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sábado, 22 de mayo de 2021
jueves, 20 de mayo de 2021
lunes, 17 de mayo de 2021
Soy maestra
Soy
Maestra
Son distintos los caminos que llevan a obtener un título
en educación; circunstancias que se han ido modificando de acuerdo a los
requerimientos propios del contexto y de las necesidades del sistema educativo.
A partir de la implementación de la Secretaria de Educación Pública en México (1921),
el reto inmediato era la expansión y empezar a llevar alfabetización; por lo
que personas con primaria terminada, ingresaron a las filas del magisterio para
convertirse en alfabetizadores y más adelante se irían comprometiendo con los
cursos propedéuticos.
A partir de mediados
del siglo XX, la cobertura de las escuelas por todo el territorio mexicano era
notable, por lo que personas con secundaria terminada, ingresaban directamente
a la escuela normal y en tres años salían con título en mano, listos para
llevar su misión a los rincones más apartados del país o estado.
Por los 80, se abre la oportunidad que personas con
secundaria terminada empiecen a trabajar dentro del magisterio y cursen su
educación al mismo tiempo en escuelas
formadoras durante los periodos de receso vacacional y en fines de semana.
Posteriormente, se da la exigencia que antes de entrar a
la normal, se haya cursado la preparatoria, obteniendo un título, cuatro años
después de licenciado en educación.
La escuela, también es puerta de entrada donde pueden
florecer otras profesiones, sobre todo de nivel secundaria, medio superior y
superior; recibiendo los cursos de nivelación pedagógica donde se cursan las
materias propias de didáctica y pedagogía.
Este es el escenario donde el aprendizaje es inacabado,
hay un nuevo término aplicado que es «INCOMPLETUD», eso significa que hay que
estar en constante actualización y profesionalización por los cambios que se
presentan a una velocidad frenética y exigen que el maestro esté preparado para
enfrentarlos.
Recientemente leí un texto de Pablo Latapi, quien dice que
esta profesión tiene sus ambivalencias y claroscuros de la luna; resalta los
retos y áreas de oportunidad que el docente enfrenta cada día, pero también
menciona la enorme satisfacción que experimenta cuando contempla el milagro del
aprendizaje, cuando puede mirar esos ojos que se iluminan, la sonrisa que se
dibuja en el rostro, las palabras de agradecimiento de sus alumnos y el raudal
de amor que recibe a diario.
Concuerdo con estas disertaciones, estoy inmensamente
agradecida por la oportunidad brindada de ingresar a las filas del magisterio
en 1986 en la secundaria de mi pueblo natal Balleza, Chihuahua. La inmensa
cantidad de aprendizajes que recibí de mis compañeros de trabajo, de mis
alumnos, quienes con sus interrogantes me obligaban a estarme actualizando;
agradecida con las escuelas que en su momento me fueron brindando las
herramientas necesarias para desenvolverme en esta hermosa profesión.
El aprendizaje, no solo se recibe de los currículos y maestros
que imparten la cátedra, sino de los compañeros de viaje, con quienes se
construyen lazos indisolubles de amor y compañerismo. Se comparten
experiencias, vivencias, métodos, técnicas y las bases teóricas; en la medida
que se va adquiriendo significado, se aprende a valorar intensamente lo que se
hace.
Soy una maestra sedienta de aprendizaje, al terminar un
ciclo de preparación ya estaba pensando en el siguiente, con la mirada puesta
en el horizonte, en la búsqueda de respuestas a tantas interrogantes que, al
igual que la utopía, en la medida que vas avanzando, esta se va alejando diez
pasos más.
Incursioné en varios ámbitos educativos: docente,
subdirectora, directora y jefa de enseñanza, a la par que laboré en varias
escuelas diseminadas en distintos espacios del estado: Balleza, Parral, San Francisco
del Oro, Delicias, Guachochi y de vuelta a Parral. También tuve la suerte de
impartir clases a preescolar, primaria, secundaria, nivel medio y superior,
adquiriendo con ello, la experiencia de conocer y apreciar las diferencias
substanciales de cada etapa. Trabajé en la escuela formadora de docentes,
acompañé a varias generaciones en su trayecto formativo. Me jubilé en el 2017,
actualmente fui invitada a volver a la escuela normal, estoy laborando de forma
virtual, una nueva modalidad, donde los retos están al día, pero también las
esperanzas, los sueños compartidos y los lazos de amor que vamos tejiendo por y con la docencia.
Felicidades a todos los maestros en su día, por ser
constructores, andamios, guía; por ser esa luz que ilumina el sendero del
conocimiento, quien sienta las bases para que las nuevas generaciones tomen
decisiones más informadas, más conscientes y reflexivas; porque en nuestras
manos está la formación de carácter, templanza, resiliencia y valores.
