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viernes, 15 de marzo de 2024

Regalo adicional






Esta semana abordaré el tema del “Cachibol”, un deporte que nos apasiona, porque lo mismo sirve para ejercitar el cuerpo, como para lavar el alma, el espíritu y sanar las emociones circundantes en nuestro entorno. 
    Es una actividad que practicamos de lunes a jueves, donde tenemos, además, la oportunidad de convivir, socializar e intercambiar puntos de vista sobre temáticas afines. 

    El C. Juan Carlos Ibarra García, es el entrenador oficial del equipo “Las mineras”, así como de los varones que asisten con regularidad a la práctica de este deporte, además nos da cobijo a quienes concurrimos a los ensayos. 

 Esta actividad, la efectúa sin recibir remuneración económica alguna, solo por el placer de servir y contribuir con el desarrollo deportivo de los asistentes. Es una persona seria, responsable, que lleva a cabo su papel de forma amistosa y comprometida.  Cada sesión, se inicia con algunos ejercicios que él lleva previamente preparados, partiendo desde el calentamiento, la ejercitación de los distintos músculos del cuerpo, hasta las estrategias individuales y de equipo, para reforzar posturas, reacciones, el cómo recibir la pelota, combinar y atacar con más eficacia al equipo contendiente.

  Al finalizar esta rutina, llega el momento cumbre, se forman los equipos correspondientes de acuerdo a la asistencia del día y se llevan a cabo, excelentes encuentros mixtos deportivos, donde la adrenalina y pasión por el juego, se manifiestan de distintas maneras, desde sonrisas pintadas en el rostro, gritos de júbilo, estrechar la mano de los contendientes, porras y una serie de manifestaciones de alborozo, que contribuyen con el bienestar físico y emocional de los asistentes. 
    Los días miércoles de cada semana, comparte liderazgo en el entrenamiento con el profesor Hugo Esparza Ogaz.  Él es maestro jubilado de educación física en el nivel de primaria, por lo que siempre nos hace vivenciar a ese niño que todos llevamos dentro, organiza una serie de ejercicios y juegos didácticos, que llenan el alma de contento y el cuerpo de vigor. 

    Entre sus consejos acertados se encuentra la invitación constante para que aprendamos   a relajarnos, a olvidarnos de los problemas que nos aquejan, a disfrutar esos momentos como regalos únicos, que abramos los brazos a la vida, y nos dejemos llevar por el gozo de poder jugar, disfrutar y relacionarnos unos con otros. 
    Tenemos mucha suerte de contar con su liderazgo y compañía, porque ambos, son personas sumamente positivas, que suman, adhiere sinergias a lo que somos y hacemos.

Siendo así, que reconozco tener el privilegio de estar rodeada de grandes compañeras /os, de nutrirme de su experiencia en la cancha de juego, pero especialmente, de su cariño, aceptación y respeto hacia mi persona. 

    Cada uno de nosotros traemos nuestra propia luz para alumbrar senderos y apuntalar hacia el faro de la existencia, sin embargo, no somos islas balcánicas separadas, requerimos de los otros para brillar, para apoyarnos en tiempos difíciles y para compartir las alegrías.

    Vaya pues este sincero homenaje para cada una de las personas nombradas, tanto explícita como implícitamente, atendiendo las sugerencias emanadas, de practicar aquello que nos da felicidad, bienestar y equilibrio emocional. 

    Soy una persona sexagenaria, que aún tiene muchos sueños por perseguir, quimeras por alcanzar, amor por el deporte, por estar activa, quiero seguir construyendo peldaños que ayuden a perseguir la utopía y reencontrarme con personas que tengan y ejerciten esos ideales.

Maestra Cuquita Sandoval Olivas 


sábado, 9 de marzo de 2024

Un libro que se cierra






https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-un-libro-que-se-cierra-11561680.html


Catarina Beltrán Villalobos (1929-2024), mejor conocida por los habitantes de Balleza y sus alrededores por el  diminutivo, expresado con  respeto y cariño: “Cata”. Una mujer que dedicó su vida al servicio de su familia, compuesta por tres hermanos, —dos de ellos ya fallecidos— y sus queridos sobrinos: Rosy, Cale, Fany y Paco, con quienes compartió crianza y educación,  formación,  amor y  ternura que una madre suele brindar.  

    Esta semilla  se plantó en tierra fertil y sigue rindiendo frutos, siendo ellos —principalmente Rosy— quienes se han hecho cargo de la atención y cuidado de sus tías, hasta entregar a dos de ellas al creador. Acciones que compensan y devuelven algo de lo mucho que recibieron durante su existencia. 

    Viene a mi mente, su figura presta al frente de la tienda de su propiedad, donde se vendía toda clase de artículos,  desde legumbres, calzado, telas, mercería, ropa, regalos, entre otros más.  De esos establecimientos que a simple vista no era tan inmenso, pero contenía todo lo necesario para satisfacer la demanda de sus clientes, quienes con dinero o portando un cartón de crédito, salían con el producto requerido. 

    De igual manera, era el único lugar donde se vendía  una deliciosa nieve que ellas mismas preparaban, así como los dulces de leche, conocidos como jamoncillos, que sin duda alguna, representaban un producto típico de nuestra comunidad.

    Cata y sus hermanas nunca contrajeron matrimonio, sin embargo, ella fue una matriarca, su cocina, santuario de amor y tradición, era el epicentro familiar, donde cada plato llevaba consigo el sabor único de su dedicación y cariño, con la sazón suficiente,  para convertir los ingredientes simples en auténticos banquetes, dejando una invaluable lección, de que los alimentos no solo llenan el estómago, sino también el alma.

