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sábado, 14 de marzo de 2026

La fuerza de las palabras

















La fuerza de las palabras” es una frase que he escuchado y leído con frecuencia. Sin embargo, cuando me detuve a analizar el impacto que genera este título, comprendí realmente la profundidad que entraña.

Los seres humanos somos la única especie capaz de comunicarse mediante un sistema complejo de palabras cargadas de significado simbólico. A lo largo de la historia, las hemos construido, inventado y transformado de acuerdo con nuestro contexto cultural, social y con el nivel de experiencia que adquirimos en el mundo. Las palabras no solo nombran la realidad: también la interpretan, la ordenan y, en muchos casos, la transforman.

Desde el punto de vista lingüístico, las palabras evolucionan a través de distintos procesos. Los cambios fonéticos modifican los sonidos; los morfológicos, la forma o estructura de las palabras; y los semánticos, su significado. Estos procesos reflejan la dinámica propia de las lenguas vivas, que se adaptan constantemente a las necesidades de quienes las utilizan.

La historia de la literatura ofrece numerosos ejemplos del poder creativo del lenguaje. William Shakespeare, considerado uno de los representantes más influyentes de la literatura inglesa, fue duramente criticado por algunos escritores de su época, quienes lo calificaban como un “cuervo advenedizo” debido a que no contaba con formación universitaria formal. No obstante, su talento trascendió cualquier prejuicio. Se estima que introdujo más de mil setecientas palabras al idioma inglés mediante la creación de neologismos, el uso innovador de sufijos y la construcción de expresiones que aún hoy forman parte del habla cotidiana. Frases como “Todo el mundo es un escenario” o el célebre “Ser o no ser” continúan resonando siglos después, recordándonos que las palabras pueden trascender el tiempo.

Si nos trasladamos al ámbito de la lengua española, Miguel de Cervantes Saavedra ofrece otro ejemplo extraordinario. En su obra más célebre, Don Quijote de la Mancha, utilizó cerca de trescientas ochenta mil palabras, de las cuales más de veintitrés mil son diferentes. Esta riqueza léxica demuestra la amplitud expresiva del idioma y el talento del autor para explorar sus múltiples matices. En contraste, diversos estudios señalan que una persona con educación formal básica,  emplea alrededor de cinco mil palabras en su vida cotidiana. En el caso de jóvenes que no se desarrollan en ambientes escolarizados o lectores, ese número puede reducirse incluso a trescientas o quinientas palabras. Esta diferencia evidencia cómo el entorno educativo y cultural influye profundamente en el desarrollo del lenguaje.

Sin embargo, la fuerza de las palabras no reside únicamente en la cantidad de vocablos que se utilizan ni en la capacidad de inventar nuevos términos. Su verdadero poder se encuentra en la intención, la emoción y el significado que transmiten. Una palabra puede consolar, inspirar, persuadir o, por el contrario, herir y destruir. Por ello, aprender a comunicarse implica también desarrollar sensibilidad para expresar emociones y pensamientos no solo mediante el lenguaje verbal, sino también a través de la gestualidad, las acciones y la puesta en práctica de la empatía.

El pedagogo ruso Lev Vigotsky afirmaba que los contextos sociales son determinantes para el aprendizaje. En la medida en que una persona se desarrolla en ambientes donde fluye la conversación, la lectura, el intercambio de ideas y el acceso al conocimiento, se fortalecen sus capacidades lingüísticas y cognitivas. El lenguaje, en este sentido, no es únicamente una herramienta de comunicación, sino también un instrumento fundamental para el desarrollo del pensamiento.

No obstante, en la actualidad, enfrentamos nuevos desafíos. La cultura de la imagen y la inmediatez ha comenzado a desplazar, en muchos espacios, el uso reflexivo del lenguaje. Los mensajes breves, los emojis y la comunicación fragmentada dominan gran parte de nuestras interacciones cotidianas. A esto se suma el creciente uso de herramientas tecnológicas y de inteligencia artificial que, si bien ofrecen grandes posibilidades, también pueden llevarnos a eludir ciertos procesos de reflexión y elaboración mental.

Frente a este panorama, resulta fundamental recuperar el valor de la palabra como vehículo de pensamiento, diálogo y construcción colectiva del conocimiento. Leer, conversar, argumentar y escribir siguen siendo actividades esenciales para ampliar nuestra visión del mundo y fortalecer nuestra capacidad de comprenderlo.

