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miércoles, 18 de febrero de 2026
domingo, 15 de febrero de 2026
Cuando una madre se va, parte de uno se va con ella
Espejos de vida / Amiga querida
No pude brindarte mis brazos en estos momentos fríos de ausencia y de dolor ante la partida física de quien te dio la vida. Pero hoy te envío estas letras que nacen desde lo más profundo de mi corazón, porque sé que cada gesto de cariño recibido en el proceso del duelo acompaña la sanación del alma y ayuda a aligerar el peso de la soledad.
La madre es la primera figura con la que se tejen los vínculos más profundos de afecto, desde el mismo instante de nuestra creación. Mientras nos formamos en su vientre, nos nutrimos de su esencia, de su energía y de su amor. Al llegar al mundo, es su mirada la primera que nos acoge; su voz la que calma nuestras incertidumbres; su latido el que nos brinda seguridad. Ella sostiene nuestros pasos temblorosos, celebra nuestros logros, nos enseña las primeras palabras y nos guía para descubrir el mundo que nos rodea.
Caminamos con ella bajo su cuidado protector, y su presencia deja huellas imborrables en lo que somos.
Sé del profundo dolor que hoy atraviesan como familia. Pero también reconozco y admiro la entrega incondicional que le brindaste en estos últimos años, cuando el tiempo comenzó a mermar sus fuerzas. Tu cuidado, tu paciencia y tu amor fueron la manera más hermosa de devolverle una parte de todo lo que ella sembró en ti.
Esa retribución —hecha de sonrisas compartidas, escucha amorosa, abrazos oportunos y compañía constante— es un acto de amor profundo que honra su vida y su historia. Estoy segura de que partió sintiéndose acompañada, cuidada y profundamente amada.
Empatizo contigo en su vida, en su enfermedad y en su partida, porque sé que el amor hacia una madre nos une en experiencias de gozo, cuidado y, finalmente, en el difícil aprendizaje del desprendimiento.
Cada vez que compartíamos en alguno de los muchos espacios donde tenemos la suerte de coincidir, tu madre ocupaba un lugar central en tus pensamientos y palabras: tu constante preocupación, tu ternura y, en estos últimos tiempos, la entrega generosa de tu tiempo, de tu energía y de tu amoroso cuidado enfocado en su bienestar.
Hoy su presencia se transforma. Vivirá en tus recuerdos, en sus enseñanzas, en tus gestos, en tu manera de amar y de cuidar. Porque una madre no se va del todo: permanece en la memoria, en la esencia y en el amor que dejó sembrado.
Estoy segura de que su luz te seguirá iluminando en la distancia, y que cada vez que invoques su nombre, volverás a sentir su cercanía y calor, y seguirán brotando lágrimas de tus ojos, pero serán en forma de agradecimiento por haberla tenido. Recuerda que el amor es tan poderoso que se transforma en presencia invisible, en compañía eterna.
Amiga, no estás sola. Te abrazo con el alma. Que el consuelo llegue poco a poco, que la paz encuentre espacio en tu corazón y que los recuerdos amorosos se conviertan, con el tiempo, en una luz serena.
sábado, 7 de febrero de 2026
Cartografía del ser
Desde hace algunos ayeres inicié en este maravilloso y sorprendente sendero de la literatura, y en esta travesía he encontrado tesoros invaluables, cuyo contenido no ha perdido su valía, sino que se encuentra en constante crecimiento. Es como si las letras fueran formando una escalinata que apunta hacia el infinito, intentando capturar la esencia del pensamiento y de las ideas para luego darles forma a través de los textos, que —al igual que la mar— continúan alimentándose del cauce de los ríos que desembocan en su inmensidad.