¡Sigamos siendo sembradores!
viernes, 14 de mayo de 2021
Otra batalla perdida
Otra batalla perdida
Hay
eventos únicos e irrepetibles que marcan la existencia, uno de estos, es el
momento del nacimiento y el otro es cuando dejamos de existir en el mundo
físico.
Se
ha dicho, que, al momento de nacer, es como un libro con las páginas en blanco,
donde se irán imprimiendo esas experiencias, mismas que son parte inherente del
desarrollo de cada ser humano y que tienen una relación directa con el entorno
familiar y comunitario donde nos desenvolvemos.
Los
psicólogos fundamentan en sus teorías que aparte de la carga psicogenética, las
muestras de afecto, apego y amor que recibimos desde la gestación y
posteriormente de nuestros primeros cuidadores son parte medular del desarrollo
de la personalidad y carácter de cada individuo.
Este
escrito lleva la intención de rendir un homenaje póstumo al recuerdo de Roberto
Jáquez Olivas y su compañera de vida, Bertha Quintana.
Una
pareja que se encuentra en el devenir del tiempo, cuando ambos ya habían
procreado una familia en distintos ámbitos, pero que por aras del destino se
conocen y deciden emprender una nueva etapa en su vida.
La
vida se compone de dualidades. Ellos se reencuentran, pero un fantasma aparece
con nubarrones de tormenta; el cáncer se había posesionado de Queta, madre de
Roberto, cuyas limitaciones iban en aumento día con día.
Ellos,
al igual que el resto de la familia, se comprometen en su cuidado, prodigando
las atenciones y amor que un enfermo requiere; dejando a un lado las
necesidades propias para volcarse en la atención de calidad que ella necesitaba
y la enfermedad demandaba.
Es
en ese contexto, donde nuestros lazos de amor familiar se renuevan y
solidarizan; porque contrario a lo que se piensa, es en medio de la desventura
y dolor, donde puede reconocerse la esencia primordial del ser humano.
Fuimos
testigos de su compromiso como pareja, del emprendimiento en pos de construir y
edificar un entorno seguro y armónico llamado hogar, donde podía respirarse es
aroma que emana del amor; esa invitación a llegar y sentirse parte de su casa;
a ser convidados de su mesa y a departir largas horas de charlas, a veces con
lágrimas y otras tantas compartiendo sueños e ilusiones.
En
días pasados, ambos fueron embestidos por la crueldad del Cóvid, Bertha no resistió,
sus pulmones dejaron de funcionar y el soplo de vida conferido al momento de su
gestación, se apagó como una vela que recibe la fuerza del viento; expiró junto
con los sueños construidos. Roberto, le sobrevivió unos días, luchando contra
los estragos y daños ocasionados, hasta que su cuerpo maltrecho y cansado,
decidió rendirse.
No
hubo honras fúnebres, sus restos mortales fueron convertidos a polvo; colocados
en una pequeña caja, que fue depositada en la tumba de sus progenitoras.
Les
sobreviven sus hijos, su padre: Roberto Jáquez Gardea, hermanos y demás familia
que queda consternada con su pronta y triste partida.
Este
obituario rescata en letras, algunos fragmentos someros de su vida, de la causa
de su muerte y del duelo generado en quienes tuvimos la suerte de conocerles y
amarles. Recordar a las personas, es tallar en el árbol genealógico de su vida,
de su personalidad y acciones que enaltecen su recuerdo.
Nos
quedamos esa sonrisa a flor de piel, con la alegría que les caracterizaba y
externamos las gracias a todos los familiares y amistades que manifestaron su
solidaridad en estos tiempos de despedida, desprendimiento y llanto.
miércoles, 12 de mayo de 2021
Ante su partida
Hay acontecimientos que cimbran, penetran hasta lo más
profundo de las entrañas, nos hacen reconocer la fragilidad de nuestra vida
terrenal y nos colocan en el umbral de la conciencia, donde podemos
reconocernos a través del dolor que embarga a las personas con las cuales
crecimos y convivimos a través del tiempo.
Esos sentimientos, emociones y reconstrucciones son
precisamente los que nos hacen comunidad; el nacer, crecer y desarrollarse en
un entorno, donde se comparten alegrías y tristezas, el ser testigos de éxitos
personales y familiares, son parte inherente del amor y lazos construidos a
través del tiempo.
Cada familia enfrenta sus propias batallas, algunas son producto
de enfermedades, de los estragos que va causando el tiempo en el cuerpo; otras
de accidentes, los cuales nunca pensamos que vamos a transitar.
Desde hace un tiempo, hemos sido testigos del dolor que
embarga a la familia Medina Tarín, pero también de la solidaridad, respeto y
empatía que la comunidad ha mostrado. Ha hecho patente su presencia de
distintas maneras; brindando amor, llamadas, mensajes y manifestado su sentir a
través de las redes sociales.