En definitiva, las palabras no son simples sonidos o signos escritos. Son portadoras de historia, cultura y emociones. Con ellas construimos relatos, transmitimos saberes y establecemos vínculos con los demás. Reconocer su fuerza implica también asumir la responsabilidad de utilizarlas con conciencia, respeto y creatividad, pues en cada palabra que pronunciamos o escribimos se refleja, en cierta medida, la manera en que entendemos y habitamos el mundo.

Nuestra sala de lectura “Leyendo y Reconstruyendo” se suma a estos retos lectores. Mes con mes nos congregamos para conversar y reflexionar en torno al libro leído, generando un espacio de intercambio donde cada voz aporta una mirada distinta.

Este viernes trece de marzo, el texto Yo soy Malala será el pretexto perfecto para compartir ideas, emociones y reflexiones, así como para dialogar sobre las diversas percepciones que la lectura despierta en cada uno de nosotros.

Porque leer no solo implica recorrer las páginas de un libro, sino también abrir caminos para el diálogo, el pensamiento crítico y la construcción colectiva de significados. En ese encuentro con las palabras y con los otros, descubrimos que la lectura tiene el poder de transformar nuestra manera de mirar el mundo.

martes, 10 de marzo de 2026

Sembradío de lectores y escritores

























“Cada cual es hijo de sus obras”
Miguel de Cervantes Saavedra

E

ste pensamiento funciona como paratexto y puerta de entrada al presente escrito, cuyo propósito es rescatar algunos de los elementos personales que he experimentado durante la implementación de la estrategia estatal para el fomento de la lectura “Don Quijote nos invita a leer”.

Dicha estrategia surge en el año de 1998, inicialmente dirigida a la educación básica. Para el año 2002 logra consolidarse como un programa permanente y, a partir de 2005, amplía su alcance a todos los niveles educativos. Con ello se fortalece una política educativa que reconoce la lectura y la escritura como pilares fundamentales en la formación integral de los estudiantes.

La convocatoria tiene como objetivo central acercar a la población estudiantil, escolar y comunitaria a los múltiples beneficios que ofrecen la lectura y la escritura, entendidas como una dupla de habilidades superiores del pensamiento. Ambas prácticas no solo favorecen la adquisición de conocimientos, sino que también potencian la imaginación, el pensamiento crítico, la capacidad de análisis y la expresión de ideas.

Como docente en activo, pronto reconocí los múltiples beneficios de esta estrategia y procuré incidir en su implementación constante dentro de los espacios educativos donde tuve la oportunidad de colaborar. Mi propósito principal ha sido contribuir a la formación de lectores competentes, capaces no solo de comprender textos, sino también de plasmar mediante la escritura sus sueños, inquietudes e ideales, tanto aquellos que surgen de la realidad cotidiana como los que nacen de la imaginación.

La perseverancia en este empeño ha traído consigo valiosos frutos en mi desarrollo personal y profesional, y, por supuesto, en los distintos contextos educativos donde he tenido la fortuna de desempeñarme. Gracias a ello, continúo participando con entusiasmo en esta estrategia, atendiendo las diversas invitaciones que las autoridades educativas tienen a bien extenderme, al fungir como juez. 

Resulta especialmente gratificante observar las múltiples interacciones que se generan en torno a esta experiencia. Desde la cooperación entre pares,  hasta la inclusión activa de padres y abuelos, se crea un ambiente de participación comunitaria que fortalece el gusto por la lectura, además de tener la oportunidad de convivir con otros personajes de distintos contextos educativos.  De manera particular, conmueve el entusiasmo de los más pequeños, quienes, libro en mano y con la inocencia propia de su edad, nos comparten las innumerables aventuras descubiertas durante su travesía entre las páginas de un texto.

Por ello, extiendo mi reconocimiento y felicitación a las distintas autoridades educativas que dan seguimiento y continuidad a esta estrategia. El impacto que se genera puede compararse con un efecto multiplicador, donde el supervisor o inspector motiva a los directivos; estos, a su vez, impulsan a los docentes; los mentores influyen directamente en los estudiantes; y finalmente, los alumnos transmiten ese entusiasmo hacia su entorno familiar.

De esta manera, las bibliotecas continúan cobrando vida y los autores de diferentes épocas y géneros vuelven a dialogar con nuevas generaciones de lectores. Sus textos dejan de ser simples páginas impresas para convertirse en puentes de comunicación entre quien escribe y quien lee. En este proceso se alcanza una notable potencialización de las habilidades del pensamiento, pues se ponen en práctica las cuatro macrohabilidades fundamentales del lenguaje: escuchar, hablar, leer y escribir.