    Evoco algunos de los momentos en los cuales visité su casa, aún prevalecen las aromas del recuerdo, el recrear mi vista con la pulcritud del espacio, un jardín, extremadamente cuidado,  diligencia y anfitrionía tanto en el hogar como en el espacio de trabajo, pero principalmente, hago mención de ese  servicio desinteresado que prestó a la iglesia durante el tiempo que su edad y salud le permitieron; cierro los ojos y abro el corazón, entonces puedo escuchar el hermoso timbre de su voz al dirigir las alabanzas y cantos especiales en cada conmemoración celebrada, su diligencia en la catequesis, en la preparación para recibir los sacramentos y su servicio diario al sacerdocio.  

    Memorias que se convirtieron en guía,  en referente y  fuente de inspiración para la comunidad ballezana.   Su bondad desinteresada tocó las vidas de quienes tuvimos  el privilegio de conocerla. 

    Fue una persona que enseñó lecciones valiosas con la sabiduría acumulada a lo largo de los años, mostrando una sonrisa presta, franca,  palabra oportuna  y  un trato cordial cimentado en la práctica de los valores universales.

    Como todo ser humano, a lo largo de su vida, enfrentó desafíos y tormentas borrascosas,  sin embargo, su fe inquebrantable nunca flaqueo. Su existencia fue un ejemplo de fuerza inspiradora, enseñando  a abrazar las circunstancias  con valentía y a saber dimensionar la alegría en las pequeñas cosas que se encuentran en la cotidianidad. 

    Cada arruga que fue surcando su rostro,  llevaba consigo las historias de una vida bien vivida, llena de experiencias, desafíos superados y momentos de felicidad compartida.

    Sabemos que su influencia perdurará tanto en las personas que la conocimos como en el árbol genealógico familiar. Que su alma descanse en paz.



Maestra Cuquis Sandoval Olivas


viernes, 1 de marzo de 2024

Una estrella se apagó en el firmamento










Como ballezana, me congratulo de conocer a la gente de la región y el haber tenido la suerte de convivir y compartir con la gran mayoría de las familias, que coincidimos en tiempo y espacio. 
    Este escrito hace referencia a la vida de la señora Doña Silveria Villalobos Medina, quien nació el 28 de agosto de 1930 y falleció recientemente el 16 de febrero del 2024.
    Contrajo matrimonio con el señor Humberto Sandoval Jáquez (†), procreando cuatro hijos: Pura, Aurora, Hugo (†) y Mario. 
    Madre ejemplar que dedicó su vida al cuidado y crianza de su familia, desempeñándose, a la vez, en varios oficios con brillantez, diligencia y entusiasmo.  Recuerdo que tenía un puesto colocado al frente de su casa, donde se vendían dulces, refrescos, regalos, entre otras mercancías, bastaba con gritar su nombre y salía presta a atender a la clientela. 
    Posteriormente, acude a mi memoria su figura diligente, dedicándose a preparar los platillos para las distintas festividades de la región. Ella y su familia conformaban un gran equipo de trabajo. Siempre atenta a complacer a los clientes que acudían en busca de la deliciosa gastronomía que preparaba, dando gusto a los sentidos de los comensales. 
    Fue pionera en la militancia del Partido Acción Nacional (PAN) en Balleza, desde 1955, siendo veinte años después, en (1975), cuando su hijo, Hugo Neftalí Sandoval Villalobos (†), lo instituye legalmente. 
    Seguidamente ella recibe el cargo como presidenta del partido, concretizando algunas obras importantes. Su trayectoria la llevó a recibir un gran homenaje en vida por parte del comité estatal del PAN en el año 2022, cuando ella ya contaba con noventa y dos años de edad y más de sesenta como militante. Fue acompañada por familiares, amistades y simpatizantes del partido, quienes manifestaron su orgullo y satisfacción por ese reconocimiento en vida, a una de las primeras mujeres ballezanas que se distinguió dentro del ámbito político. 
    Como madre, sufrió una de las más terribles adversidades, al acompañar a su hijo, Hugo Neftalí, durante un largo proceso de una enfermedad agobiante que, finalmente, lo llevó a la tumba en el año 2013. Ese triste suceso marcó un antes y un después en el resplandor de su mirada, sin embargo, logró salir adelante y continuar con sus actividades habituales. Poseía una entereza admirable para su edad, seguía al frente del cuidado de las tierras de su propiedad, de su producción, así como de los animales.
    Si alguna persona quería saber sobre algún suceso del pasado, bastaba con propiciar un encuentro con ella, porque doña Silveria poseía una memoria y lucidez increíble, citaba fechas, nombres y hechos, con precisión y seguridad.
    Fue la última sobreviviente de sus hermanos, por lo que sobrinos, primos y otras descendencias del árbol genealógico, se refugiaban en su amoroso regazo y consejo familiar.
    Indudablemente, el pueblo está consternado por su partida final, era común encontrarla en la iglesia, en el panteón o en las tiendas de la localidad; cualquier pretexto era bueno para entablar un diálogo con ella, porque era una gran conocedora del arte de conversar y socializar. 
    Vaya esta breve semblanza de su vida para enaltecer su recuerdo y hacer presente nuestro más sentido pésame a sus hijos y nietos. Porque cuando una madre fallece, es cuando finalmente se desprende ese cordón umbilical que nos ligó a ella desde la concepción y pasamos a experimentar la más terrible orfandad y soledad.  
    Descanse en paz. 