Ha sido un golpe contundente tras otro, primeramente, la
gravedad que provocó el accidente, luego el deceso de ese pequeño angelito
quien fue luz, alegría y esperanza en sus hogares y corazones; posteriormente, la
muerte de su progenitora y en estos últimos días, el triste final de Dianita
Javalera Medina.
Una mujer joven, entusiasta, emprendedora, llena de
proyectos personales y familiares, quien deja a su esposo, dos pequeñas niñas,
su madre, hermanos y familiares sumidos en un profundo dolor con su partida.
Por este medio, hacemos patente nuestras condolencias y
reiteramos el cariño que les profesamos.
viernes, 7 de mayo de 2021
#Todos somos Colombia"
#Todos somos Colombia
Recientemente leí el libro “El olvido que seremos”,
(2005) testimonio logrado por la magistral pluma del escritor colombiano Héctor
Abad Fasciolince. El título lo toma de
un poema de Jorge Luis Borges que dice: “Ya somos el olvido que
seremos/el polvo elemental que nos ignora/y que fue el rojo Adán y que es
ahora/todos los hombres y que no veremos/ya somos en la tumba de dos fechas/del
principio y el término la caja/…”
Este libro es carta, testimonio, ensayo y biografía, contiene
relatos desgarradores de los acontecimientos violentos que se han suscitado en
Colombia desde el siglo pasado. Consta de 42 capítulos y ha sido traducido a
nueve idiomas, siendo uno de los libros más leídos en Iberoamérica.
El eje temático versa sobre un hijo que hace hasta lo imposible por
rescatar la memoria de su padre asesinado, del olvido que todos llegaremos a
ser; el protagonista principal es el
mismo escritor, quien relata la vida de su progenitor, un médico y activista
colombiano, Héctor Abad Gómez, quien puso su vida y conocimiento al servicio de la igualdad social y de los derechos humanos de la población; luchó
porque los colombianos conocieran
mejores formas de vida, exigió al gobierno el agua potable, a los habitantes les concientizó sobre la importancia de estar en contextos limpios, a sembrar y cultivar frutas y
hortalizas; pues él comentaba que los problemas de enfermedades se
solucionarían si el estómago tuviera alimento y el gobierno hiciera su parte al
brindar las condiciones básicas de subsistencia. Como médico, su vida
transcurrió en medio de luchas sociales, en ser testigo de levantamientos y
desapariciones, en levantar la voz en espacios públicos y en escribir los
hechos y sucesos que estaban lastimando a la nación; denunciando a los
ejecutores y perpetuadores de la violencia
Como padre, sembró una semilla de amor en el corazón de
sus cinco hijas y el único varón, quien es el autor del libro. Explicita en
varios capítulos, ese vínculo especial que tejieron; las conversaciones que les
acompañaban en sobremesa, en espacios cerrados y al aire libre, siempre
sintiendo el apego y mano protectora personal sobre sus hombros.
Un padre que se preocupó por el alimento del intelecto,
permitiendo que abordaran una dosis alta de lecturas, textos de distintos
géneros, que posteriormente estaban en la mesa de diálogo; escucharan música
instrumental, fueran conocedores del arte y tuvieran la libertad de palabra y
acción.
El autor fue educado en medio de dos caminos bifurcados,
por una parte, dentro de la doctrina católica, en una extrema política e
ideológica, donde florecían las discusiones teológicas, la oración, la asistencia
cotidiana al templo; por otra parte, un padre, científico que todo se
cuestionaba, y estaba en contra de los simbolismos y ritos que se promovían
dentro de la fe; era marxista en la economía y un pensador liberal de la
política.
A lo largo del texto puede rescatarse esta lucha
ideológica del autor. Describe al hombre idealista, al médico al servicio de
las causas justas y al padre vencido por el dolor y la impotencia de no
encontrar cura para el cáncer que invadió a su hermosa hija. “Cuando
la enfermedad y la muerte nos revelan el estado de contingencia que somos,
acudimos, en vano, a cualquier metafísica para esquivar ese irremediable
destino” (pág. 164).
Un
libro que condensa el dolor e impotencia ante la violencia que crece como una
maraña que va trastocando hogares, pueblos y países; cuya única arma de defensa
es la palabra, páginas impregnadas de memorias, sangre y mucho amor.