Este camino no solo implica voluntad y perseverancia en la formación y consolidación de hábitos; también demanda la construcción permanente de los pilares que dan cimiento y fortaleza a esta vocación. Entre ellos se encuentran los talleres literarios, los mentores que la vida ha puesto en mi ruta, los libros abordados y las múltiples historias, culturas y contextos que se revelan en cada lectura. Y, por supuesto, la poesía: esa sustancia invisible que sostiene el alma, nutre el espíritu y borda el mundo interior con hilos de sensibilidad y conciencia.
A todo ello se suman las valiosas personas con quienes comparto tertulias, retos, publicaciones y espacios de creación. En esos encuentros, cada texto se teje con hilado fino, con puntadas delicadas que van conformando una trama de voces, emociones y perspectivas, como una colorimetría que ilumina y expande el aura colectiva.
Cuando se me otorgó la distinción de nombrar este espacio en el periódico El Sol de Parral, muchos títulos rondaron por mi mente. Sin embargo, de pronto llegó uno, de manera espontánea, breve, conciso y cargado de significado: “Espejos del alma”. Un nombre que invita a la mirada retrospectiva y a la introspección; un lugar donde las palabras hurgan en los territorios más íntimos, incluso en aquellos rincones inhóspitos donde habitan la memoria, la emoción y la experiencia.
Y así, por varios años, he compartido palabras que nacen del silencio, del dolor, del asombro y de las muchas emociones que me acompañan en el diario vivir. Algunas son vivencias tan cercanas, que cuando constato que han traspasado los umbrales hacia los lectores, llenan el caleidoscopio de mi alma, de múltiples colores y formas.
En Espejos del alma, cada texto emite sus propios reflejos, mismos que expanden su luz sobre los paisajes interiores que todos habitamos. Aquí las memorias se transforman en voz, los recuerdos en presencia, y las emociones en agua viva que intenta tocar otras orillas. Tal vez, en alguna línea, alguien se reconozca; tal vez, en alguna palabra, encuentre consuelo, compañía o sentido. Porque las letras, cuando nacen del corazón, no pertenecen a quien las escribe: se vuelven puente, eco y encuentro.
Agradezco a los lectores por brindar un tiempo y un espacio de pausa en medio del ajetreo. Deseo que cada entrega semanal siga siendo una invitación a mirarnos por dentro, a reconciliarnos con nuestras luces y sombras, y a descubrir que, en el fondo, todos compartimos la misma necesidad de comprender, de sentir y de trascender.
Y si en el trayecto alguna palabra logra iluminar un recuerdo, despertar una emoción dormida o sembrar una pequeña esperanza, entonces el propósito estará cumplido… porque el alma, al verse reflejada, también aprende a reconocerse, a abrazarse y a seguir su camino con un poco más de luz.
viernes, 6 de febrero de 2026
Todo tiene su tiempo
https://oem.com.mx/elsoldeparral/analisis/espejos-de-vida-todo-tiene-su-tiempo-28135755
"Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora... tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado".
Eclesiastés 3:1-2
Por Cuquis Sandoval Olivas
Con esta cita bíblica se despliega un sinfín de significados, precisamente por la bifurcación de caminos que propone; múltiples acepciones que varían de acuerdo con la perspectiva, el contexto y la situación específica desde la cual se mire. No se trata de una verdad única e inamovible, sino de una invitación constante a la interpretación, al discernimiento y a la lectura interior que cada etapa de la vida presenta.
Para este escrito, hago mención de diversas experiencias recientemente abordadas dentro de mi caminar por el aprendizaje: un sendero infinito en el que, una y otra vez, he encontrado tierra fértil y el tiempo propicio para sembrar. Ese acto de plantar —ideas, palabras, proyectos— ha dado lugar a una cosecha abundante, pues en la medida en que se exploran resquicios antes inadvertidos, comienzan a vislumbrarse nuevos horizontes de comprensión, más amplios y más luminosos.