Maestra Cuquis Sandoval Olivas


 

viernes, 23 de febrero de 2024

Doña Genoveva Pacheco Jurado (1932-2024)

 

https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-genoveva-pacheco-jurado-1932-2024-11485773.html

Genoveva Pacheco Jurado (1932-2024)

Y cuando llega el punto final, es necesario invitar a las reminiscencias transformadas en puntos suspensivos que permitan fragmentar y desempolvar los recuerdos, para, de esa manera, reencontrar significados a las huellas del camino andado. Entonces, estos adquieren la magia de convertirse en paliativos, que ayudan a ir sustituyendo lágrimas por sonrisas, desesperación y desolación por agradecimiento, reconociendo el regalo de su larga y fructífera existencia, que dejó un legado de memorias, experiencias y ejemplos en las distintas facetas de mujer, esposa, madre, abuela, vecina y amiga. 

    El nombre y los apellidos nos brindan unicidad, pero principalmente, seremos recordados por la siembra que fuimos esparciendo, por las fragancias y esencias de nuestro ser y hacer, diseminadas en el contexto comunitario y familiar.

    Doña Geno, era una de  las pocas personas del ayer, quien podía dar vida al pasado, trayendo a colación historias de vida de personajes  y acontecimientos de distintos contextos,  con una lucidez y precisión increíble de su memoria; ella era una de esas mujeres que dieron vida a una numerosa familia, que dedicaron su juventud y energía a su crianza y educación; siendo amas de casa de tiempo completo, esposa, costurera, cocinera, enfermera del cuerpo y espíritu, remendando y sanando las heridas de las prendas de vestir y las dolencias del alma, saciando  el hambre y  sed  física y espiritual del crecimiento de su familia.

    En su vientre acunó a nueve hijos: Gustavo, Lidio, Blanca, María del Refugio, Manuel, Elvia, Javier, Carlos y Moraima Garfio Pacheco, todos profesionistas exitosos, que fueron diversificando la selección de sus profesiones para el servicio y atención de la sociedad, pero lo más importante, grandes seres humanos que han alcanzado y saboreado el éxito en sus carreras, y que siguen siendo personas  sencillas y de nobles sentimientos, reflejando los valores cimentados desde su infancia y el orgullo de pertenecer a la cuna ballezana. 

    De ese árbol genealógico se desprenden veinte nietos y once bisnietos, quienes tuvieron la dicha de conocer y disfrutar las atenciones de una abuela amorosa. 

    Desde que tengo memoria, ella estuvo presente en mis experiencias de vida, tanto de niñez, adolescencia, juventud, como de madurez, era una confidente con quien se podía hablar, sostener largas conversaciones y sentirse escuchada y comprendida; siempre con la sonrisa, la broma y la palabra oportuna en sus labios, alentando a salir avante ante las dificultades que se iban presentando. Su casa, con puertas abiertas para recibir visita, su mesa, para compartir los alimentos, su corazón, para repartir el amor que brotaba incansable, sus brazos, para encontrar refugio, calor y protección.

    Es difícil soltar esos enlaces que nos sostienen en el fluir y vaivén de la vida, su muerte, se llevó fragmentos y recuerdos, hilos que fueron tejiendo experiencias; dejando vacíos que nadie puede llenar, porque aun cuando ella estuviera lejos del pueblo, su casa era un recordatorio constante de la gracia y bendición de su ser, a sabiendas, de que tan pronto regresaba, podíamos volver gozar de su presencia.

    Las palabras, aun poseyendo infinitas combinaciones, no alcanzan la dimensión de atrapar esos sentimientos y emociones que se generan ante la pérdida de un ser querido, porque de alguna manera, cada una de las personas que la conocimos, volvemos a vivir nuestros propios duelos, a visualizar y sentir el dolor cuando se presenta la partida física de este plano terrenal. 

    Descanse en paz doña Geno. Balleza, su gente y el barrio del Chamizal, la recordaremos por siempre.  


Maestra Cuquis Sandoval Olivas


jueves, 22 de febrero de 2024

Hoy como ayer, agradezco la oportunidad de un nuevo día. https://semillasdesauce.wordpress.com/2021/03/27/lupita-y-y-sin-embargo-se-mueve/?fbclid=IwAR3ROYAxx65lEVKXm-ftakYaXxqMVHQBt37u8ALcQ6adhewTPB31da4828k

sábado, 17 de febrero de 2024

El Quijote y su impacto en la lectura


Escuela primara Club de Leones
Escuela Secundaria Elisa Griensen
Instituto Miguel de Cervantes

https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-el-quijote-y-su-impacto-11452026.html 

El Quijote y su impacto

“No puede impedirse el viento, pero hay que saber construir caminos”

Miguel de Cervantes Saavedra


“México, es un país con pocos lectores”, rezan los encabezados y titulares de diversas fuentes de información, fundando sus aseveraciones con base a algunas fuentes fidedignas, como al análisis de las estadísticas generadas, por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) que presenta los resultados del Módulo sobre Lectura (MOLEC) 2023.

Una de las principales causas descritas, hace referencia a que niños y jóvenes no se desenvuelven en casa en un entorno lector, como tampoco asisten a las bibliotecas escolares o municipales, sin embargo, también se manifiesta que, a pesar de la influencia de los medios virtuales, sigue estando a la cabeza en la preferencia del público, el formato del libro en físico.

