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viernes, 25 de diciembre de 2020

Un milagro en navidad

Hoy como ayer, agradezco la oportunidad de un nuevo día.





Un milagro en navidad

Cada uno de nosotros ha esperado un milagro en uno o varios momentos determinados de la vida, especialmente cuando se refiere a la salud personal o de alguno de nuestros seres queridos. La palabra “milagro”, tiene una connotación especial, hace referencia a un suceso extraordinario, a un poder sobrenatural que envuelve y permite ser depositario o testigo presencial de este.

Generalmente, nos sentimos defraudados y enojados cuando no hay una respuesta afirmativa a nuestras peticiones, sin embargo, día a día, son múltiples los sucesos que acompañan nuestro caminar. Solemos llamarle destino, suerte, fortuna, ventura, entre otros.

Desde la cuna de la civilización griega, se abordó el estudio de lo esotérico y exotérico, entendiendo la primera como todo lo relacionado con las enseñanzas, tradiciones, espiritualidad y fe; no se ve, pero se siente, se vive, con tal fuerza que es capaz de conspirar a favor de quien lo practique.  El segundo término, hace referencia a lo visible, al conocimiento de fácil acceso.

Sabemos que todo es energía en el del universo, que las cosas son tangibles e intangibles como cuerpo y alma, algunos, intentamos alimentar nuestros pensamientos con carga positiva, buscando irradiar interna y externamente esa fuente de luz que trae salud, felicidad y armonía.  Stephen Covey, escritor de “Los siete hábitos de gente altamente efectiva” explica y ahonda ampliamente al respecto.

Quiero hacer mención a algunos sucesos detonantes en nuestra vida familiar que puedo catalogar de milagros. Primeramente, cuando mi nieta enfermó con un cáncer terminal en el año 2009, fuimos testigos de la transformación de su fe, de cómo recibió a Jesús en su corazón y creyó en la esperanza de la resurrección. Así mismo, su entereza, valor y determinación al exigir no recibir más tratamiento, a sabiendas de que el precio era acortar su existencia; el cómo su historia movió y sigue impactando en el corazón de infinidad de personas.

Otro de los milagros recibidos fue la longevidad y calidad de vida de nuestra madre, quien, a pesar de haber enfrentado grandes adversidades, fue una persona sana, quien dejó este mundo casi a los 95 años de edad, por el cansancio y deterioro propio del tiempo.

Mi hermana, sufre una trombosis severa que la deja al borde de la muerte, se recupera y sigue siendo el pilar y fuerza de nuestra familia.

Manuel Quiñonez, en medio de su gravedad, pide recibir el bautismo y prepararse para ir al encuentro del Señor.

Miguel Olivas Arzabala, quien radica desde la década de los 80 en Estados Unidos, desempeñándose en el área de mantenimiento de uno de los condominios turísticos más grandes de Snowmass Colorado, sufre un terrible accidente al caer desde un tercer piso sin protección alguna. Es trasladado en helicóptero a la ciudad de Denver, Co., debido a la gravedad presentada. El día de ayer tuvo una operación donde varios especialistas debieron intervenir, ya que sus órganos internos se movieron por el impacto recibido; saliendo triunfante de la mesa de operaciones y con un pronóstico alentador.

Pudiera seguir relatando más sucesos detonantes, algunas batallas que pudieran considerarse perdidas, al no seguir en este espacio terrenal; pero el milagro se presentó con distintas investiduras hasta que pudimos reconocerlo.

El milagro más grande lo tenemos cada día, cuando podemos abrir nuestros ojos y recibir el regalo de seguir respirando, de gozarnos con la presencia de los seres que amamos, de la contemplación de las maravillas de la naturaleza, de la amistad recibida y de todas las personas que giran a nuestro alrededor.

Somos bendecidos porque tenemos la oportunidad de celebrar el nacimiento de Jesús, aún en medio de circunstancias extremas y diferentes.

Por tal motivo, expreso por este medio, mi agradecimiento, bendiciones y mejores deseos para esta navidad. 