Finalmente, expreso también mi gratitud a quienes prestan su voz para narrar historias y permitirnos formar parte de ellas; a quienes, con el poder y la magia de la palabra, nos conducen a conocer otros mundos, a descubrir distintas realidades y a reconocer la inmensa capacidad creadora del lenguaje. Gracias a ellos, cada lectura se convierte en un encuentro, cada historia en una experiencia compartida y cada palabra en una semilla que puede germinar en la mente y en el corazón de quienes la escuchan o la leen.

Porque, en esencia, todo acto de lectura o de escritura implica un primer paso: atreverse a comenzar. Y como bien lo expresó Miguel de Cervantes Saavedra: “El momento más aterrador es justo antes de empezar.”

Quizá por ello, cada vez que abrimos un libro o tomamos la pluma para escribir, no solo iniciamos una actividad académica o cultural: iniciamos también la posibilidad de transformar nuestra mirada sobre el mundo y de dejar, a través de nuestras palabras, una huella propia. 



viernes, 6 de marzo de 2026

Reseña: Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado






http://opl.juan-benito.com/Resenas/04/Yo_se_por_que_canta_el_pajaro_enjaulado.htm


Autor:  Maya Angelou

Título: Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado

Primera edición: 1969

Lugar de publicación: Estados Unidos

Género: Autobiográfico


Sinopsis

Narra los primeros dieciséis años de la autora, quien enfrenta el abandono, el racismo, la violación y los traumas subsecuentes; sobresaliendo la fuerza y resiliencia que fue construyendo en su caminar. 


Reseña


Relato que surge desde la voz de la niña que experimentó la ausencia  de padres vivos,  el amor  y los lazos fraternos tejidos con su hermano, el daño emocional y psicológico que lesionó  su autoestima y la hacía sentirse fea, la violación sexual cometida en su persona  a los ocho años por el novio de su madre y la amenaza subsecuente de guardar silencio. El miedo se presenta como consecuencia y el mutismo como opción por cinco largos años. 

Su abuela es la fuente de apego inmediato, quien a pesar de la segregación racial imperante en ese   contexto político, social y cultural, sobresale como una mujer valiente y exitosa.

Dentro de un marco potencialmente subjetivo este libro condensa en  treinta y seis capítulos  una historia entretejida con muchas otras, que acude a la memoria buscando su propia resonancia  y encuentra su camino en la literatura  desde la misma voz de la protagonista que rescata  sus traumas infantiles, su transición a la adultez,  su inserción en el mundo laboral, sus relaciones afectivas, su embarazo siendo una adolescente, el nacimiento de su hijo y la recuperación de su identidad. 

Desde el  título se  utiliza  el símbolo del  pájaro enjaulado representando  las limitaciones estructurales, la injusticia histórica, pero también el canto como un acto de afirmación existencial. 


Reseña ofrecida por Cuquis Sandoval Olivas 

Web personal https://cuquissandovalolivasletrasypoemas.blogspot.com/


lunes, 2 de marzo de 2026

La gratitud como destino








El día 26 de febrero  presenté mi libro Caminar sin ti en la ciudad de Jiménez, Chihuahua. Regreso a casa feliz y profundamente agradecida por las atenciones recibidas, por la calidez de los abrazos y por la generosidad de quienes hicieron posible este encuentro con la palabra.

El verbo escribir, al igual que el verbo leer, no admite imperativos. No se le ordena al alma que cree; no se le impone al pensamiento que sienta. Ambos obedecen únicamente al mandato de su autonomía interior. La escritura surge de una urgencia íntima, de una necesidad impostergable por encontrar la palabra precisa, plasmarla y dotarla de sentido y coherencia, conectando mano, corazón y pensamiento. Así, entre un delicado baile de vocablos, donde a la orquesta se le van sumando uno y otro instrumento —cada cual con su timbre, su fuerza y su estilo—, las frases encajan en la armonía y en los silencios, reinventando ritmos y cadencias que cimbran el espíritu.

Etimológicamente, la palabra “gracias” alude a una fórmula de cortesía para reconocer un favor recibido. En su esencia más profunda implica reconocimiento, reciprocidad y vínculo. Me apropio hoy de esa palabra para expresar, sin medida, mi gratitud por el entrañable recibimiento de Caminar sin ti.

Reconozco la unión de esfuerzos y la cadena de liderazgo generada desde la perspectiva personal, comunitaria y municipal. La presencia entusiasta y comprometida de cada asistente fue una muestra clara del valor que Jiménez confiere a la cultura y, particularmente, a la literatura. Me sentí honrada por esa atención cercana y respetuosa.