A finales de la última década del siglo pasado, México entra a la evaluación educativa a nivel internacional, arrojando datos muy precarios en cuanto a la competencia lectora, a la matemática y a la relacionada con las ciencias, concluyendo, que la falta del hábito lector, es uno de los factores que inciden en la poca comprensión de los textos.

Ese foco tonal fue el detonante en cuanto a la creación de diversas estrategias que apuntalan a subsanar esta área de mejora, tales como el dotar de libros a las escuelas y aulas, un programa de implementación y seguimiento, capacitación y formación personal educativo, a bibliotecarios, la puesta en marcha del Programa Nacional de Lectura (PNL)  entre otras, y por supuesto,  la estrategia estatal “Don Quijote nos invita a leer”. 

Este año cumple su vigésimo sexto aniversario, ha sufrido algunas modificaciones en cuanto a la forma, no así al fondo, cuya meta es promover y acercar la lectura a la comunidad educativa, sin perder de vista los objetivos primordiales que buscan mejorar la competencia lectora, la cual consiste no solo en leer más libros, sino en desarrollar el pensamiento analítico, la capacidad de discernir, resumir y argumentar un texto determinado y alcanzar objetivos propuestos con anterioridad. 

Como individuo, desarrollé ese gusto y pasión por encontrar la magia de los libros desde muy temprana edad, posteriormente durante mi formación profesional, ya dentro del campo laboral, debí cursar talleres y diplomados que fortalecieran y brindaran las bases didácticas para enseñar y construir andamios para posesionarse del hábito lector. Hoy en día, sigo estudiando y maravillándome ante los umbrales del conocimiento y las distintas ventanas y perspectivas del mundo que ofrecen los libros. 

Desde el nacimiento del programa estatal Don Quijote nos invita a leer he participado de diversas formas, ayudando a los jóvenes a seleccionar lecturas, a escribir sus fichas bibliográficas, participando como maestra, integrante del colectivo escolar, madre y abuela; obteniendo algunos premios, pero, sobre todo, he cultivado grandes satisfacciones.

Ya jubilada, no me he desligado de la vida escolar, participo con gusto como jurado calificador en varios niveles educativos, maravillándome ante la creación de cuentos, la imaginación y creatividad desbordante de niños, jóvenes y adultos, así como en la participación en voces, que hacen gala de la riqueza y matiz de los recursos fonéticos para leer, invitar y convencer a los otros de practicar y hacer propia, esta pasión lectora. 


Maestra Cuquis Sandoval Olivas


Revista No. 2 Pluma mágica. Febrero 2024


https://fliphtml5.com/eceic/qmyt/

viernes, 9 de febrero de 2024

Entre versos y reafirmaciones






El mundo de las letras es tan fascinante como impredecible, hay ocasiones en que las palabras fluyen, se agolpan buscando un cauce, corren presurosas,  como cascada que busca donde depositar su contenido; otras, se agazapan tras los intrincados caminos del pensamiento, apareciendo fragmentadas, difusas y resbaladizas; entonces, experimentamos un bloqueo, un alto involuntario que nos obliga a detenernos, pensar con detenimiento y encontrar esa musa que nos ayuda a encontrar la inspiración necesaria para desarrollar un tema en específico. 

    Lo cierto, es que ambos sucesos se experimentan, pero en la medida que incursionamos en otros espacios y contextos, el abanico de posibilidades se va abriendo, permitiendo divisar otras aristas en las cuales versar el contenido, por lo que se hace necesario elaborar un plano y enseguida empezamos a edificar, con bases y estructuras firmes que le brinden sustento al texto. 
Hay ocasiones en que tenemos el tema definido, algunas ideas claras, pero tan pronto nos sentamos frente a la hoja en blanco, experimentamos una parálisis comunicativa, que solo puede desbloquearse por medio de la investigación y lectura. 
Estos eventos, los vivo desde mi perspectiva y experiencia como docente, al observar dentro de la cotidianidad, como se va dando el desarrollo del lenguaje y las habilidades y competencias requeridas para empezar a escribir, no copiando o reproduciendo los textos ya escritos, sino aprendiendo a unir las palabras con cohesión, coherencia y permitiendo que el escrito funcione como el vínculo que une al emisor y receptor. 

    Así mismo, como escritora, me encuentro dentro de la cotidianidad con estos acontecimientos, tanto de bloqueo, y en menor proporción, cuando la musa se digna a presentarse; específicamente, entraña una doble dificultad cuando los textos exigen una economía de palabras, como es el caso de las minificciones, microcuentos o poesía. 

    Escribir, exige dedicación, tiempo, conocimiento, lectura asidua y mucha perseverancia. Es incursionar en el mundo de la otredad para encontrar el propio, para resignificar, reconceptualizar y verter en palabras lo que sabemos, desconocemos, dando forma a las ideas, dejar volar la imaginación y encontrar las palabras precisas que sirvan de vínculo entre pensamiento y corazón, traduciéndose en un mensaje que hace uso de algún género literario en específico.
 
    Vaya mi sincera felicitación al taller literario que tengo la suerte de coordinar, “sueños de letras”, integrado por: Ana Bertha Pérez Ramírez, Ivonne Carrasco Rodríguez, Mirna Lorena morales Valles, Mayela Ropele Maul, Aurora Payán Jáquez, Bertha Alicia Gutiérrez Chávez y Raquel Rocha, por la constancia y entusiasmo que han mostrado ante los retos literarios presentados. 

