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sábado, 17 de febrero de 2024

El Quijote y su impacto en la lectura


Escuela primara Club de Leones
Escuela Secundaria Elisa Griensen
Instituto Miguel de Cervantes

https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-el-quijote-y-su-impacto-11452026.html 

El Quijote y su impacto

“No puede impedirse el viento, pero hay que saber construir caminos”

Miguel de Cervantes Saavedra


“México, es un país con pocos lectores”, rezan los encabezados y titulares de diversas fuentes de información, fundando sus aseveraciones con base a algunas fuentes fidedignas, como al análisis de las estadísticas generadas, por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) que presenta los resultados del Módulo sobre Lectura (MOLEC) 2023.

Una de las principales causas descritas, hace referencia a que niños y jóvenes no se desenvuelven en casa en un entorno lector, como tampoco asisten a las bibliotecas escolares o municipales, sin embargo, también se manifiesta que, a pesar de la influencia de los medios virtuales, sigue estando a la cabeza en la preferencia del público, el formato del libro en físico.

A finales de la última década del siglo pasado, México entra a la evaluación educativa a nivel internacional, arrojando datos muy precarios en cuanto a la competencia lectora, a la matemática y a la relacionada con las ciencias, concluyendo, que la falta del hábito lector, es uno de los factores que inciden en la poca comprensión de los textos.

Ese foco tonal fue el detonante en cuanto a la creación de diversas estrategias que apuntalan a subsanar esta área de mejora, tales como el dotar de libros a las escuelas y aulas, un programa de implementación y seguimiento, capacitación y formación personal educativo, a bibliotecarios, la puesta en marcha del Programa Nacional de Lectura (PNL)  entre otras, y por supuesto,  la estrategia estatal “Don Quijote nos invita a leer”. 

Este año cumple su vigésimo sexto aniversario, ha sufrido algunas modificaciones en cuanto a la forma, no así al fondo, cuya meta es promover y acercar la lectura a la comunidad educativa, sin perder de vista los objetivos primordiales que buscan mejorar la competencia lectora, la cual consiste no solo en leer más libros, sino en desarrollar el pensamiento analítico, la capacidad de discernir, resumir y argumentar un texto determinado y alcanzar objetivos propuestos con anterioridad. 

Como individuo, desarrollé ese gusto y pasión por encontrar la magia de los libros desde muy temprana edad, posteriormente durante mi formación profesional, ya dentro del campo laboral, debí cursar talleres y diplomados que fortalecieran y brindaran las bases didácticas para enseñar y construir andamios para posesionarse del hábito lector. Hoy en día, sigo estudiando y maravillándome ante los umbrales del conocimiento y las distintas ventanas y perspectivas del mundo que ofrecen los libros. 

Desde el nacimiento del programa estatal Don Quijote nos invita a leer he participado de diversas formas, ayudando a los jóvenes a seleccionar lecturas, a escribir sus fichas bibliográficas, participando como maestra, integrante del colectivo escolar, madre y abuela; obteniendo algunos premios, pero, sobre todo, he cultivado grandes satisfacciones.

Ya jubilada, no me he desligado de la vida escolar, participo con gusto como jurado calificador en varios niveles educativos, maravillándome ante la creación de cuentos, la imaginación y creatividad desbordante de niños, jóvenes y adultos, así como en la participación en voces, que hacen gala de la riqueza y matiz de los recursos fonéticos para leer, invitar y convencer a los otros de practicar y hacer propia, esta pasión lectora. 


Maestra Cuquis Sandoval Olivas


Revista No. 2 Pluma mágica. Febrero 2024


https://fliphtml5.com/eceic/qmyt/

viernes, 9 de febrero de 2024

Entre versos y reafirmaciones






El mundo de las letras es tan fascinante como impredecible, hay ocasiones en que las palabras fluyen, se agolpan buscando un cauce, corren presurosas,  como cascada que busca donde depositar su contenido; otras, se agazapan tras los intrincados caminos del pensamiento, apareciendo fragmentadas, difusas y resbaladizas; entonces, experimentamos un bloqueo, un alto involuntario que nos obliga a detenernos, pensar con detenimiento y encontrar esa musa que nos ayuda a encontrar la inspiración necesaria para desarrollar un tema en específico. 

    Lo cierto, es que ambos sucesos se experimentan, pero en la medida que incursionamos en otros espacios y contextos, el abanico de posibilidades se va abriendo, permitiendo divisar otras aristas en las cuales versar el contenido, por lo que se hace necesario elaborar un plano y enseguida empezamos a edificar, con bases y estructuras firmes que le brinden sustento al texto. 
Hay ocasiones en que tenemos el tema definido, algunas ideas claras, pero tan pronto nos sentamos frente a la hoja en blanco, experimentamos una parálisis comunicativa, que solo puede desbloquearse por medio de la investigación y lectura. 
Estos eventos, los vivo desde mi perspectiva y experiencia como docente, al observar dentro de la cotidianidad, como se va dando el desarrollo del lenguaje y las habilidades y competencias requeridas para empezar a escribir, no copiando o reproduciendo los textos ya escritos, sino aprendiendo a unir las palabras con cohesión, coherencia y permitiendo que el escrito funcione como el vínculo que une al emisor y receptor. 

    Así mismo, como escritora, me encuentro dentro de la cotidianidad con estos acontecimientos, tanto de bloqueo, y en menor proporción, cuando la musa se digna a presentarse; específicamente, entraña una doble dificultad cuando los textos exigen una economía de palabras, como es el caso de las minificciones, microcuentos o poesía. 

    Escribir, exige dedicación, tiempo, conocimiento, lectura asidua y mucha perseverancia. Es incursionar en el mundo de la otredad para encontrar el propio, para resignificar, reconceptualizar y verter en palabras lo que sabemos, desconocemos, dando forma a las ideas, dejar volar la imaginación y encontrar las palabras precisas que sirvan de vínculo entre pensamiento y corazón, traduciéndose en un mensaje que hace uso de algún género literario en específico.
 