Esta breve reseña, lleva la intención de servir como
preámbulo de conciencia, reflexión y análisis a los recientes acontecimientos de
Colombia. Un pueblo que se levanta contra la injusticia y que es sometido y
lastimado por la fuerza militar. Hoy, todos somos Colombia y mostramos apoyo y
solidaridad ante nuestros hermanos.
lunes, 3 de mayo de 2021
Fragmento del libro Balleza, tierra de soñadores
Fragmento del libro Balleza, tierra de soñadores
En
medio de uno de los cerros se encuentra una cruz de madera, labrada y colocada
desde tiempos remotos por quienes profesaban la religión católica, como un
recordatorio de que un hombre había pagado por los pecados de todos los seres
humanos.
3 de
mayo, fecha conmemorativa del día de la
santa Cruz, gente que lleva ese nombre,
se preparaban física y mentalmente para iniciar la escalinata familiar desde la
madrugada, por un camino escabroso, sorteando las dificultades propias, ese
paseo además de cumplir con el deber moral religioso tenía un tinte educacional,
se recolectaban hierbas medicinales, mostrando a las generaciones más pequeñas
la distinción de flora y fauna existente, la caza de algún zorrillo para
extraer y disecar su carne, por las propiedades y proteínas que se le atribuyen
que purifican la sangre y ayudan a erradicar algunas enfermedades; la piel de
víbora para molerla y hacer sal que posteriormente serviría para la sazón de
alimentos.
El
tinte social se debía a la satisfacción plena de llegar a la cima, por
compartir con la familia y comunidad el alimento preparado, las historias,
leyendas y noticias que en ese tiempo llegaban solamente por correo postal, o
por algún osado viajero que pasaba.
Al
unísono, decían sus oraciones, plegarias y alabanzas, a la vez que mezclaban
las últimas melodías que se escuchaban en los acordes de los músicos de viento
que en la década de los 50 del siglo XX alegraban las festividades.
Al
atardecer, iniciaba el descenso, felices por haber estado más cerca del cielo,
el cumplimiento de penitencias que algunos feligreses se habían impuesto a sí
mismos a cambio de la obtención de algún beneficio a la salud o agradecimiento.
El
esparcimiento también brindaba salud emocional al recrear la vista con las
figuras geométricas perfectamente trazadas en la llanura; el pueblo y sus
alrededores, mostrando su magnificencia y esplendor con los bellos colores y
paisajes que brinda la naturaleza desde las alturas.
Las
dificultades encontradas eran similares al ascenso; sólo que cargaban el
cansancio, emociones y ajetreo del día, infantes dormidos en los brazos de sus
progenitores o hermanos mayores y los estragos por las bebidas etílicas
consumidas por algunos durante la celebración.
Aunado
a lo anterior, el mes de mayo es donde las temperaturas alcanzan su mayor
incremento y la flora en esos parajes es escasa y pequeña, no brinda protección
para las inclemencias del sol, por lo que, al caer la tarde, podía observarse
rostros rojizos por las horas expuestos a los rayos solares
viernes, 30 de abril de 2021
Milagros de vida
Milagros de vida
Etimológicamente la palabra «milagro» se deriva del latín del verbo «mirari», cuyo significado
es contemplar con admiración. Los filósofos aristotélicos decían que «contemplar» es templar el alma, mirar
con los ojos internos, percibir la esencia y profundidad de las cosas.
Ante esa breve conceptualización, cabe mencionar que el
ser humano está en espera constante de esos milagros. Ponemos nuestra confianza
en la fe, y eso conlleva la espiritualidad, lo que no es tangible ni visible,
pero se siente, se respira, se vive dando fuerza y alimento al alma. Es por
ello, que la religión ha ocupado un lugar preponderante dentro del desarrollo
social y comunitario dentro del mundo entero.
Como seres únicos, crecemos en medio de una cultura e
idiosincrasia que da fuerza y sustento a quienes somos, pensamos y actuamos; es
por ello, que las religiones son conceptualizadas, entendidas y vividas desde
distintas perspectivas y enfoques.
La vida misma nos presenta un abanico de situaciones y
decisiones que van conformando la existencia; algunas están en nuestras manos
prevenirlas y evitarlas, otras, son tan espontáneas, que nos dejan atónitos e
indefensos cuando suceden; tal es el caso de accidentes, enfermedades que son
crónicas, degenerativas y altamente invasivas al organismo y hago referencia a
la pandemia actual, porque, ésta, ha trastocado la mayoría de las familias o de
personas muy cercanas al entorno de cada uno de nosotros.
Cuando eso sucede, levantamos la vista al cielo, hurgamos
en esa fe que fue inculcada en nuestro corazón y nos apoyamos en las personas
que viven y profesan su credo, no solo de palabra sino en acciones específicas
en bien de sus semejantes.
Ponemos nuestra fe además en la ciencia, en los doctores
y en los conocimientos que han adquirido, para que los medicamentos entren al
organismo y limpien en daño ocasionado por bacterias o virus invasivos, por los
estragos ocasionados por las enfermedades o las consecuencias de accidentes.