    De igual manera, a quienes participaron como invitados en el recital poético “Matices del amor”: Astrid Tarín Barrón, Patricia Perea Ayub, Rebeca Ruizesparza, Mirna Estrada Urbina y el grupo musical de Casa de los abuelos, que coordina magistralmente el profesor José Luis Ibarra. 

    Gracias mil a quienes hacen posible la presentación y difusión de este tipo de eventos literarios, a quienes nos regalaron su tiempo y atención para acudir ante nuestra invitación y finalmente, pero no menos importantes, gracias a los lectores de esta columna. 

Maestra Cuquis Sandoval Olivas 

viernes, 2 de febrero de 2024

Matices del amor



https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-matices-del-amor-11379376.Matices del amor


Los seres humanos tenemos una tendencia a categorizar todo lo que nos rodea con el fin de encontrar sentido al mundo, focalizamos las características en común, que se convierten en estructuras simbólicas que nos brindan información, tales como: ubicación, época, géneros, personajes, entre otros, y por supuesto, el lenguaje, no es la excepción. 

    La palabra amor tiene una acepción etimológica que proviene de las raíces indoeuropeas, las dos primeras letras “am” hacen alusión al significado de “mamá” volviendo la mirada a esa piedra angular y vínculo afectivo que una madre suele dar al prodigar el afecto y cuidados necesarios; las siguientes dos letras “or”, significan “el efecto de”. 

    Existen diferentes interpretaciones al respecto, pero esta en especial, engloba ese amor universal que tenemos los seres vivos. Esta raíz etimológica, también abarca las palabras, amigo y amistad. 

    Cada cultura y contexto le han impuesto diferentes matices y color. De acuerdo a los avances en el estudio del cerebro, se fundamenta que este sentimiento comienza en el sistema límbico o parte emocional, que es donde se controlan las emociones. Últimamente, se ha puesto una atención muy especial a todo lo que circunda con la salud emocional, debido a la importancia que esta tiene para la aceptación personal y convivencia con la otredad.

    El amor tiene una investidura universal, se conoce como la fuerza que mueve al mundo, como el motor que da sentido y color a nuestra propia personalidad y personas que giran a nuestro alrededor.

    Es un sentimiento que busca subsanar la individualidad e insuficiencia para complementarse a sí mismo, por lo que es necesario   encontrarse con el otro, no solo como un reflejo interior, sino con esa persona, con la que se puede compartir, aprender y convivir.  

    Este se categoriza dentro de los valores universales, se ha interpretado y explicado desde distintas ópticas y disciplinas, pero, no son las palabras las que le encuentran sentido, sino el reconocer y experimentar ese sentimiento dentro de sí mismo y que emane hacia el exterior, como un reflejo que se expande, irradiando esa luz que alumbra lo invisible, que da sentido a las cosas intangibles y comprensión a lo que somos dentro y fuera de nuestra individualidad  así como lo que podemos lograr al unir las cadenas de afecto, tejiendo lazos indisolubles  con otros valores, que encuentran su sentido  y pertenencia, al tiempo que se van practicando. 

  Por lo general, los festejos aluden a la entrega e intercambio de regalos, tarjetas y buenos deseos. Nuestro taller de literatura “Sueños de letras”, se une a esta celebración, regalando palabras y versos, envueltos en emociones y adornados con un listón adherido de sentimientos, lazos de afecto y apego; reconocemos la importancia que entraña esta emblemática celebración del día del amor y la amistad, por lo que decidimos compartir con la sociedad parralense, este recital poético que lleva por nombre: "Matices del amor”. El evento se llevará a cabo el jueves 8 de febrero, en el recinto del Palacio Alvarado, en punto de las 18:00 horas. 

    Esperamos contar con su amable presencia, para que juntos celebremos acompañados de música y poesía.  

Maestra Cuquis Sandoval Olivas





viernes, 26 de enero de 2024

¿Qué es poesía?


https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-que-es-poesia-11343266.html

¿Qué es poesía?

Es una pregunta que dio inicio a uno de los poemas más reconocido de Gustavo Adolfo Bécquer: ¿Qué es poesía? / dices mientras clavas/tu pupila en mi pupila azul/ ¿Qué es poesía? Y tú me lo preguntas/ poesía…eres tú.

    La poesía se encuentra entre los géneros literarios de más antigüedad; se escribía con rima para ayudar a la memorización, dando cuenta de la mitología, hechos históricos, actos y gestas heroicas de esos tiempos.      

    Entiendo a la poesía como una reflexión del mundo a través de la mirada del hombre, se basa en la economía del lenguaje, se acomoda estilísticamente de acuerdo con el intelecto, conocimiento, experiencia y dominio de quien la escribe. 

    El poeta va cultivando este arte en la medida que lee diversas corrientes poéticas, de distintas culturas y contextos, aprende a leer en voz alta, a buscar y encontrar significados que entren en sintonía con su parte subjetiva, con ese juego y acomodo de las palabras, que se encuentran en los recursos literarios que dan sugerencias y ejemplos sobre como abordarlo.  

    Hay tres subgéneros: Lírica, épica y dramática, en lo particular me inclino por la primera, disfrutando tanto la lectura como la escritura de los mismos. Antes de atreverme a escribir un poema, leo a cuantos poetas me es posible, encontrando en cada voz fragmentos y destellos de mi propia historia o de las personas que giran en mi contexto inmediato. 