    Vaya mi sincera felicitación al taller literario que tengo la suerte de coordinar, “sueños de letras”, integrado por: Ana Bertha Pérez Ramírez, Ivonne Carrasco Rodríguez, Mirna Lorena morales Valles, Mayela Ropele Maul, Aurora Payán Jáquez, Bertha Alicia Gutiérrez Chávez y Raquel Rocha, por la constancia y entusiasmo que han mostrado ante los retos literarios presentados. 

    De igual manera, a quienes participaron como invitados en el recital poético “Matices del amor”: Astrid Tarín Barrón, Patricia Perea Ayub, Rebeca Ruizesparza, Mirna Estrada Urbina y el grupo musical de Casa de los abuelos, que coordina magistralmente el profesor José Luis Ibarra. 

    Gracias mil a quienes hacen posible la presentación y difusión de este tipo de eventos literarios, a quienes nos regalaron su tiempo y atención para acudir ante nuestra invitación y finalmente, pero no menos importantes, gracias a los lectores de esta columna. 

Maestra Cuquis Sandoval Olivas 

viernes, 2 de febrero de 2024

Matices del amor



https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-matices-del-amor-11379376.Matices del amor


Los seres humanos tenemos una tendencia a categorizar todo lo que nos rodea con el fin de encontrar sentido al mundo, focalizamos las características en común, que se convierten en estructuras simbólicas que nos brindan información, tales como: ubicación, época, géneros, personajes, entre otros, y por supuesto, el lenguaje, no es la excepción. 

    La palabra amor tiene una acepción etimológica que proviene de las raíces indoeuropeas, las dos primeras letras “am” hacen alusión al significado de “mamá” volviendo la mirada a esa piedra angular y vínculo afectivo que una madre suele dar al prodigar el afecto y cuidados necesarios; las siguientes dos letras “or”, significan “el efecto de”. 

    Existen diferentes interpretaciones al respecto, pero esta en especial, engloba ese amor universal que tenemos los seres vivos. Esta raíz etimológica, también abarca las palabras, amigo y amistad. 

    Cada cultura y contexto le han impuesto diferentes matices y color. De acuerdo a los avances en el estudio del cerebro, se fundamenta que este sentimiento comienza en el sistema límbico o parte emocional, que es donde se controlan las emociones. Últimamente, se ha puesto una atención muy especial a todo lo que circunda con la salud emocional, debido a la importancia que esta tiene para la aceptación personal y convivencia con la otredad.

    El amor tiene una investidura universal, se conoce como la fuerza que mueve al mundo, como el motor que da sentido y color a nuestra propia personalidad y personas que giran a nuestro alrededor.

    Es un sentimiento que busca subsanar la individualidad e insuficiencia para complementarse a sí mismo, por lo que es necesario   encontrarse con el otro, no solo como un reflejo interior, sino con esa persona, con la que se puede compartir, aprender y convivir.  

    Este se categoriza dentro de los valores universales, se ha interpretado y explicado desde distintas ópticas y disciplinas, pero, no son las palabras las que le encuentran sentido, sino el reconocer y experimentar ese sentimiento dentro de sí mismo y que emane hacia el exterior, como un reflejo que se expande, irradiando esa luz que alumbra lo invisible, que da sentido a las cosas intangibles y comprensión a lo que somos dentro y fuera de nuestra individualidad  así como lo que podemos lograr al unir las cadenas de afecto, tejiendo lazos indisolubles  con otros valores, que encuentran su sentido  y pertenencia, al tiempo que se van practicando. 

  Por lo general, los festejos aluden a la entrega e intercambio de regalos, tarjetas y buenos deseos. Nuestro taller de literatura “Sueños de letras”, se une a esta celebración, regalando palabras y versos, envueltos en emociones y adornados con un listón adherido de sentimientos, lazos de afecto y apego; reconocemos la importancia que entraña esta emblemática celebración del día del amor y la amistad, por lo que decidimos compartir con la sociedad parralense, este recital poético que lleva por nombre: "Matices del amor”. El evento se llevará a cabo el jueves 8 de febrero, en el recinto del Palacio Alvarado, en punto de las 18:00 horas. 

    Esperamos contar con su amable presencia, para que juntos celebremos acompañados de música y poesía.  

Maestra Cuquis Sandoval Olivas





viernes, 26 de enero de 2024

¿Qué es poesía?


https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-que-es-poesia-11343266.html

¿Qué es poesía?

Es una pregunta que dio inicio a uno de los poemas más reconocido de Gustavo Adolfo Bécquer: ¿Qué es poesía? / dices mientras clavas/tu pupila en mi pupila azul/ ¿Qué es poesía? Y tú me lo preguntas/ poesía…eres tú.

    La poesía se encuentra entre los géneros literarios de más antigüedad; se escribía con rima para ayudar a la memorización, dando cuenta de la mitología, hechos históricos, actos y gestas heroicas de esos tiempos.      

    Entiendo a la poesía como una reflexión del mundo a través de la mirada del hombre, se basa en la economía del lenguaje, se acomoda estilísticamente de acuerdo con el intelecto, conocimiento, experiencia y dominio de quien la escribe. 

    El poeta va cultivando este arte en la medida que lee diversas corrientes poéticas, de distintas culturas y contextos, aprende a leer en voz alta, a buscar y encontrar significados que entren en sintonía con su parte subjetiva, con ese juego y acomodo de las palabras, que se encuentran en los recursos literarios que dan sugerencias y ejemplos sobre como abordarlo.  

    Hay tres subgéneros: Lírica, épica y dramática, en lo particular me inclino por la primera, disfrutando tanto la lectura como la escritura de los mismos. Antes de atreverme a escribir un poema, leo a cuantos poetas me es posible, encontrando en cada voz fragmentos y destellos de mi propia historia o de las personas que giran en mi contexto inmediato. 