El mes de enero del año en curso es parte del pasado. Lo realizado a lo largo de estos treinta y un días responde, en gran medida, a nuestra organización y al cronograma personal de actividades trazadas. En mi caso, he logrado avanzar en algunos proyectos, otros permanecen en reposo —como semillas que aguardan su estación— y varios más han llegado a concretarse. Mi agenda se encuentra pletórica de ocupaciones ligadas en primera instancia con la familia, con las amistades y seguidamente con la lectura, escritura, creación poética, talleres, cursos y otras labores afines que alimentan tanto el espíritu como el intelecto.
En nuestra sala de lecturas “Leyendo y Reconstruyendo”, terminamos el libro de “Sira” escrito por María Dueñas e iniciamos “Las cosas que no existen” de Enrique Servín. Estos espacios de interacción permiten estrechar lazos con autores, libros, contextos y así, cada texto se convierte en un pretexto para seguir conviviendo y aprendiendo.
Hice un alto en lo concerniente al ejercicio, una fractura en el dedito de mi pie izquierdo ha impuesto una pausa forzada en ciertas actividades habituales. El gimnasio, el cachibol y las visitas al Jardín del Abuelo han tenido que entrar en reposo temporalmente. Este alto inesperado, lejos de asumirse como una limitación absoluta, se ha convertido en una oportunidad: he podido intensificar aquellas tareas que realizo desde la comodidad de mi escritorio, al tiempo que me permito el descanso y el deleite de algunas series y películas en Netflix. Así, incluso en la inmovilidad parcial, el aprendizaje continúa, recordándome que siempre existen otros caminos para avanzar, aun cuando el paso deba ser más lento.
I
sábado, 31 de enero de 2026
martes, 27 de enero de 2026
domingo, 18 de enero de 2026
Cuatro brechas generacionales
Dentro de mi quehacer literario participo semanalmente en distintas tertulias convocadas por Casa EyAM (Escritores y Artistas Mundiales), donde se nos invita a investigar sobre un tema determinado, compartirlo en una sesión y posteriormente difundirlo con los seguidores del canal de YouTube.
Cada una de las temáticas entraña un universo de conocimiento que debe delimitarse a cinco o seis minutos de participación, lo que convierte este ejercicio en un proceso de reestructuración del pensamiento que exige sintetizar y resumir la información recabada.
Cada uno de los embajadores selecciona el título de su ponencia de acuerdo con su experiencia y contexto, haciendo del grupo una suma de aportaciones que se enriquecen constantemente gracias a nuestra directora general, Ada Zaglalia, cuyo bagaje cultural es ampliamente reconocido.
Esta semana debimos abordar los gaps o diferencias entre generaciones, por lo que expuse cuatro generaciones familiares y sus principales contrastes contextuales.
Mi abuela nació en Balleza, Chihuahua, a inicios del siglo pasado (1902). No contó con acta de nacimiento, pues en ese tiempo no era un requisito indispensable; solo conocía su fecha de nacimiento a partir de los relatos orales. Esta generación es conocida como la Generación perdida, ya que nace en la antesala de la Primera Guerra Mundial y del inicio de la Revolución Mexicana. En aquel entonces no había escuelas, por lo que nunca aprendió a leer ni a escribir. Contrajo matrimonio con mi abuelo previo pedimento de mano por escrito, sin haber tenido contacto o acercamiento previo. Él engrosó las filas de Francisco Villa y peleó durante la Revolución Mexicana, circunstancias que agriaron su carácter y su trato hacia mi abuela.
Su vestimenta consistía en falda larga, medias gruesas, blusa de manga larga, trenzas y una pañoleta o gasa sobre la cabeza. Ningún médico la atendió durante sus partos; perdió a dos hijos por falta de atención a su salud. Solo conoció la ciudad más cercana, Hidalgo del Parral, Chihuahua; jamás viajó por placer y, aun así, tuvo una vida longeva que alcanzó los noventa y tres años.
