Cuquis Sandoval Olivas
Análisis
sábado, 21 de febrero de 2026
Espejos de vida / Entre el amor y la libertad
El XII Maratón de las Letras contó con una invitada especial cuya presencia deslumbró desde el primer instante. Ataviada con los ornamentos propios del lenguaje, lució los atributos que la hicieron brillar en el escenario y que, al final de la jornada, se transformaron en una antología única, bautizada con un nombre tan esencial como poderoso: Amor y Libertad.
Esta obra no nació únicamente de la inspiración, sino del encuentro: del diálogo entre miradas diversas, de la convergencia de trayectorias, generaciones y estilos que encontraron en la palabra un territorio común. Cada texto fue una chispa; cada autor, un faro; cada página, un puente tendido entre la experiencia individual y la memoria colectiva.
Sus progenitores —treinta y dos escritores mexicanos, oriundos del llamado “estado grande”, aunque algunos residentes en el vecino país del norte— dieron muestra de su experiencia y maestría en el uso y la transformación de la palabra. Conformaron textos de diversos géneros literarios, principalmente narrativos y líricos, en los que desplegaron una amplia gama de recursos estilísticos: metáforas audaces, imágenes sensoriales, cadencias rítmicas y estructuras innovadoras. La cohesión y la coherencia de sus propuestas añadieron un valor estético significativo, consolidando una obra plural en voces, pero armónica en su esencia.
En cada relato palpita la identidad; en cada poema resuena la memoria; en cada reflexión se advierte el compromiso con la realidad social y cultural que los rodea. Amor y Libertad no es solo un título: es una declaración de principios, una afirmación del poder transformador de la literatura como herramienta de conciencia, resistencia y esperanza.
El Canal 44, establecido desde la década de los ochenta, se ha consolidado como un medio fundamental en Ciudad Juárez, al ofrecer información, cultura y entretenimiento a la comunidad. Desde 2014, además, se ha convertido en el espacio idóneo para el nacimiento de nuevas antologías, portadoras del profundo significado que la lectura y la escritura tienen dentro del ámbito cultural y literario. Así, abre sus puertas a la sociedad de escritores y a invitados especiales que se suman a esta enriquecedora travesía creativa, fortaleciendo el tejido cultural de la región.
Cabe destacar el liderazgo compartido de quienes encabezan estos movimientos, así como la minuciosa organización y la atención a cada detalle a lo largo de la jornada: desde la invitación y el seguimiento de los participantes, el código de vestimenta, la bienvenida y el desayuno, hasta la entrada al estudio, el proceso de escritura, la revisión colaborativa entre los autores, la recepción e impresión por parte de la editorial Sispro, la entrega digital en formato USB y, finalmente, el regreso con el libro impreso en las manos. Cada etapa es parte esencial de un engranaje perfectamente articulado que demuestra que la creación literaria también es disciplina, compromiso y trabajo en equipo.
Durante catorce horas consecutivas, emociones, sentimientos, ideas y pensamientos convergen en un mismo espacio. La palabra oral se convierte en celebración: hay presentaciones artísticas que despiertan los sentidos, entrevistas que revelan procesos creativos, diálogos que tejen complicidades y recuentos de historias que rescatan memorias compartidas. La literatura deja de ser un acto solitario para convertirse en un acontecimiento vivo, dinámico, colectivo.
Se respira entusiasmo; se percibe la vibración de cada lectura; se siente la energía de quienes, pluma en mano o voz en alto, comprenden que escribir es también un acto de valentía. Porque escribir implica mirarse por dentro, asumir la propia verdad y ofrecerla al mundo con honestidad y belleza.
Y así, cuando la jornada culmina y el libro finalmente reposa entre las manos de sus creadores, no solo se sostiene un objeto impreso: se sostiene el testimonio de un esfuerzo compartido, el eco de catorce horas de inspiración continua, la certeza de que la cultura se construye con voluntades unidas.
El XII Maratón de las Letras no es únicamente un evento; es un ritual contemporáneo donde la palabra se consagra. Es la prueba de que, mientras exista alguien dispuesto a escribir y alguien dispuesto a escuchar, la esperanza seguirá teniendo voz.
Porque cuando treinta y dos corazones laten al ritmo de la tinta, cuando las ideas se elevan más allá del papel y cuando la literatura encuentra su casa en la comunidad, entonces ocurre lo extraordinario: el lenguaje deja de ser instrumento y se convierte en destino.
Y en ese destino —forjado entre Amor y Libertad— la palabra no termina: comienza a volar.



