    Entiendo que el poeta aprende a desvelar misterios que antes permanecían ocultos a su visión, a descubrir sensaciones dormidas, a disfrutar el silencio y la soledad, a observar con detenimiento, a desmenuzar situaciones y trasladarlas al lenguaje poético. Es una necesidad que bulle dentro de sí, que lucha por salir y manifestar sus emociones por medio de versos. 

    Estos son el medio para expresar lo que siente el alma, vehículo utilizado por el espíritu, la conciencia, el yo interno, el universo contenido de la personalidad, manifestándose en la palabra, el ritmo y la imagen; reencontrando sentires en la unión, disposición y acomodo, celebrando la inspiración, cadencia, musicalidad de sonidos, armonías y ritmos. 

    De tal forma, que este género literario explota zonas escondidas y reveladoras del alma, iniciando un diálogo con un interlocutor invisible, agudizando los sentidos, no tiene límites de edad, ni tiempos de aprendizaje, ni épocas específicas. No perece, es intensa, explosiva, liberadora, controla las emociones, las dirige y encauza, las hace canciones y nosotros las tarareamos. Basta el ejemplo de Silvio Rodríguez, Joan Manuel Serrat, Violeta Parra, Joaquín Sabines, Alberto Cortez, entre otros.  

    Entiendo la poesía, como una válvula de escape emocional y espiritual, una atenuante que ayuda a mitigar el estrés y la ansiedad, estimula el gozo estético y el disfrute del lenguaje, además de ser un reflejo de la creatividad e imaginación, de la soberanía de quien la escribe.

    De tal forma, que estoy comprometida a promover y difundir este arte, tanto en los espacios virtuales como físicos donde tenga injerencia y participación, que resuenen los versos ataviados con el lenguaje figurado y se conviertan en canales de comunicación en búsqueda de un emisor para llevar su mensaje. 

Maestra Cuquis Sandoval Olivas

viernes, 19 de enero de 2024

Los recuerdos del porvenir



“Estoy y estuve en muchos ojos. Yo solo soy memoria y la memoria que de mi se tenga”

Sin duda alguna, es un título muy sugerente que da cuenta de la fusión del pasado con el futuro. Texto de la autoría de la escritora mexicana  Elena Garro, concluido en 1958 y publicado en 1963,  novela biográfica que la hizo  acreedora  al premio Xavier Villaurrutia, no solo por la riqueza de su narrativa, sino por el contenido histórico  que aborda la época posrevolucionaria de México, aportando datos muy significativos del inicio y desarrollo de la guerra cristera que inicia en 1926 bajo el mandato presidencial de Plutarco Elías Calles y vuelve a resurgir a mediados de los años treinta, cuando estaba en auge la revolución socialista con el entonces presidente General Lázaro Cárdenas.  Sus letras dan cuenta de la terrible masacre contra los indios (los desposeídos) fundamentada en las leyes emanadas del poder político. 

    Elena Garro nace en Puebla de Zaragoza en 1916 y fallece en 1998 en Cuernavaca. Ella gozó de una niñez plácida y feliz en el pueblo de Iguala, ahí cultivó su afición por la literatura universal y el amor por el teatro, acrecentando su conocimiento por medio de la lectura, el juego y la imaginación. Posteriormente, se traslada a la ciudad de México para continuar sus estudios, cursando una licenciatura en letras y un doctorado en comunicación. Fue en su adolescencia cuando se enamora del escritor mexicano Octavio Paz, de cuya unión nace una hija. Por veinte años, su carrera literaria se vio sometida a un cinturón de silencio y represión impuesta por su marido, no así su producción. Él le permite incursionar en el mundo del periodismo durante los años cuarenta y es hasta 1957 que se da a conocer como dramaturga, escribiendo además una vasta producción de poesía, ensayos, cuentos y su novela cumbre, “Los recuerdos del porvenir”.

    Esta obra nace cuando la pareja vivía en París, para ese tiempo ya se había extinguido la flama del amor, siendo ahí donde se enamora de un escritor argentino, queda embarazada y tiene un aborto; aún seguía casada con Octavio Paz y al saberse abandonada por su amante sufre una gran depresión y decide empezar esa obra, que la remite a un pasado más feliz. 

    El nombre de su pueblo es cambiado por Ixtepec, ficticio y no, porque estaba en sus memorias. Este poblado se convierte en narrador omnisciente, quien todo lo ve, sabe y conoce. Tan pronto aparece como una primera persona (yo), o como un nosotros genérico, dando voz al colectivo de la comunidad. Entre los personajes principales, se encuentra el alter ego de la autora, se retrata en Julia, en Isabel y en Francisco Rosas. 

    Hay un juego circular en el tiempo, que va y viene, tiene personajes con características muy hiperbólicos, las connotaciones con la naturaleza, las descripciones de los lugares, con una cadencia de prosa que permite vivir, recorrer y reconocer a cada situación y personaje descrito. 

    Se visualiza el poder predominante del político, de los abusos y atropellos contra el pueblo, de las clases sociales, de la figura desdibujada de la mujer, del racismo preponderante, violencia, traición y especialmente, el yugo de los militares; la vida se estanca en el pueblo y sus calles, no hay crecimiento ni desarrollo, solo muerte y la furia del poder ejercido contra la población.

    Los invito a dar lectura a esta magna obra, concluyendo con una de sus frases:

“¿De dónde llegan las fechas y a dónde van? Viajan un año entero y con la precisión de una saeta se clavan en el día señalado, nos muestran un pasado, un presente en el espacio, nos deslumbran y se apagan”.

Maestra Cuquis Sandoval Olivas



 

viernes, 12 de enero de 2024

En su memoria








En su memoria

En este nuevo lienzo que lleva por nombre “enero” empezamos a plasmar fragmentos de historia, imágenes, hechos y memorias que van transitando a una velocidad vertiginosa por cada uno de sus minutos, horas y días, convirtiéndose rápidamente en tiempo pasado. Esos recuerdos se van haciendo difusos, algunos se fragmentan, otros se pierden, borrando su esencia y significado, sin embargo, al rescatarlos por medio de la palabra escrita, les permitimos la inmortalidad, porque esta, es una manera de hacer visible las emociones y sentimientos que transitan por los recónditos espacios de nuestra alma buscando llegar a otras miradas, tocar otros corazones, dejar huella imborrable que puede visitarse y recrearse una y otra vez. 
 