 


viernes, 18 de diciembre de 2020

Deseos y agradecimientos

https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-deseos-y-agradecimientos-6148278.html








Deseos y agradecimientos

El arte de escribir consiste en plasmar ideas con cohesión y coherencia, de tal forma, que, al llegar al lector puedan tender un puente de comunicación significativa entre emisor y receptor

El primer paso es delimitar el universo de la multiplicidad de temáticas que se pueden abordar, focalizar la mirada en una perspectiva y dibujar un marco indagatorio, con pinceladas de colores para agrupar y categorizar conocimientos, emociones y sentimientos que cobrarán vida al momento de ser leídos.

Todo comienzo es la gran batalla que se enfrenta ante la hoja en blanco; en la medida que se van aclarando pensamientos e ideas, las palabras empiezan a fluir como si fuera una fuente inagotable que buscan cobrar vida a través del texto escrito.

Estas fechas, generalmente son emblemáticas, poderosas y energéticas; ejercen una fuerte atracción sobre la introspección, invitando a buscar el sentido de la existencia, de la fe, de la revisión de hechos y acciones; trastocando las partes invisibles del espíritu, alma y conciencia, cuyo resultado, surge como rejillas de luz incandescente que iluminan a su alrededor, alumbrando las cosas y personas que habían permanecido invisibles y estáticas a la vista.

Este escrito va dedicado a mis alumnos y compañeros de la Escuela Normal Superior Profr. José E. Medrano, unidad Parral, quienes con su presencia han dado un giro significativo a mi existencia y hacer cotidiano, permitiendo que volviera a renacer la pasión de compartir y aprender de cada uno de ellos, en un espacio educativo.

Consciente del reto que estamos enfrentando al educar y aprender en la virtualidad impuesta por un virus implacable, que ha trastocado los contextos cercanos, dejando incertidumbre, dolor y desconsuelo; trato de vestirme cada amanecer para el festejo de la vida, para disfrutar intensamente el regalo de un nuevo día y de las personas que conviven a mi alrededor.

Hay una cámara de por medio, misma que permite ver la mirada de estos futuros educadores, cuyo destello de juventud, expectativas y sueños llegan a trastocar mi alma, a revivir esos momentos de pasión por la enseñanza, a redescubrir el mundo a través de sus ojos; a encontrar nuevos significados y a estar en esa búsqueda constante de métodos, técnicas, estrategias, recursos y aplicaciones que tiendan un vínculo entre contenidos de formación e información. 

Dentro de ese proceso cíclico que vamos enfrentando en nuestro caminar, todo final es un nuevo comienzo; todo acontecimiento es un pretexto para aprender.

Hemos construido la forma de acercarnos, conocernos y encontrar relevancia y aplicación a los contenidos que se abordan, a los recursos tecnológicos, didácticos y pedagógicos que se encuentran en la red; explotando al máximo la oportunidad de aplicar el aprendizaje situado, utilizando plataformas y reuniones virtuales, interactuando con grupos afines por medio de coloquios, mesas de diálogos, debates, presentaciones de temas específicos, teniendo la oportunidad de conocer a personas de otras ciudades y países, entendiendo su contexto y aprendiendo a valorar su cultura e interconexión que brinda la aldea global del conocimiento.

El aprendizaje es infinito, brinda las posibilidades de irse expandiendo, acrecentando en la medida que le vamos conociendo; pero también es potencialmente afectivo, de tal forma, que requiere amor, entrega, compromiso, dedicación y mucha perseverancia, no claudicar ante los obstáculos, sino aprovecharlos como puertas de entrada a nuevas experiencias.

Se dice que en la medida que damos recibimos, por lo que me siento una profesional plena, feliz y completa al recibir su afecto y buenos deseos, mismos que añoro se multipliquen para ustedes y sus familias, que reine la salud y la armonía en su hogar y disfruten plenamente estas fechas y receso navideño.