El espacio, la ambientación, la organización y el respaldo institucional fueron una constante desde el primer momento. Nada quedó al azar. Desde la creación de pósters y flyers cuidadosamente diseñados, hasta la difusión estratégica en los distintos medios de comunicación y plataformas digitales, cada detalle habló de compromiso y profesionalismo. La promoción previa generó expectativa; la presencia visible de estos materiales durante el evento fortaleció la identidad del encuentro; y, especialmente, la respuesta de la ciudadanía confirmó que cuando la cultura se convoca con seriedad, la comunidad responde. Ver el recinto lleno, sentir la escucha atenta y percibir el interés genuino del público fue, sin duda, uno de los mayores regalos de la jornada.

A riesgo de alguna omisión involuntaria, deseo nombrar con especial reconocimiento al Presidente Municipal Francisco Andrés Muñoz Velázquez,  a los profesores Miguel Ángel Ávalos Cardosa y Ramón Ronquillo; al profesor Lorgio Palma Moreno, Secretario General de Jubilados y Pensionados del estado de Chihuahua, asimismo, agradecer el apoyo incondicional de las maestras Lety Quiñonez, quien realizó una lectura e interpretación sensible y profunda de fragmentos de la obra, y Edna Ojeda, quien condujo el evento con elegancia y profesionalismo como maestra de ceremonias. Cada participación aportó brillo propio a la ceremonia y fortaleció el sentido colectivo de la presentación.

La escritura es, en esencia, una actividad solitaria. Se gesta en la intimidad del silencio, en un soliloquio permanente con la memoria, los saberes previos y la experiencia acumulada. Implica investigación, dudas, desequilibrios cognitivos y constantes reajustes que conducen, paso a paso, hacia la consecución de una meta. Al alcanzarla, se experimenta una satisfacción profunda: una alegría que brota desde las entrañas del ser. Sin embargo, el verdadero destino del libro no culmina con su impresión, sino con el encuentro con el lector, quien finalmente otorga el abrazo de bienvenida —o el silencio— ante el trabajo presentado.

Como toda empresa orientada al desarrollo humano, la escritura exige disciplina, constancia, honestidad intelectual y pasión; requiere tiempo, entrega y, en muchas ocasiones, el sacrificio de otras tareas. Por ello, cuando la obra es adquirida, comentada o celebrada, se asciende un peldaño más en esa utopía llamada felicidad.

Los temas son incontables y variables; cada uno demanda rigurosidad y compromiso. Es necesaria la delimitación consciente y el reconocimiento humilde de que siempre existirán nuevas oportunidades para ampliar perspectivas, dialogar entre géneros y continuar abriendo caminos de expresión.

Una vez más he confirmado  que la literatura no es un acto individual: es un puente. Y cuando ese puente se cruza en comunidad, la palabra deja de ser tinta sobre papel para convertirse en abrazo compartido, en memoria viva y en esperanza que se multiplica.



martes, 24 de febrero de 2026

Reseña del libro "Las cosas que no existen"










Autor:  Enrique Servín

Título: El libro de las cosas que no existen

Primera edición: 2024

Lugar de publicación: México

Género: Ensayístico


Sinopsis

Se cuestionan los límites entre lo real y lo imaginario, partiendo de las similitudes con hechos existentes. 


Reseña

Este libro no solo hace referencia a cosas inexistentes como objetos, sino también a ideas, conceptos y construcciones sociales, contextuales y culturales. A partir de ello, propicia una profunda reflexión sobre el orden, el caos, la naturaleza y todo aquello que circunda el mundo conocido y desconocido. Presenta hechos nacidos de una imaginación lúcida y creativa, sustentada en el conocimiento y el discernimiento, y anclada en utopías, sueños e ideales que se encuentran en constante transformación.

La obra alude tanto a discursos políticos como a las distintas manifestaciones de la naturaleza, al firmamento y al universo; a ceremonias, ritos, augurios, a criaturas híbridas; a vientos devastadores, sacrificios humanos, luces divinas, especies endémicas, creencias, mitos y tradiciones. Todo ello mediante un manejo extraordinario del lenguaje, que permite al lector convertir lo inexistente en algo tangible y visible, combinando una profunda erudición con  gran claridad expresiva.

A lo largo del texto se advierte una constante confrontación entre realidad y ficción, así como un amplio reconocimiento al poder del lenguaje para nombrar y describir aquello que no existe. Las palabras funcionan como anclas del tiempo, espejos de la memoria y lentes prismáticos para imaginar y comprender el porvenir, que también pertenece al territorio de lo inexistente.


Reseña ofrecida por Cuquis Sandoval Olivas 

Web personal https://cuquissandovalolivasletrasypoemas.blogspot.com/




http://opl.juan-benito.com/Resenas/04/El_libro_de_las_cosas_que_no_existen.htm