    Vaya este escrito para la familia de la señora Soledad Sotelo Solares, esposa, madre, abuela, amiga y compañera de la Benemérita y Centenaria Sociedad Mutualista Miguel Hidalgo, quien supo sembrar un camino de afectos y amor, transitando por más de siete décadas en este plano terrenal, hasta llegar a esa línea finita del tiempo donde tuvo que desprenderse de su investidura física y volar de regreso a casa.  
    La muerte llegó instantánea, sin previo aviso, reclamando ese derecho universal de saberse nuestra dueña y haciéndonos saber que su inevitable presencia es un recordatorio de la fragilidad que poseemos los seres humanos. El dolor y duelo son imposibles de frenar, junto con las emociones desbordadas que dejan esas ausencias físicas. 
    A casi un mes de su partida, su figura y recuerdo sigue presente, podemos visualizar su rostro apacible, esa mirada clara y transparente que dejaba entrever la serenidad y calma de las aguas mansas que podían convertirse en torrente al  fluir sin parar, hasta desbordarse   de amor por su familia; de esas manos que tejían incansablemente  el manto protector que cobijara a los suyos, de palabras expresadas en acciones, de abrazos y momentos que solo son posibles aprisionar en el corazón de la memoria. 
    Su silla quedó vacía en muchos espacios, el hueco que deja su partida es imposible de llenar. Para nosotros, sus compañeros mutualistas, nos queda aprisionar el aroma de sus recuerdos, escuchar el eco de sus palabras acuñadas en las paredes de esa sociedad a la que sirvió por más de treinta y siete años, con fidelidad, entrega y compromiso; volver la mirada a esa rememoración de su vida, para encontrarla en el brillo y fulgor de los ojos de sus hijos y nietos queridos. 
    La muerte es una ventana que se abre y nos permite vislumbrar los pendientes que dejaron de hacerse, decirse y expresarse; porque damos por sentado que siempre habrá un mañana y postergamos para después acciones y palabras necesarias para mostrar nuestro afecto. Por tal motivo, vaya este sincero homenaje directo al corazón de su familia, este, lleva la intención de hacer patente nuestro agradecimiento al creador, por habernos permitido estar cerca de una persona como Cholita, porque su sola presencia, era un soplo de brisa cálida de afectos, derrochando   bondad y amor, además de que su personalidad era el fruto del reflejo, embestido de grandes cualidades que propiciaba sombra y calor.
    Reiterando nuestras condolencias, nos quedamos con esos recuerdos gratos de su persona en los distintos roles que la vimos desenvolverse en su trayecto de vida. 
Esta, quizá sea solo una pequeña página que trata de mostrar el grande aprecio profesado hacia su persona, por la siembra y cosecha tan fructífera que dejó en cada uno de nosotros. 

Descanse en paz, Cholita Sotelo Solares. 



viernes, 5 de enero de 2024

2024


                                                                    Imagen tomada de la red



Hay frases que parecen hechas, se escuchan, se repiten, se les resta o agregan palabras, pero siempre llevan la intención personal de quien las emite. Cada mes del calendario gregoriano trae consigo sus propias celebraciones y eventos específicos, mismos que al repetirse continuamente, los ha llevado a ser parte de la tradición y folclore de la comunidad.

    Cuando damos la despedida al año que termina, solemos hacer un recuento de acciones y sucesos, algunos llegaron como torrente de alegría y otros, marcaron nuestro entorno y dejaron cicatrices en cuerpo y alma; volvemos a repasar y releer  las páginas del libro vivido, trayendo a colación esos momentos gloriosos que ya son parte del pasado, pero que a la vez, sirven de plataforma para abrir nuestros brazos y corazón al año naciente, a sabiendas de  que llega como un lienzo en blanco, donde nosotros plasmaremos nuestra mejor trabajo, con pinceladas de  colores y tinta de esperanza para ir conformando cada una de los folios, cuya gloriosa obra consta de  365. 

    Hay quien lo visualiza y presenta como un viaje con un itinerario que termina el 31 de diciembre; cada mes, simboliza una nueva estación, pero en el camino, hay nuevos pasajeros que lo abordan y otros que llegan a su destino final; ante esta analogía, se nos invita a disfrutar el trayecto y las personas con las que tenemos la suerte de coincidir, porque no sabemos cuándo o cuál será nuestra próxima parada.

    Generalmente, estas reflexiones nos llevan a plasmar propósitos que tienen como fin, mejorar los hábitos, hacer cambios substanciales en el entorno inmediato y mediato, buscando sobre todo la armonía y reencuentro personal, para luego, permitir que el brillo de nuestro actuar, trascienda a los siguientes núcleos concéntricos que están girando constantemente en búsqueda de acomodo y significación.  

    Es imposible dejar las añoranzas de lado, rememorar a las personas que no están, lamentarnos por los sucesos políticos, sociales y económicos que acontecen en la humanidad, porque finalmente, somos parte de un todo, —y este, es más que la suma de sus partes—, esta unión nos lleva a conformar ese engrane cuyo perfecto funcionamiento impacta y trastoca en nuestro universo. 

    Volvemos a reforzar los compromisos de ser mejores, de aceptar lo que no podemos cambiar, porque como dice el proverbio: “No podemos detener muchas de las cosas que suceden a nuestro alrededor, pero sí, controlar la manera en que reaccionamos a estas”.  

    Nos reconocemos caminantes de senderos duales, donde lo mismo se encuentra la alegría como la tristeza, la fortaleza y fragilidad, hay lágrimas y risas, ilusiones y desesperanzas, caminos escabrosos o demasiado tranquilos, que puedan servir para detenernos a visualizar el horizonte, pero nunca claudicar en seguir avanzando.
 