 


martes, 15 de diciembre de 2020

Que mejor regalo a tu terruño que narrar su historia.

                                                      La navidad y yo




Navidad en mi pueblo

    ¡Balleza de mis amores! Terruño tatuado en corazón y pensamiento; cuyo espacio ha dado cobijo a tantas generaciones, compartiendo memorias, recordando semblanzas, experiencias e historias compartidas. Pueblito custodiado por cerros, que se erigen cual fieles guardianes protectores, que visten sus laderas con los colores ornamentales de las estaciones.
    
    Así las cosas, en diciembre, los habitantes del pueblo, adquieren un nuevo boleto de abordaje en el tren del renacimiento de la vida. Aligeran su equipaje, dejando las preocupaciones que han sostenido sobre sus hombros por once largos meses y se preparan para las grandes celebraciones.
Este mes, da entrada al invierno, donde el frio del exterior se mezcla con el calor emanado de los hogares; los olores y espirales de humo de estufas y chimeneas se esparcen por el azul grisáceo del horizonte; el sol se aleja de la tierra, para dar paso a nuevas manifestaciones de la naturaleza; las estrellas brillan con intensidad en el firmamento; el campo usa su vestido de gala, como si el pintor universal hubiese arrojado con su pincel destellos de color blanco, cuya pureza recuerda el milagro de la concepción, aligerando cargas, lavando sinsabores y limpiando desesperanzas.

    Navidad, palabra que encierra en sí expectativas, representada por el color del follaje de los pinos, por la mirada inocente del niño que espera recibir su juguete añorado de manos de Santa Claus, por los padres ansiosos que añoran al hijo ausente; el enfermo que aguarda el milagro de sanación, por quien anhela la libertad perdida; esperanza de un mañana mejor, sin violencia, donde solo haya cabida para el amor.

    Predominio del rojo candente, cual prueba fehaciente de la sangre del salvador derramada por los pecados de la humanidad; color del líquido vital que corre por nuestras venas y alimenta el cuerpo; tinte representativo del corazón que late al unísono, vibrando con la intensidad de la añoranza, solidaridad, empatía y ayuda para el más desprotegido.

    Hay posadas, piñatas, platillos representativos como ponches, buñelos, sopaipillas. Intercambio de buenos deseos, abrazos, regalos, reuniones y reencuentros familiares; pero, sobre todo, predomina la convivencia, remembranzas y lazos de unión indisolubles a través del tiempo y la distancia.

    Balleza vive intensamente sus celebraciones, cada año son nuevas generaciones las que abordan y se suman a este proyecto de vida y lamentablemente son otras tantas las que hacen su parada definitiva en el viaje sin retorno.
Balleza vibra con las campanadas navideñas, con los cánticos de alabanza, con las memorias de su gente; con las nostalgias y alegrías que han dejado impreso el eco del recuerdo.



viernes, 11 de diciembre de 2020

Ángeles con batas blancas

Ángeles con batas blancas 




    Hoy más que nunca se ha reconocido y enaltecido el rol preponderante de las personas que se dedican al cuidado de la salud. Ellos enfrentan la primera línea de batalla ante las adversidades que ponen en riesgo lo más valioso que poseemos: “la vida”. Por un lado, representan la esperanza ante la pérdida de la salud, son la balanza que proporciona equilibrio y permiten vislumbrar rejillas de esperanza ante la desolación que producen las enfermedades; su presencia es esperada con ansia tanto por el enfermo como por la familia, con la certeza de que los años dedicados al estudio y la experiencia adquirida servirán para emitir un diagnóstico certero y una prescripción adecuada que lleve a fortalecer el organismo, brindando a la vez certeza, confianza y seguridad; plataformas difuminadoras de la oscuridad que trae consigo la desesperanza. 

     Ser un servidor al cuidado de la salud, implica tener una formación sólida, que además del dominio de los contendidos curriculares, respalde sus palabras con acciones contundentes y reconozca el valor de su ser y hacer en el trato y cuidado que brinda a sus pacientes. 