    Entiendo que el poeta aprende a desvelar misterios que antes permanecían ocultos a su visión, a descubrir sensaciones dormidas, a disfrutar el silencio y la soledad, a observar con detenimiento, a desmenuzar situaciones y trasladarlas al lenguaje poético. Es una necesidad que bulle dentro de sí, que lucha por salir y manifestar sus emociones por medio de versos. 

    Estos son el medio para expresar lo que siente el alma, vehículo utilizado por el espíritu, la conciencia, el yo interno, el universo contenido de la personalidad, manifestándose en la palabra, el ritmo y la imagen; reencontrando sentires en la unión, disposición y acomodo, celebrando la inspiración, cadencia, musicalidad de sonidos, armonías y ritmos. 

    De tal forma, que este género literario explota zonas escondidas y reveladoras del alma, iniciando un diálogo con un interlocutor invisible, agudizando los sentidos, no tiene límites de edad, ni tiempos de aprendizaje, ni épocas específicas. No perece, es intensa, explosiva, liberadora, controla las emociones, las dirige y encauza, las hace canciones y nosotros las tarareamos. Basta el ejemplo de Silvio Rodríguez, Joan Manuel Serrat, Violeta Parra, Joaquín Sabines, Alberto Cortez, entre otros.  

    Entiendo la poesía, como una válvula de escape emocional y espiritual, una atenuante que ayuda a mitigar el estrés y la ansiedad, estimula el gozo estético y el disfrute del lenguaje, además de ser un reflejo de la creatividad e imaginación, de la soberanía de quien la escribe.

    De tal forma, que estoy comprometida a promover y difundir este arte, tanto en los espacios virtuales como físicos donde tenga injerencia y participación, que resuenen los versos ataviados con el lenguaje figurado y se conviertan en canales de comunicación en búsqueda de un emisor para llevar su mensaje. 

Maestra Cuquis Sandoval Olivas

viernes, 19 de enero de 2024

Los recuerdos del porvenir



“Estoy y estuve en muchos ojos. Yo solo soy memoria y la memoria que de mi se tenga”

Sin duda alguna, es un título muy sugerente que da cuenta de la fusión del pasado con el futuro. Texto de la autoría de la escritora mexicana  Elena Garro, concluido en 1958 y publicado en 1963,  novela biográfica que la hizo  acreedora  al premio Xavier Villaurrutia, no solo por la riqueza de su narrativa, sino por el contenido histórico  que aborda la época posrevolucionaria de México, aportando datos muy significativos del inicio y desarrollo de la guerra cristera que inicia en 1926 bajo el mandato presidencial de Plutarco Elías Calles y vuelve a resurgir a mediados de los años treinta, cuando estaba en auge la revolución socialista con el entonces presidente General Lázaro Cárdenas.  Sus letras dan cuenta de la terrible masacre contra los indios (los desposeídos) fundamentada en las leyes emanadas del poder político. 

    Elena Garro nace en Puebla de Zaragoza en 1916 y fallece en 1998 en Cuernavaca. Ella gozó de una niñez plácida y feliz en el pueblo de Iguala, ahí cultivó su afición por la literatura universal y el amor por el teatro, acrecentando su conocimiento por medio de la lectura, el juego y la imaginación. Posteriormente, se traslada a la ciudad de México para continuar sus estudios, cursando una licenciatura en letras y un doctorado en comunicación. Fue en su adolescencia cuando se enamora del escritor mexicano Octavio Paz, de cuya unión nace una hija. Por veinte años, su carrera literaria se vio sometida a un cinturón de silencio y represión impuesta por su marido, no así su producción. Él le permite incursionar en el mundo del periodismo durante los años cuarenta y es hasta 1957 que se da a conocer como dramaturga, escribiendo además una vasta producción de poesía, ensayos, cuentos y su novela cumbre, “Los recuerdos del porvenir”.

    Esta obra nace cuando la pareja vivía en París, para ese tiempo ya se había extinguido la flama del amor, siendo ahí donde se enamora de un escritor argentino, queda embarazada y tiene un aborto; aún seguía casada con Octavio Paz y al saberse abandonada por su amante sufre una gran depresión y decide empezar esa obra, que la remite a un pasado más feliz. 

    El nombre de su pueblo es cambiado por Ixtepec, ficticio y no, porque estaba en sus memorias. Este poblado se convierte en narrador omnisciente, quien todo lo ve, sabe y conoce. Tan pronto aparece como una primera persona (yo), o como un nosotros genérico, dando voz al colectivo de la comunidad. Entre los personajes principales, se encuentra el alter ego de la autora, se retrata en Julia, en Isabel y en Francisco Rosas. 

    Hay un juego circular en el tiempo, que va y viene, tiene personajes con características muy hiperbólicos, las connotaciones con la naturaleza, las descripciones de los lugares, con una cadencia de prosa que permite vivir, recorrer y reconocer a cada situación y personaje descrito. 

    Se visualiza el poder predominante del político, de los abusos y atropellos contra el pueblo, de las clases sociales, de la figura desdibujada de la mujer, del racismo preponderante, violencia, traición y especialmente, el yugo de los militares; la vida se estanca en el pueblo y sus calles, no hay crecimiento ni desarrollo, solo muerte y la furia del poder ejercido contra la población.

    Los invito a dar lectura a esta magna obra, concluyendo con una de sus frases:

“¿De dónde llegan las fechas y a dónde van? Viajan un año entero y con la precisión de una saeta se clavan en el día señalado, nos muestran un pasado, un presente en el espacio, nos deslumbran y se apagan”.