Clamamos y esperamos esos milagros, y cuando no suceden
de la manera en que nosotros los teníamos previstos, sentimos frustración,
enojo y vacilación ante ese Ser omnipotente que nos priva de seguir gozando la
presencia de seres amados, y tratando de mitigar la pena, damos por sentado,
«que Dios lo necesitaba a su lado», «que está en un lugar mejor», buscando
calmar el miedo, soledad, indefensión e incertidumbre que produce la muerte.
Ante las circunstancias que actualmente nos aquejan; he
aprendido a valorar el significado del milagro;
el coronavirus invadió nuestro entorno familiar y vamos saliendo avantes en la
batalla; la familia, aunque ausente físicamente, ha hecho patente su presencia,
cuidados y amor; nuestras amistades se han preocupado por nuestra salud y
bienestar, con mensajes, llamadas, incluso trayendo comida a nuestro
hogar.
En diciembre un sobrino cayó desde un tercer piso,
sufriendo múltiples fracturas y tras penosas intervenciones quirúrgicas y
tratamientos dolorosos de rehabilitación, su cuerpo vuelve a restablecerse. Una
sobrina acaba de dar a luz dos hermosos gemelos; el hecho de amanecer cada día,
de gozar nuestros sentidos, de observar la vida floreciendo en nuestro jardín;
del milagro de sabernos amados y necesitados.
Hoy levantó mi vista, abro mis brazos y clamo a toda voz:
¡gracias, señor!
viernes, 23 de abril de 2021
Espejos de vida | Ha muerto una rosa
/ VIERNES 23 DE ABRIL DE 2021
Espejos de vida | Ha muerto una rosa
Ha muerto una Rosa
La primera vez que
asistí a una conferencia de la Asociación civil Rosas Rosas, quedé totalmente
asombrada; el objetivo primordial era concienciar a la sociedad sobre la
importancia de la auscultación y prevención del cáncer de mama.
Desde el momento
que entré al recinto, las fibras más íntimas de mi ser quedaron a flor de piel,
mi alma sensible se condolía de observar a esas mujeres guerreras que daban
testimonio de la lucha que estaban enfrentando, del impacto al conocer la
noticia de que eran portadoras de cáncer, de los tratamientos y las terribles
consecuencias inherentes, y el cómo habían asimilado el convivir con la
enfermedad, siempre en una constante cercanía con el dolor y la incertidumbre,
pero sobre todo, con la entereza y la fuerza para disfrutar cada segundo de
vida. La Asociación estaba conformada por mujeres de todas las edades, desde
muy jóvenes, hasta maduras, quienes vestían de color blanco, con un moño
distintivo de color rosa sobre su pecho.
Tenían una
exhibición de fotografías, donde podía precisarse la falta de un seno o de
ambos, ellas mismas se encargaron de dar un recorrido por la galería, mostrando
las cicatrices en el cuerpo y el testimonio de como esa extirpación se
convirtió en su boleto para seguir viajando en el itinerario de la vida.
Entre esas Rosas,
estaba mi entrañable amiga Tere Corral, con quien habíamos tejido lazos de
amistad desde tiempo atrás; ella portaba un turbante sobre su cabeza, señal
inequívoca de que estaba en tratamiento y había perdido el pelo. Yo la
observaba moverse diligentemente por todo el salón, apoyando en lo que fuera
necesario. Esa era la Tere que yo conocía, siempre en movimiento, lista para la
acción y hoy la veía igualmente activa, pero ejecutando los pasos que marca el
ritmo del cáncer
Cuando me acerqué a
saludarla, quería decirle tantas cosas, asegurarle que todo saldría bien, pero
solo me limité a abrazarla muy fuerte y permití que las lágrimas fluyeran
libremente sobre mi rostro. Entonces, ella me consoló, me brindó su paz espiritual,
tenía la plena seguridad de que saldría adelante en esa contienda; tenía muchas
ganas de vivir por ella misma y por el inmenso amar profesado a su familia.
Posteriormente la
encontré en otros eventos, siempre sonriente, con su mirada diáfana, transparente,
con esa luz de esperanza de quien confía en que llegará el milagro de la
sanación.
Seguimos
frecuentándonos y saludándonos a través de las redes sociales. Supe que había
vuelto a ingresar a hospitalización y uní mis plegarias para que todo saliera
bien y volviera a su casa como en muchas otras ocasiones. Hoy me encuentro con la triste noticia de su
fallecimiento, no puedo evitar el sentir enojo, dolor, indignación y
desesperanza ante la crueldad de esa enfermedad, que invade el organismo de
quien la porta y quebranta la estabilidad emocional y psicológica de toda la
familia.