La siguiente brecha generacional corresponde a mi madre. Nació en 1923, cuando el mundo se encontraba en proceso de reconstrucción tras la Primera Guerra Mundial; a esta generación se le conoce como la Generación grandiosa, pues, a pesar de los estragos vividos, resistieron también la Gran Depresión.
Las primeras alfabetizadoras comenzaron a impartir enseñanza en algunos cuartos de la iglesia del pueblo, por lo que mi madre aprendió a leer, escribir y realizar las operaciones matemáticas básicas. Solo cursó hasta segundo grado de primaria, ya que debió integrarse a las labores del hogar, ayudando a su madre con los quehaceres y el cuidado de sus hermanos.
Quedó a cargo de seis hijos sin un esposo que la apoyara, por lo que salió del pueblo y se desempeñó en trabajos domésticos: vendía comida, limpiaba casas, lavaba y planchaba ropa. Además, viajó como indocumentada a Estados Unidos para cuidar nietos. Su vestimenta fue distinta a la de su madre: usó ropa más moderna, aunque siempre falda o vestido, nunca pantalón.
El tercer salto generacional corresponde al nacimiento de mi hermana mayor, en 1948, quince años antes de mi llegada al mundo. El país se encontraba en plena expansión económica, política, cultural y social. La educación ya se había implementado en gran parte del territorio, lo que le permitió cursar la primaria. Posteriormente se incorporó al mundo laboral como empleada de tienda y en trabajos domésticos, contribuyendo desde muy temprana edad a los gastos del hogar.
Con ella comparto, además de amor, respeto y consanguinidad, el nombre de la generación Baby Boomers, aunque con diferencias sustanciales. El mundo atravesaba grandes transformaciones: cambios contractuales, cuestionamiento de las normas establecidas, revolución sexual y feminismo, luchas por los derechos sociales y transformaciones urbanas y económicas. Llegó la televisión y, en el ámbito local, ya se había instituido una secundaria por cooperación, lo que me permitió continuar mis estudios y posteriormente trasladarme a la ciudad para seguir formándome académicamente.
Con esta breve narrativa se presentan algunas de las diferencias generacionales, no solo en términos de denominación, sino desde la necesidad de reinterpretar los contextos, los valores predominantes y su expresión en el pensamiento y la acción.
martes, 30 de diciembre de 2025
domingo, 28 de diciembre de 2025
Homenajes 13. Antología coordinada por Juan Benito Rodríguez Manzanarez
viernes, 26 de diciembre de 2025
De pronto el silencio
lunes, 22 de diciembre de 2025
“Mi experiencia literaria”
viernes, 19 de diciembre de 2025
jueves, 18 de diciembre de 2025
martes, 16 de diciembre de 2025
Literatura para disfrutar con los más peques del hogar
miércoles, 10 de diciembre de 2025
Antología "Bajo un mismo cielo" Taller de cuento avanzado.
Sumamente emocionada por formar parte de esta maravillosa antología.
martes, 9 de diciembre de 2025
martes, 2 de diciembre de 2025
Los libros: mapas para comprender el mundo
Espejos de vida / Los libros: mapas para comprender el mundo
Cada tema es una línea convergente que abarca una infinidad de subtemas. Al desglosarse, estos abren nuevas aristas cuyo desarrollo exige lectura atenta, investigación rigurosa y procesamiento profundo de la información. Solo así es posible asimilar, ordenar y, posteriormente, compartir lo aprendido con los demás.
El universo del conocimiento es tan vasto como el propio cosmos, y las posibilidades de aprendizaje continuo resultan inagotables. Bien lo expresó el filósofo Sócrates como punto de partida para reconocer su ignorancia: “Solo sé que no sé nada”. En la medida en que ampliamos la perspectiva hacia horizontes más lejanos, advertimos que la expansión es tan amplia que nos obliga a dosificar el camino y fragmentar el todo en partes comprensibles.