Maestra Cuquis Sandoval Olivas



 

viernes, 12 de enero de 2024

En su memoria








En su memoria

En este nuevo lienzo que lleva por nombre “enero” empezamos a plasmar fragmentos de historia, imágenes, hechos y memorias que van transitando a una velocidad vertiginosa por cada uno de sus minutos, horas y días, convirtiéndose rápidamente en tiempo pasado. Esos recuerdos se van haciendo difusos, algunos se fragmentan, otros se pierden, borrando su esencia y significado, sin embargo, al rescatarlos por medio de la palabra escrita, les permitimos la inmortalidad, porque esta, es una manera de hacer visible las emociones y sentimientos que transitan por los recónditos espacios de nuestra alma buscando llegar a otras miradas, tocar otros corazones, dejar huella imborrable que puede visitarse y recrearse una y otra vez. 
 
    Vaya este escrito para la familia de la señora Soledad Sotelo Solares, esposa, madre, abuela, amiga y compañera de la Benemérita y Centenaria Sociedad Mutualista Miguel Hidalgo, quien supo sembrar un camino de afectos y amor, transitando por más de siete décadas en este plano terrenal, hasta llegar a esa línea finita del tiempo donde tuvo que desprenderse de su investidura física y volar de regreso a casa.  
    La muerte llegó instantánea, sin previo aviso, reclamando ese derecho universal de saberse nuestra dueña y haciéndonos saber que su inevitable presencia es un recordatorio de la fragilidad que poseemos los seres humanos. El dolor y duelo son imposibles de frenar, junto con las emociones desbordadas que dejan esas ausencias físicas. 
    A casi un mes de su partida, su figura y recuerdo sigue presente, podemos visualizar su rostro apacible, esa mirada clara y transparente que dejaba entrever la serenidad y calma de las aguas mansas que podían convertirse en torrente al  fluir sin parar, hasta desbordarse   de amor por su familia; de esas manos que tejían incansablemente  el manto protector que cobijara a los suyos, de palabras expresadas en acciones, de abrazos y momentos que solo son posibles aprisionar en el corazón de la memoria. 
    Su silla quedó vacía en muchos espacios, el hueco que deja su partida es imposible de llenar. Para nosotros, sus compañeros mutualistas, nos queda aprisionar el aroma de sus recuerdos, escuchar el eco de sus palabras acuñadas en las paredes de esa sociedad a la que sirvió por más de treinta y siete años, con fidelidad, entrega y compromiso; volver la mirada a esa rememoración de su vida, para encontrarla en el brillo y fulgor de los ojos de sus hijos y nietos queridos. 
    La muerte es una ventana que se abre y nos permite vislumbrar los pendientes que dejaron de hacerse, decirse y expresarse; porque damos por sentado que siempre habrá un mañana y postergamos para después acciones y palabras necesarias para mostrar nuestro afecto. Por tal motivo, vaya este sincero homenaje directo al corazón de su familia, este, lleva la intención de hacer patente nuestro agradecimiento al creador, por habernos permitido estar cerca de una persona como Cholita, porque su sola presencia, era un soplo de brisa cálida de afectos, derrochando   bondad y amor, además de que su personalidad era el fruto del reflejo, embestido de grandes cualidades que propiciaba sombra y calor.
    Reiterando nuestras condolencias, nos quedamos con esos recuerdos gratos de su persona en los distintos roles que la vimos desenvolverse en su trayecto de vida. 
Esta, quizá sea solo una pequeña página que trata de mostrar el grande aprecio profesado hacia su persona, por la siembra y cosecha tan fructífera que dejó en cada uno de nosotros. 

Descanse en paz, Cholita Sotelo Solares. 



viernes, 5 de enero de 2024

2024


                                                                    Imagen tomada de la red



Hay frases que parecen hechas, se escuchan, se repiten, se les resta o agregan palabras, pero siempre llevan la intención personal de quien las emite. Cada mes del calendario gregoriano trae consigo sus propias celebraciones y eventos específicos, mismos que al repetirse continuamente, los ha llevado a ser parte de la tradición y folclore de la comunidad.

    Cuando damos la despedida al año que termina, solemos hacer un recuento de acciones y sucesos, algunos llegaron como torrente de alegría y otros, marcaron nuestro entorno y dejaron cicatrices en cuerpo y alma; volvemos a repasar y releer  las páginas del libro vivido, trayendo a colación esos momentos gloriosos que ya son parte del pasado, pero que a la vez, sirven de plataforma para abrir nuestros brazos y corazón al año naciente, a sabiendas de  que llega como un lienzo en blanco, donde nosotros plasmaremos nuestra mejor trabajo, con pinceladas de  colores y tinta de esperanza para ir conformando cada una de los folios, cuya gloriosa obra consta de  365. 

    Hay quien lo visualiza y presenta como un viaje con un itinerario que termina el 31 de diciembre; cada mes, simboliza una nueva estación, pero en el camino, hay nuevos pasajeros que lo abordan y otros que llegan a su destino final; ante esta analogía, se nos invita a disfrutar el trayecto y las personas con las que tenemos la suerte de coincidir, porque no sabemos cuándo o cuál será nuestra próxima parada.

    Generalmente, estas reflexiones nos llevan a plasmar propósitos que tienen como fin, mejorar los hábitos, hacer cambios substanciales en el entorno inmediato y mediato, buscando sobre todo la armonía y reencuentro personal, para luego, permitir que el brillo de nuestro actuar, trascienda a los siguientes núcleos concéntricos que están girando constantemente en búsqueda de acomodo y significación.  