¡Vuela alto,
querida amiga! lleva tu sonrisa a los
confines del universo, allá donde no hay dolor ni angustias, ni quebrantos. El
jardín de la Asociación ha perdido una Rosa, los hijos han perdido a su madre;
Omar perdió a su compañera de vida; Parral, ha perdido a una mujer valiente y
emprendedora.
Descansa en paz
Tere Corral.
https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-ha-muerto-una-rosa-6630387.html
viernes, 16 de abril de 2021
Carta a la humanidad
Carta a la humanidad
Diciembre del 2019
Sin invitación previa llegué al país más grande del
continente asiático, hice mis primeras invasiones en los organismos de humanos,
comprobando satisfecho la ferocidad y rapidez destructiva que poseo; encontré
la población más vulnerable para incrustarme; observé sus costumbres, hábitos y
conductas por lo que utilicé la artimaña de viajar en sus cuerpos, de quedarme
en sus manos, en su aliento y que fueran ellos mismos los encargados de
multiplicarme.
Causé caos, miedo e incertidumbre; vi postrarse a
aquellos que se creyeron grandes. Les demostré que no importaba su jerarquía ni
posición de mando, que eran igual de vulnerables. En la medida que voy
expandiendo mi destrucción implacable, puedo percibir su tambaleo ante todo lo
que sentían conocido, seguro y dominable.
La ciencia está confusa, ¡no sabe cómo aniquilarme! Los
políticos desesperados, sus planes tendrán que ser postergables. Cerré
iglesias, suspendí los ritos que se creían indispensables, detuve el mundo,
frené su paso en esa carrera inalcanzable; dejé que revaloraran su vida,
sentimientos y emociones, encontrando su conciencia y su alma adormecida por el
ego, el poder y el apego.
Permití que conocieran el encierro domiciliario, que
midieran sus afectos, cancelaran sus reuniones, cubrieran su rostro escondiendo
su sonrisa, dominaran sus expresiones de afecto, privilegiando la distancia
considerable; que cerrarán sus fronteras, contuvieran su paso, el consumismo
exacerbado y la contaminación del mundo, lo cual es una cuestión que no debe
ser pospuesto ni reemplazable.
Como en toda guerra, habrá quien venza y aplaque mi sed y
hambre destructora y salga triunfante, ellos serán el eco de mi voz, fiel testimonio
de mi paso por la humanidad.
Covid 19
jueves, 15 de abril de 2021
lunes, 12 de abril de 2021
viernes, 9 de abril de 2021
¿Verdad o mentira?
¿Verdad
o mentira?
Nada es origen, siempre se repite, se lee,
se escribe. No conocemos quien fue el primero en decir algo. Pero también es
necesario volver sobre esas antiguas intuiciones con una voz que las haga
propias.
Jorge Luis Borges.
Esta semana inicio con una frase acuñada
por los relativistas cognitivos: “Nada
es verdad, nada es mentira, todo depende del cristal con que se mira”. Este
movimiento filosófico se centra en la afirmación de que un conocimiento es verídico
de acuerdo al contexto del cual emana, siendo además multifactorial, porque incide
tanto el lenguaje, como la cultura y los paradigmas de cierto periodo de
tiempo.
Distinguir lo que es verdadero de aquellas
falacias que comúnmente escuchamos y damos por sentado, requiere tener un acercamiento
al conocimiento en general, para luego irle desmenuzando y analizando en sus
partes.
Hay una alegoría que escribió Platón en el
año 380 a. de C. denominada “La Caverna”, menciona que el hombre habitaba en
cuevas que estaban cubiertas por la más completa oscuridad; sin embargo, la
fuerza de la costumbre, les había enseñado a cohabitar en ese espacio por temor
a salir de su zona de confort.
No obstante, siempre existe la excepción a
la norma, un habitante decide avanzar por el sendero, dejar lo conocido y
aventurarse a explorar nuevos conocimientos; primeramente, sigue unas rejillas
de luz que traspasaban las rocas, en la medida que los rayos del astro rey
alcanzaron sus retinas, sufrió una ceguera momentánea, pero luego pudo apreciar
la belleza del exterior y volvió extasiado a la cueva para contarles acerca de
su descubrimiento; la fuerza de su emoción no fue suficiente para persuadirlos
a abandonar ese espacio; unos cuantos lograron salir y enfrentar los retos que
ese nuevo mundo ofrecía.
En lo que respecta al dogma «pensamiento
que se tiene por cierto y no puede cuestionarse», se puede ejemplificar el
avance, impacto y trascendencia que ha tenido en el hombre. Hay quien hace gala
del poder, del conocimiento que instituye como verdadero y lo utiliza para
someter a los oprimidos.
Cada sistema es un punto a debatir,
llámese política, credo, economía, educación, entre otros, que se encuentran contenidos
en un paquete que lleva como nombre: globalización. Entendiéndose como un
proceso económico y tecnológico que abraza la cultura y la política en general;
generando una comunicación e interdependencia entre los países.