    Por este medio, deseo expresar mis mejores deseos a todas las personas con las que tengo la suerte de coincidir, tanto en el ámbito personal, comunitario o virtual, porque mi ser y hacer se conforma de este compartimento. Gracias a los lectores de esta columna y al Sol de Parral por su publicación, a los grupos de Leyendo y Reconstruyendo, Sueños de Letras, Utopía Poética, Filial Chihuahua, a la benemérita y Centenaria Sociedad Mutualista, a los grupos de cachibol, a mis amistades nuevas y de antaño, a todos y cada uno, ¡Feliz año nuevo!

                                                           
                                                         Maestra Cuquis Sandoval Olivas

lunes, 1 de enero de 2024

Te he visitado en sueños






Antes de posar mis dedos sobre el teclado de la computadora, las ideas y pensamientos bullen en forma de torbellino, tratan de encontrar las palabras precisas que capten el mensaje envuelto en emociones y sentimientos de quien las comunica. Se hace necesario un devenir de ejercicios, calmar el alma, retomar y volver a empezar. En esos albores, recordé esta frase, no así su autoría, pero dado el tema a abordar, la cito como preámbulo: 

 

… La máquina del tiempo, que no deja de rotar sus ejes para que podamos avanzar en la rúa que la vida nos asignó al nacer, y que poco a poco la vamos sembrando de alegrías, triunfos, tristezas, derrotas…

 

    Se dice que el tiempo es relativo; sin embargo, deja sentir su presencia y su paso. Los seres humanos tenemos la tendencia de marcarlo en un calendario, asignándole días específicos a los eventos y circunstancias de distinta índole que van  trastocando nuestra vida.  Entre los más importantes se destacan los que marcan el inicio y el final de nuestra existencia. 

 

    Recurrimos a la memoria, tratando de rescatar el máximo de recuerdos, al diálogo, a la palabra escrita, para dejar huella imborrable que pueda ser transitada y leída por otras generaciones, tratando de postergar el olvido que seremos.  
     
    Un día como hoy, 29 de diciembre, el sol se ocultó en el firmamento, dejó de alumbrar y dar calor y color a ese soplo de vida que sostenía el pequeño cuerpo enfermo de Odetthe Griseld Martínez Pérez. Nubes oscuras, con un tinte grisáceo,  poblaron el horizonte, hasta desbordarse en torrentes de lágrimas; la tristeza y el dolor nublaron los corazones de la familia, y ella, se dispuso a emprender  ese viaje sin retorno. 

     

    Con ella vivimos un duelo anticipado por dos largos años, que nos llevó a reconocer los umbrales del dolor, a la pérdida de la salud, a clamar por la benevolencia de ese ser supremo, que al no darle la sanación, la quitara de tanto sufrimiento. El cáncer ganó la partida, aun con todos los soldados luchando en la batalla, no fue posible combatirlo y fue necesario entregarla y ayudarle a despedirse de este plano terrenal.

 

El reloj ha seguido su marcha inexorable, a veces avanzando a paso lento, otras, como si tuviera prisa; para ella, el tiempo se detuvo, congeló su imagen, se quedó estancada en su décimo cumpleaños, y aunque han transcurrido  doce años desde entonces, es imposible visualizarla de otra manera, solo el  pretérito imperfecto del verbo haber nos presenta un futuro posible que nunca llegó a concretizarse.

 

Hoy, celebramos su vida, volvemos a relatar su historia, a evocar los momentos en que fuimos bendecidas con su presencia, a mirar fotografías y rescatar esos recuerdos que son el vínculo permisivo para que siga viviendo en nuestro pensamiento y corazón.  

 

    Su ausencia es una herida punzante, que aunque parezca haber cicatrizado, suele abrirse al solo mencionar su nombre, sin embargo, hemos aprendido a través del tiempo, que escribir sobre su vida y muerte nos ayuda a verbalizar el duelo para liberarlo de nuestro interior; ya que estas descripciones discursivas nos ayudan a decodificar mensajes mediante la interpretación simbólica, convirtiéndose en  bálsamos atenuantes,  puentes que ayudan a salir de esas arenas movedizas de dolor, aflicción y coraje, porque al sabernos y reconocernos humanos, entendemos que la muerte es nuestra eterna acompañante y suele llegar en los momentos y formas más inesperadas.  

 



viernes, 22 de diciembre de 2023

“Con sabor y aroma de mi navidad”






https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-con-sabor-y-aroma-de-mi-navidad-11184364.html

                                           “Con sabor y aroma de mi navidad”

El agradecimiento es una de las máximas virtudes del ser humano, nos permite expresar emociones y pensamientos traducidos a palabras, a la vez que reconocemos la importancia que embiste la participación de cada uno para el lucimiento y mejor desempeño del otro.  

    La escritura de textos literarios requiere entusiasmo, dedicación, conocimiento y mucha perseverancia, de tal forma, que se solicitó la anuencia para participar en el marco de las festividades navideñas que cada año se realizan con mucho éxito  en el máximo recinto de nuestra localidad, el Palacio Alvarado. 

    Este escrito responde al enfoque medular de hacer patente mi agradecimiento y reconocimiento a todas las personas que contribuyeron e hicieron posible el Recital poético, “Con sabor y aroma de mi navidad”, presentado el 20 de diciembre el año en curso. En primera instancia, al taller literario “Sueños de letras”, conformado por: Mayela Ropele, Raquel Rocha, Ivonne Carrasco, Ana Bertha Ramírez, Mirna Lorena Morales, Bertha Alicia Gutiérrez y Aurora Payán J. —que en esta ocasión no pudo estar presente—. Mujeres entusiastas y creativas, que por medio de la escritura, se encuentran en una constante búsqueda y construcción de rutas hacia sí mismas, para descubrir e indagar en los espacios propios que les permite   reencontrarse en sus constelaciones familiares, ya que la persona en sí misma,  así como su entorno, son los primeros detonantes que suelen rescatarse en letras, brindando con eso, la confianza y seguridad para escalar otros senderos, que van siendo alumbrados por los andamios tejidos por el conocimiento de la gramática, escritores, poetas, historia de la   literatura y en estos tiempos,  se agrega el uso de la computadora y de los medios virtuales. 
    La escritura requiere el abordaje de la lectura, se complementa de esa inmersión, para focalizar el enfoque del autor, del tiempo, la trama, el contexto, personajes, aprendiendo de los grandes maestros sus técnicas y recursos narrativos, que van llevando, indudablemente, al desarrollo de la imaginación y la apertura para incursionar a otros géneros literarios donde es posible escribir desde el espejo de la imaginación y de visiones e intuiciones internas y externas. 

