes de que el tiempo la diluya. Porque los días pasan inevitablemente, pero algunas experiencias pueden quedarse a vivir en la memoria cuando encuentran refugio en la palabra escrita.
Quizá eso sea, finalmente, escribir: recoger pequeños fragmentos de existencia antes de que se pierdan, convertirlos en palabras y ofrecerlos a otros.
Y mientras haya días que contar, recuerdos que rescatar, emociones que comprender, personas a quienes agradecer y lectores dispuestos a encontrarse frente a un espejo de palabras, seguiré escribiendo.
Porque, al final, el recuento de los días también es el recuento de la vida.
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