Hoy en día, la información es inmediata;
se encuentra a un clic, pasando por el filtro del análisis personal y
comunitario que apoya a la toma de decisiones y genera diversas perspectivas
contextuales.
Hay quienes cubren su cuerpo de bombas
explosivas y se lanzan en pos de una misión suicida que consideran su verdad;
otros, quienes se apartan del ruido y la sociedad y encuentran su verdad en el
silencio y la meditación; otros más, que hacen de la verborrea su principal
elemento para ganar adeptos y seguidores; quienes buscan la fundamentación
teórica y los procesos de la ciencia para dar por sentado verdades que están en
constante proceso de reconstrucción.
La tolerancia, empatía y otros valores
universales son necesarios; el vestuario del conocimiento y el telar de la
verdad, se ajustan a momentos específicos.
Vaya pues esta somera reflexión para
continuar en la búsqueda de esa verdad que nos rige, de esa luz que sea candil
en medio de la oscuridad; de esa paz, que solo se reconoce al haber
experimentado la intranquilidad.
Termino con el pensamiento de N Wiener: “No somos sino remolinos en un río de incesante
corriente, no somos materia perdurable sino pautas que se perduran a sí mismas…
jueves, 8 de abril de 2021
Taller sobre perspectiva de género
miércoles, 7 de abril de 2021
viernes, 2 de abril de 2021
Vacaciones de Semana Santa
Vacaciones
de Semana Santa
La etimología de la palabra vacaciones significa estar
libre o vacante, hace alusión a tomar una pausa sobre el trabajo y obligaciones
que comúnmente se desempeñan en la cotidianidad de la vida.
Con base al calendario escolar emitido por la Secretaría
de Educación Pública (SEP), estudiantes y maestros de instituciones públicas y
privadas tienen tres recesos escolares durante el año, los cuales son en
diciembre, marzo-abril y julio.
De acuerdo a la Ley Federal del Trabajo hay fechas
especiales donde el trabajador está autorizado a no concurrir a su centro
laboral y obtener el salario correspondiente. Estos son:
1 de enero 1 de mayo 16 de septiembre 20 de
noviembre 25 de diciembre.
Definitivamente esta ley no aplica a la totalidad de la
población, las circunstancias económicas y laborales por las que cada apersona
atraviesa son factores primordiales que inciden en ello. Un alto porcentaje de la población mexicana
se desempeña en el sector del autoempleo o empleos ocasionales. No obstante, estos días conocidos como la
Semana Santa, que inician desde el domingo de Ramos hasta el domingo de
Resurrección, generalmente se da asueto en todos los campos laborales los días
jueves y viernes y en algunos casos se extiende hasta el fin de semana, espacios
donde la población en general hace un alto a su vida cotidiana, comparte
actividades al aire libre visita a la familia o simplemente los dedica a
descansar.
México es un país de tradiciones culturales altamente ligadas
a la religión. Se conmemora una de las celebraciones más importantes dentro de
la fe: el martirio, crucifixión y muerte de Jesucristo, quien ha sido
presentado no solo a través del nuevo testamento, sino que en su nombre se han
edificado iglesias y ha ocupado a científicos, historiadores e investigadores que
buscan fundamentar su vida y muerte.
A partir de su nacimiento, la línea del tiempo recibe la
connotación de a. de C. y d. de C. como un parteaguas de un antes y un después.
Como un recordatorio del evento y circunstancias de su
muerte, cada año se efectúan diversas representaciones de la pasión de Cristo en
los distintos estados de México, pero es en Iztapalapa, donde se realiza de
forma ininterrumpida desde hace 177 años. Esta celebración es considerada como
una de las más grandes del mundo y de mayor tradición; en el año 2012, fue
reconocida oficialmente como patrimonio intangible de la ciudad de México y se
está en espera de que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura (UNESCO) emita la resolución de que sea reconocida como
Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
Este acontecimiento es televisado, acaparando la atención
de cámaras nacionales e internacionales y miles de adeptos y turistas acuden
año con año a presenciarlo. A partir de la pandemia se ha efectuado solamente a
modo virtual.
En esta época, prevalece el ayuno, oración y penitencia,
como una forma de redención y purificación. Los platillos son también
distintivos; se restringe el consumo de carnes rojas y el pescado ocupa el
lugar preferencial; los chacales, habas, rueditas de calabaza, chile pasado,
colorado, capirotada, ensalada, coricos y pan de levadura, acompañan la mesa.