    Gracias a Paty Perea y al profesor Ignacio Alvarado, integrantes de la Sala de Lectura “Leyendo y Reconstruyendo”. A los poetas: Nahum Amparan, Susana Molina, Fátima Chong y Lilia Molina que viajaron desde Ciudad Juárez, Chihuahua y Delicias para acompañarnos y hacernos copartícipes de su talento.  Infinitamente agradecida con Diana Rocío Duarte, quien dio voz a los textos de Mayela Ropele. 

    La ejecución musical e interpretación vocal siempre agregan un extra a estos eventos, son la sazón que ambienta, relaja y prepara la mente para disfrutar la escucha activa de textos literarios. Gracias a los profesores Edgar Pérez Sandoval, Jazmín Rivas Ríos y José Luis Ibarra, así como al coro de la Casa de los abuelos por su entrega, entusiasmo y excelente participación que sirvió de llave mágica para cerrar con broche de oro el recital. 

    Al público asistente, por haber dedicado un poco de su valioso tiempo a acompañarnos, por los aplausos y comentarios expresados. En un evento de esta naturaleza, cada elemento y personaje son indispensables y cumplen una función única para lograr el cometido. 
Cierro con un pequeño fragmento: Navidad, es un tiempo de renacimiento, porque llegan a nuestra mente esos sucesos vividos en las distintas etapas de nuestra vida, las personas que nos han acompañado, quienes ya no están en esta esfera terrenal, además de apuntalar nuestras metas y objetivos hacia acciones más concretas que nos traigan Felicidad y bienestar.

    Gracias a Gobierno del Estado, al Contador Público Martín Márquez, a su equipo de colaboradores, por las facilidades otorgadas y el apoyo brindado para el máximo lucimiento del recital.

    Muy agradecida con la revista Voces de mi Región, por el acompañamiento, difusión y promoción. Es muy grato tener la facilidad de disfrutar con calma nuestras presentaciones y compartirlas con las personas que no pudieron estar ahí.  


Maestra Cuquis Sandoval Olivas


viernes, 8 de diciembre de 2023

Sus huellas en el río


                                               Ramón, Beto Casas(), Yuri y Victorino ()
                                                Foto tomada del muro de Yuri Casas.

https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-sus-huellas-en-el-rio-11118299.html


Sin pretender ocupar el lugar que ocupa una persona que escribe obituarios, pero sí, enfocando el contenido, sobre las referencias biográficas del fallecido, con la intención de que, mis letras lleguen a cobijar a deudos y amistades, y de alguna manera, acercar a quienes están lejos; porque la fuerza de las palabras, llegan al lector en forma de imágenes vivas, que permiten recrear escenarios, paisajes y acciones. 
Hago referencia al señor Alberto Casas Loya (1955-2023), quien falleció el primer día del mes en curso, tras una penosa enfermedad que fue mermando sus fuerzas hasta arrancar el último soplo de vida. 
El duelo de perder a una persona cercana, es un llamado a reconocer la fragilidad de nuestra propia existencia, a saber, que, con su perdida, se van momentos, recuerdos, diálogos, encuentros, intercambios y todas las acciones que vamos tejiendo en el diario vivir. Es desprenderse de aquello que veíamos tan cotidiano, a sabiendas, que solo podremos recrearlo con los recuerdos.  
Él nació, vivió y murió en Balleza Chihuahua, el barrio del Chamizal cobijó las distintas etapas de su vida; contrajo matrimonio con la señora María Luisa Salinas (+) procreando tres hijos: Victorino (+), Ramón y Yuri. Como la gran mayoría de los habitantes de pueblo, aprendió un oficio que le permitiera dar el sostenimiento a su familia y un servicio a la comunidad, convirtiéndose en pionero en la elaboración de bloques de cemento para la construcción de casas y en acarreado de materiales, como piedra, arena, grava, entre otros; este trabajo le permitió dar empleo a otros miembros de la familia, además de ganarse el respeto de la comunidad, por su entrega oportuna y calidad del servicio. 
Mi querido compadre, Beto Casas, vivió entre las aguas de ambos ríos que corren por las orillas del pueblo, su pasatiempo favorito era la pesca, y lo mismo utilizaba maya, anzuelo con caña, vara, jarilla o bote y sin importar las inclemencias o temperaturas del agua, las cuatro estaciones eran ideales para pescar. Su casa siempre estaba abierta para recibir visita y su mesa puesta para compartir los alimentos, porque además preparaba un caldo delicioso y los pescados fritos eran su especialidad. 
Era común observarlo muy temprano sentado sobre una piedra en la esquina del callejón Emiliano Zapata y Calle Independencia, cerca de su casa, con una taza de café humeante en sus manos y un cigarro encendido; siempre listo para iniciar conversación y ser punta de lanza para invitar a otros transeúntes a reunirse al diálogo matutino o vespertino, en su caso. 

Le sobreviven sus hermanos: Manuel, Andrés y Lidia, sus dos hijos: Ramón y Yuri Casas y sus nietos, para quienes va especialmente dedicado este homenaje, para que, a través del tiempo, recuerden al hermano, padre, abuelo, amigo y vecino de la comunidad de Balleza, Chihuahua, donde quedaron sepultados sus restos, pero su recuerdo, ha quedado impregnado en las corrientes del río, en las calles del pueblo y en el alma y corazón de todos los que tuvimos la suerte de conocerlo y convivir con él.  
Cierro con un poema que mi hermano Juan Eugenio  Carrillo escribió en su honor: 

Cantaban los gallos tristes
y cantaban tan seguido
anunciando la partida 
del mejor de los amigos.