La filosofía, considerada la madre de todas las ciencias, nació precisamente de esa necesidad humana de contemplar lo que sucede a nuestro alrededor: los fenómenos naturales, los actos cotidianos y las grandes interrogantes que acompañan nuestra existencia. Desde entonces, buscamos sentido y significado, convencidos de que pensar es una manera de habitar el mundo.
Grecia, cuna de la civilización occidental, cimentó bases tan sólidas que más de dos mil años después siguen estando vigentes. Con el paso del tiempo, hemos aprendido a separar el conocimiento por épocas, categorías y contextos para así revisar su origen, desenredar su desarrollo y comprender su evolución.
Escribir sobre una temática específica me ha llevado a transitar por un sinfín de lecturas, tanto de especialistas como de aficionados. Cada libro ha dejado una huella profunda en mi manera de comprender el mundo. Cada autor me abre una puerta distinta, me invita a aprender a discernir su mirada, a adentrarme en su pensamiento, a descifrar sus códigos e incluso a crear poco a poco los propios, en un proceso que busca armonía y equilibrio interior.
En nuestra sala de lectura Leyendo y Reconstruyendo, estamos abordando el libro del médico y neurocientífico Eric Kandel, cuya investigación lo llevó a recibir el Premio Nobel de Medicina en el año 2000. En su obra explora el órgano más complejo del universo: el cerebro y sus procesos mentales. Inicia relatando su biografía, explicando cómo su formación como historiador, médico, biólogo y psicoanalista lo llevó a comprender por qué ciertos recuerdos de su infancia quedaron impresos en su memoria, otorgándoles un poder de continuidad hasta su vida adulta.
Kandel expone que los avances de la ciencia no nacen únicamente del laboratorio, sino también de la observación permanente del contexto social y humano. Nos recuerda que el conocimiento no se construye en soledad: es una trama compartida, un tejido colectivo donde cada mente aporta un hilo que fortalece y enriquece la tela común del saber.
Si la epistemología fuese estática, jamás habríamos alcanzado los avances que hoy nos asombran. Todo lo que poseemos es fruto de un largo camino, de incontables esfuerzos que levantaron los cimientos y las estructuras que sostienen estas columnas del conocimiento. Comprenderlo no solo inspira humildad intelectual, sino también gratitud por quienes, antes de nosotros, iluminaron el sendero.
Concluyo este somero análisis, con la aseveración de que todo aprendizaje es un viaje que nunca concluye. Cada una de las interrogantes que nos planteamos, son puerta que se abre para visualizar y comprender otras dimensiones; cada certeza se puede desbalancear, porque se convierte en un nuevo peldaño hacia otras búsquedas.
Siendo así como estos verbos en infinitivo: comprender, desear, querer, interrogar, entre otros, nos permiten abrazar con humildad nuestra capacidad de razonar y discernir, y, al mismo tiempo, cultivar el asombro: fuerzas que impulsan el espíritu a seguir avanzando.
Aprender no es acumular datos, sinotransformar la mirada con la que observamos el mundo y a quienes lo habitan. En ese tránsito silencioso entre lo que somos y lo que anhelamos ser, descubrimos que el verdadero valor del saber reside en compartirlo, dialogarlo y permitir que toque la vida de otros.
Porque, en última instancia, conocer es reconocernos como parte de un tejido mayor,de una memoria colectiva que nos antecede y nos trasciende. Y mientras sigamos preguntando, “Leyendo y Reconstruyendo”, la luz del pensamiento nunca dejará de encenderse.
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Imagen tomada de la red Entre el dolor y la esperanza Hoy es uno de esos días grises donde los rayos del sol se esconden tras la desesperanz...
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https://oem.com.mx/elsoldeparral/analisis/espejos-de-vida-se-ha-apagado-una-estrella-21560941 Jorge Luis Sandoval Moreno (28 de octubre de 1...
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https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-otra-batalla-perdida-6711886.html Otra batalla perdida Hay eventos únicos e irre...