La contingencia sanitaria actual ha impuesto barreras de
protección a las tradiciones que por años se han implementado; los balnearios,
centros de recreación y espacios que conglomeran masas de gente permanecerán
cerrados; sin embargo, el solo hecho de estar en casa, de gozar de un tiempo
dedicado a otras actividades, tienden puentes de interacción familiar
invaluables.
sábado, 27 de marzo de 2021
Revista Literaria La Coyol
Corazón
amortajado
Como
un sollozo en la nevada
cual
gota de sangre que tiñe su blancura
luz
que se extingue, difuminando en el
horizonte
destellos
oscuros, bosquejos inconclusos del pintor
de creación no finiquitada
Dunas
sedientas, agujas de hiel
que
lastiman, taladran, perforan y desangran
navaja
que corta, filo que lastima
gritos
de ayuda silenciosa
que
busca llegar a la conciencia colectiva
Suicidio
lento, se escucha en los acordes de violines
en
el trinar de las avecillas, miradas sin
luz, sin alegría
Primaveras
sin crepúsculo, sin verdor, sin colores;
almas
maltrechas que no visualizan
fulgores
resplandecientes de ilusiones y esperanzas
¿Qué
pasa en tu interior coral de vida?
¿Dónde
está la concha protectora
que
celosamente guarda los tesoros de tu alma?
No
riegues con tu sangre los caminos y los días
no
es la puerta de salida, es naufragio,
caer
al abismo, a dimensiones y profundidades oscuras
Quizá
atravieses la etapa de crisálida entre
oruga y mariposa
deja
concluir la metamorfosis, se desplegarán tus alas
podrás
planear sobre las olas de angustia
La
vida no es estática, “todo cambia y todo pasa”
saldremos
avantes, victoriosos, usa catalejos de esperanza
viernes, 26 de marzo de 2021
Agradecimiento
Agradecimiento
Ante los acontecimientos que vivimos hoy en día, me
encuentro ante el umbral del asombro, del cuestionamiento, de la incertidumbre,
pero, sobre todo, del agradecimiento.
Primeramente, por el compañero de vida, con quien
comparto mis penas, añoranzas y alegrías. Por la dicha de ser madre, abuela,
maestra, escritora, poeta, hermana y amiga; por todas y cada una de las personas, quienes
forman mi entorno; por las acciones y hechos que dan sentido a mi existencia;
amo esos roles que me ha tocado interpretar en el escenario de la vida; porque
cada uno de estos, me ha colocado en umbrales donde debo aprender a conocer,
respetar y valorar, esos fugaces instantes que se convierten en memorias
personales y colectivas.
He aprendido a disfrutar las distintas etapas de mi vida:
niña, adolescente, joven y como dijo el poeta, hoy soy fruta madura; porque el
tiempo se ha encargado de ir forjando este carácter y personalidad distintiva;
soy mujer, con los atributos físicos y emocionales que convergen en mi
investidura.
Incursiono en la lectura, la investigación, en los hechos
que acontecen y que debo comprender y esclarecer, porque reconozco que el
conocimiento brinda templanza, tal como
el acero, que al pasar por el fuego va adquiriendo forma y figura
La analogía del barro, la aplico en solemne representación,
se retrata en temperamento, carácter y toma de decisión; fui formada por manos
firmes al paso de mi crecimiento, sin por ello, carecer de ternura y afecto.
La gente de mi pueblo, siempre me ha brindado aliento,
son: mi casa, sueños, recuerdos y memorias, plataforma y sustento. Cada casa y
habitante, forman parte de mi historia, imposible desligarles, han sido mi
trayectoria.
Me reconozco mujer, con dudas, vacilaciones, pero mi
corazón, está repleto de amores; emociones que ahí nacen y se funden en el
pecho, ilusiones que trascienden, volando a través del tiempo; atrapadas en el
viento, en la lluvia, el atardecer, en la magia que brinda cada amanecer; los
pinceles del arcoíris, dejan ver sus esplendores, al teñirse en el cielo, con
los diversos colores. En el agua en
movimiento, en el trinar de los pájaros, en la flor que va naciendo,
en el árbol que da fruto, en las mascotas que amo; en la casa donde habito, las
personas que circundan en mi contexto inmediato, más aquellas que la
virtualidad ha permitido hermanar.
A mis queridas amigas, las traigo en mi pensamiento,
tejidos de añoranzas, hemos labrado en el tiempo.
A mis alumnos también, hay tanto que agradecer, han sido
motor de arranque, para nunca dejar de aprender.
A poetas y escritores, manifiesto mi sentir, gracias por
esas letras, ¡gracias por existir!
La escritura es mi amiga, aliciente y confidente, me
acompaña en los momentos que debo limpiar mi alma, trastoca los sentimientos,
es elixir curativo, es sinergia, dinamismo, es parte de mi vivir.
Gracias a todos y cada uno de mis lectores por compartir
estos retazos de vida.
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