Apenas piso diciembre
su salud no pudo más
aunque iluminen el pueblo
aunque adornen el barrio 
¡ay!, que triste navidad.

De una cadenita de oro
se ha perdido un eslabón 
a todos nos ha dejado 
lastimado el corazón.

Se oye el murmullo del agua
y a lo lejos un tildío
es el que cuida las huellas
que dejó Beto en el río.


Maestra Cuquis Sandoval Olivas



viernes, 1 de diciembre de 2023

“Los burritos de Don Octavio”



La historia de la vida de una persona, no solo puede visualizarse en una línea recta del tiempo, sino que, al enfocar la mirada, hacen presencia aristas que emergen en varias direcciones que giran en forma de espiral, marcando ciclos que van avanzando y que, al visualizarse desde otra perspectiva, pueden reconocerse algunos trazos y acontecimientos que van dejando huella del camino andado.

    Hoy me permito precisar algunos lapsos de vida del señor Octavio Olivas Olivas. (1935- 2023), porque dentro de estos, se cumplen varias funciones y roles específicos dentro de una familia y por supuesto, son parte inherente de una comunidad.  Hijo de María de los Ángeles y Nemesio Olivas; hermano de Everardo, Mecho, Chano, Gerarda, María y Bertha. Él fue el último sobreviviente, le tocó dar sepultura a padres y hermanos. Nace, crece, se enamora y contrae matrimonio en Balleza, Chihuahua, con la señora Dora Quintana, cuya unión da cuatro frutos:  Iracema, Carlota, José Ángel y Adriana, ramas que se extienden a doce nietos. 

    Para las generaciones que vivimos en este pueblo en el siglo XX, el solo hecho de mencionar su nombre, es remitir los recuerdos a ese puesto de comida instalado en la plaza principal, donde encontrábamos esos rostros sonrientes, siempre prestos a brindar el servicio requerido, con una conversación pronta y amena que hacía la espera más ágil.

    El aroma del recuerdo, impregna los sentidos, porque el guiso de carne molida con papas finamente picadas, para la preparación de burritos con tortillas de harina, hechas por sus propias manos, el guiso de los tacos, el chirrido con su contacto en el aceite hirviendo, los colores añadidos de la verdura y el delicioso sabor de las salsas preparadas diariamente para añadir un extra a esa exquisita sazón. 

    Cierta ocasión fui de visita a su casa y quedé muy sorprendida al observar todo el procedimiento que lleva la preparación de los alimentos antes de llegar al puesto. Hice la analogía de una obra de teatro, donde los actores y actrices se presentan con las mejores galas ante el público, pero se desconoce lo que pasa afuera del telón. Con asombro noté la gran cantidad de papas cociendo en una olla inmensa de peltre, para el puré con el que preparaban los tacos, otras tantas finamente picadas estaban depositadas en baños inmensos, verdura preparada, además de estar extendiendo y cocinando las tortillas y al mismo tiempo, atendiendo las necesidades y requerimientos de su hogar e hijos.  

    La herencia generacional de su oficio es un legado que no queda extinto, desde hace unos ayeres, cuando los años empezaron a hacer mella en su cuerpo y el de su amada esposa, su hija Iracema y familia, primeramente se aprestaron como ayudantes, después, ella tomó las riendas del negocio e indudablemente  lo han hecho crecer, pero las personas que tuvimos la suerte de conocerlo, siempre nos referimos como “Los burritos de Don Octavio” y tan pronto llegamos al pueblo, nos preparamos para ir al encuentro de esos platillos con aroma y sazón del recuerdo; y así, entre bocado y bocado, en la medida que degustamos y damos alimento al cuerpo, nos permitimos llegar hasta ese espacio donde se adormecen las memorias y pueden ser reactivadas con solo evocar y traer a colación los momentos del ayer. 

    Hablar de Don Octavio Olivas, es recordar al esposo, al padre, al abuelo, al hombre de negocios, a quien disfrutaba enormemente jugar al dominó, a la vinculación de su comida con los paseos por la plaza del pueblo, a las fechas emblemáticas y fines de semana, que nos sentábamos en las bancas de la plaza, disfrutando de una noche estrellada, de un cielo despejado y de un ambiente impregnado con la armonía del pueblo. 

    Descanse en paz y que su recuerdo siga perdurando en la memoria de la gente que lo conocimos y apreciamos.


Cuquis Sandoval Olivas 

martes, 21 de noviembre de 2023

Zapatero a tus zapatos




                                                                 Foto tomada de la red



Es uno de los muchos refranes que aluden a este noble oficio que se encuentra ya casi en peligro de extinción, debido principalmente, a la globalización y avance vertiginoso de la humanidad en todos los sentidos, como la cultura consumista que impera  de “úsese y tírese”, la facilidad de encontrar calzado más barato, incluso, hay infinidad de comerciantes informales que se dedican a su venta, ya sea traído del vecino país del norte o  los que las personas dejan en buen estado y aún están en condiciones de uso. La adicción a tener muchos pares de zapatos se presenta generalmente en las mujeres, cambiando de calzado como símbolo de status o vanguardia de la moda; incluso hay un nombre designado para esta patología: “Oniomanía”. Respecto al consumismo exacerbado el sociólogo Bauman (2007) dice: 

  La felicidad no está determinada por la gratificación de     los deseos ni por la apropiación y el control que           aseguren confort, sino más bien por un aumento permanente    en  el volumen y la intensidad de los deseos, lo que a su    vez produce una fila cada vez más interminable de            productos   creados para el desecho y la sustitución.