    Es imposible dejar las añoranzas de lado, rememorar a las personas que no están, lamentarnos por los sucesos políticos, sociales y económicos que acontecen en la humanidad, porque finalmente, somos parte de un todo, —y este, es más que la suma de sus partes—, esta unión nos lleva a conformar ese engrane cuyo perfecto funcionamiento impacta y trastoca en nuestro universo. 

    Volvemos a reforzar los compromisos de ser mejores, de aceptar lo que no podemos cambiar, porque como dice el proverbio: “No podemos detener muchas de las cosas que suceden a nuestro alrededor, pero sí, controlar la manera en que reaccionamos a estas”.  

    Nos reconocemos caminantes de senderos duales, donde lo mismo se encuentra la alegría como la tristeza, la fortaleza y fragilidad, hay lágrimas y risas, ilusiones y desesperanzas, caminos escabrosos o demasiado tranquilos, que puedan servir para detenernos a visualizar el horizonte, pero nunca claudicar en seguir avanzando.
 
    Por este medio, deseo expresar mis mejores deseos a todas las personas con las que tengo la suerte de coincidir, tanto en el ámbito personal, comunitario o virtual, porque mi ser y hacer se conforma de este compartimento. Gracias a los lectores de esta columna y al Sol de Parral por su publicación, a los grupos de Leyendo y Reconstruyendo, Sueños de Letras, Utopía Poética, Filial Chihuahua, a la benemérita y Centenaria Sociedad Mutualista, a los grupos de cachibol, a mis amistades nuevas y de antaño, a todos y cada uno, ¡Feliz año nuevo!

                                                           
                                                         Maestra Cuquis Sandoval Olivas

lunes, 1 de enero de 2024

Te he visitado en sueños






Antes de posar mis dedos sobre el teclado de la computadora, las ideas y pensamientos bullen en forma de torbellino, tratan de encontrar las palabras precisas que capten el mensaje envuelto en emociones y sentimientos de quien las comunica. Se hace necesario un devenir de ejercicios, calmar el alma, retomar y volver a empezar. En esos albores, recordé esta frase, no así su autoría, pero dado el tema a abordar, la cito como preámbulo: 

 

… La máquina del tiempo, que no deja de rotar sus ejes para que podamos avanzar en la rúa que la vida nos asignó al nacer, y que poco a poco la vamos sembrando de alegrías, triunfos, tristezas, derrotas…

 

    Se dice que el tiempo es relativo; sin embargo, deja sentir su presencia y su paso. Los seres humanos tenemos la tendencia de marcarlo en un calendario, asignándole días específicos a los eventos y circunstancias de distinta índole que van  trastocando nuestra vida.  Entre los más importantes se destacan los que marcan el inicio y el final de nuestra existencia. 

 

    Recurrimos a la memoria, tratando de rescatar el máximo de recuerdos, al diálogo, a la palabra escrita, para dejar huella imborrable que pueda ser transitada y leída por otras generaciones, tratando de postergar el olvido que seremos.  
     
    Un día como hoy, 29 de diciembre, el sol se ocultó en el firmamento, dejó de alumbrar y dar calor y color a ese soplo de vida que sostenía el pequeño cuerpo enfermo de Odetthe Griseld Martínez Pérez. Nubes oscuras, con un tinte grisáceo,  poblaron el horizonte, hasta desbordarse en torrentes de lágrimas; la tristeza y el dolor nublaron los corazones de la familia, y ella, se dispuso a emprender  ese viaje sin retorno. 

     

    Con ella vivimos un duelo anticipado por dos largos años, que nos llevó a reconocer los umbrales del dolor, a la pérdida de la salud, a clamar por la benevolencia de ese ser supremo, que al no darle la sanación, la quitara de tanto sufrimiento. El cáncer ganó la partida, aun con todos los soldados luchando en la batalla, no fue posible combatirlo y fue necesario entregarla y ayudarle a despedirse de este plano terrenal.

 

El reloj ha seguido su marcha inexorable, a veces avanzando a paso lento, otras, como si tuviera prisa; para ella, el tiempo se detuvo, congeló su imagen, se quedó estancada en su décimo cumpleaños, y aunque han transcurrido  doce años desde entonces, es imposible visualizarla de otra manera, solo el  pretérito imperfecto del verbo haber nos presenta un futuro posible que nunca llegó a concretizarse.

 

Hoy, celebramos su vida, volvemos a relatar su historia, a evocar los momentos en que fuimos bendecidas con su presencia, a mirar fotografías y rescatar esos recuerdos que son el vínculo permisivo para que siga viviendo en nuestro pensamiento y corazón.  

 

    Su ausencia es una herida punzante, que aunque parezca haber cicatrizado, suele abrirse al solo mencionar su nombre, sin embargo, hemos aprendido a través del tiempo, que escribir sobre su vida y muerte nos ayuda a verbalizar el duelo para liberarlo de nuestro interior; ya que estas descripciones discursivas nos ayudan a decodificar mensajes mediante la interpretación simbólica, convirtiéndose en  bálsamos atenuantes,  puentes que ayudan a salir de esas arenas movedizas de dolor, aflicción y coraje, porque al sabernos y reconocernos humanos, entendemos que la muerte es nuestra eterna acompañante y suele llegar en los momentos y formas más inesperadas.