    La necesidad básica de abrigo y protección ha sido primordial e imperante en la humanidad. Existen evidencias de algunas estatuas encontradas en México que el calzado se usó desde el año 5000 a.C. por parte de la civilización Olmeca. Desde ese tiempo, este oficio fue adquiriendo mayor relevancia y renombre, siendo los saberes, generalmente transmitidos de generación en generación. Entre las principales características que un zapatero debe poseer se encuentra su habilidad artesanal para trabajar el cuero, cortar, coser, pegar y restaurar, tener conocimiento de los materiales a utilizar, que sepa adaptar el calzado a las necesidades de sus clientes, atención al detalle, habilidad para solucionar problemas y por supuesto, mostrar compromiso y pasión por lo que hace. 
    
    Recientemente, acudimos a bolear los zapatos en la plaza principal de la localidad, ahí preguntamos por algún taller que se dedicara a la reparación de estos, nos remitieron a “Reparación de calzado Don Lencho”, ubicada en la calle Juan Rangel de Biezma No. 16, ahí fuimos atendidos con prontitud, por una mujer muy bella, quien rápidamente examinó el calzado, emitió un diagnóstico, fecha de entrega y costo final por su trabajo. 
    En ese momento me percaté de la limpieza y orden imperante en el taller, claro que también emanaba ese aroma inconfundible del cuero, grasas y otros materiales que utilizan, pero a pesar de ser un espacio pequeño, es sumamente acogedor. No pude evitar hacer la pregunta que rondaba por mi mente: ¿Es usted la zapatera?, ella asintió con una bonita sonrisa, mostrando el orgullo de desempeñar tan noble oficio, heredado por su padre, el señor Lorenzo Ruiz y que hoy en día, se ha convertido en su principal fuente de ingresos. 

    Vaya pues nuestro reconocimiento para Jessica Ruiz, primeramente por ser de las pocas mujeres que desempeñan este oficio y que además lo hace con sumo orgullo, dignidad y elegancia, por seguir poniendo en alto las enseñanzas de su progenitor, sirviendo a la comunidad y restaurando calzado, cinturones maletas o bolsas que requieren su atención; además, de que, entre las propiedades atribuidas al calzado, es que reflejan la personalidad de quien lo calza, satisface las necesidades de dar protección, confort y salud al cuerpo en general con una horma anatómica adecuada a los pies. 

    Cierro con esta cita anónima: “Profesión del zapatero, la nobleza es lo primero”.

Maestra Cuquis Sandoval Olivas





domingo, 12 de noviembre de 2023

Rememorando a Adelita



https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-rememorando-a-adelita-10981223.htm
Rememorando a Adelita

En plena pandemia, tuve a bien escribir el libro “Con la frente en alto”, rescatando las memorias de un parralense que nació en 1934, recuperando en sus páginas, distintas etapas de su vida personal, familiar y comunitaria, siendo así, como pude conocer a Adela Carrete Bolívar, a través de la narrativa de su señor esposo, Jesús Luna Sauceda y posteriormente, por medio de visitas continuas a su hogar y encuentros en eventos de la Sociedad Mutualista Miguel Hidalgo, porque aún sin ser socia activa, siempre se hizo presente en encuentros y conmemoraciones.                    

    La conocí en persona cuando ella era una persona mayor, pero a medida que escribía el libro, fui adentrándome en su historia, en su personaje, llegando a imaginarla en su entorno familiar, visualizando a esa novena y última bebé, que llegó al hogar conformado por una hermana mayor y siete varones, donde fue recibida y criada con amor y cuidados desmedidos, floreciendo una hermosa jovencita con muchos atributos, como la belleza física e interna que reflejaba, su desempeño en el trabajo que atendía en el negocio de su padre, el ser una chica seria y devota de la iglesia;  cualidades que atrajeron de inmediato la atención de su futuro esposo. 

    Tras un cortejo por medio de cartas, llamadas y visitas, fueron formalizando su noviazgo y compromiso. El 13 de junio de 1965, fue la fecha elegida para emitir sus votos matrimoniales ante la iglesia y la sociedad, iniciando llenos de amor e ilusiones su vida en pareja. De esa unión nacieron tres hijos: Jesús José, Gerardo Arturo y Rosa María, quienes, a su vez, los dieron la alegría de convertirse en abuelos.

    Adela, quien era llamada cariñosamente por su diminutivo “Adelita”, va dejando huellas de su propio caminar dentro de la comunidad; además de apoyar a su marido en el surgimiento y florecimiento del comercio, ella a su vez, se convierte en emprendedora, instalando un peinador, una boutique y posteriormente, la primera mercería en la ciudad, establecimiento que hoy en día es atendido por su hija, y que se encuentra ubicado enfrente de la plaza “Guillermo Baca”. 
    Esta mujer octogenaria, cumple su ciclo de vida y abandona este plano terrenal, dejando a su familia con el dolor lacerante de su ausencia, pero con la satisfacción y agradecimiento de haberse gozado de su presencia y de ser cubiertos por su amor y cuidados por muchos años. 

    Ella no fue oriunda ni tuvo su cuna en la ciudad de Hidalgo del Parral, sin embargo, pasó la mayor parte de su vida en esta, conviviendo y compartiendo, dejando un legado generacional del fruto de sus entrañas, de su trabajo, de esa imagen fuerte y positiva de mujer, que supo enfrentar obstáculos y encontrar la mejor manera de superarlos. 

    Descanse en paz “Adelita”, que su sonrisa siga brillando y alumbrando el camino de su familia; que el recuerdo de su ser y hacer sea venerado por su familia y que sus amistades y conocidos, conservemos en la memoria el timbre de su dulce voz, esa presencia llena de luz y calma que siempre la caracterizó.

    A nombre de la Benemérita y Centenaria Sociedad Mutualista Miguel Hidalgo, de mi familia y a título personal, expreso nuestras más sentidas condolencias al Sr. Jesús Luna Sepúlveda, hijos, nietos y  familiares.

    Me permito citar al célebre Leonardo Da Vinci, con esta frase.
“Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada, produce una dulce muerte”.

Maestra Cuquis Sandoval