    En esta ocasión, me permito hacer mención especial de un enfermero que presta sus servicios desde 1998 en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) en la clínica de Hidalgo del Parral, Chihuahua. Su nombre: Marco Vinicio Gutiérrez Holguín, egresado como licenciado en enfermería, cursando seguidamente estudios de “postécnico” en la rama. Joven de sonrisa franca, mirada amable, presto al diálogo e interacción y, sobre todo, dispuesto a atender con calidad y calidez a quien requiere de su ayuda. 

     Tuvimos la suerte de encontrarle en nuestro camino en álgidos momentos familiares, nuestra madre, una ancianita de casi 95 años de edad, dejó de alimentarse por su cuenta, requiriendo con urgencia la inserción de una sonda, fue referida a sus manos y fuimos testigos del cuidado y atención específica que le brindó. Durante el tiempo que duró el proceso, buscó las palabras para animarla, mirándole a sus ojos y permitiendo que mi hija permaneciera a su lado sosteniendo sus manos. 

    Con paciencia y profesionalismo, nos dio la información requerida para su cuidado, se percató del miedo que mamá tenía a los hospitales, por lo que hizo patente su disposición de acudir a nuestro hogar en caso de ser necesario; para tal efecto, nos confió su número telefónico y acudió a nuestro llamado las dos veces que fue requerida su presencia. No aceptó ninguna remuneración a cambio, dijo que solamente era devolver un poco de lo mucho que la vida le había brindado.

     De ese evento hace ya tres años, a pocos días de recibir la sonda, mamá fallece, en parte debido a la edad, a su resistencia de depender del cuidado de los otros, a los estragos al organismo que traen consigo los años; sin embargo, cada vez que veo a Marco Vinicio en la clínica, me embarga un sentimiento inmenso de gratitud hacia su persona, hacia el profesional que se mueve con diligencia en los distintos espacios donde es conferido; hacia lo que representa la investidura que porta con orgullo y hacia el reconocimiento por lo que hizo por nuestra madre, por su labor diaria y el impacto que tienen sus buenas acciones en las personas que lo rodean. Sírvase estas letras como vehículo portador de este mensaje, deseando que haya muchos servidores como Marcos Vinicio, cuyo lema sea: “Dar un poco a los demás de lo mucho que recibimos”

viernes, 4 de diciembre de 2020

Homenaje a Manuel Quiñonez Reyna

                    Hoy como ayer, agradezco la oportunidad de un nuevo día.
El Sol de Parral
Homenaje póstumo 
    Cada evento en la vida de una persona va conformando su propia identidad histórica y al entretejerse en el tejido social de la comunidad, va dando forma al contexto en que se desarrolla. El ciclo natural de la vida presenta distintos itinerarios del viaje por esta, así como el destino final a que hemos de arribar como seres finitos. Algunos adquirimos un boleto con más estancia en el plano terrenal, para otros se termina de manera abrupta, por enfermedad, accidente o distintas manifestaciones que llevan a exhalar el último suspiro; un hecho inevitable, es la angustia generada por el apego con las personas que amamos, el desprendimiento del cuerpo físico que habitamos y el vacío de su presencia. 
     Es un viaje que a medida que se avanza, se reconoce lo efímero del tiempo y lo corto del trayecto. El descenso de algún pasajero, permite reflexionar sobre el valor que damos a quienes nos acompañan y los momentos pasados a su lado; de las muchas palabras que quedaron sin pronunciar, de los abrazos y besos que faltaron dar y nos invita a reconstruir nuestro ser y hacer desde el plano interior, para lograr que esa luz de armonía y energía se proyecte hacia nuestro alrededor. La situación actual que vivimos a nivel mundial, presenta una línea equidistante que nos ha acercado más que nunca a esta realidad, a la vez que nos ha alejado de las personas que amamos. 
     Vayan estas letras para manifestar el dolor, desconsuelo y angustia que recientemente vivimos como familia al perder uno de nuestros integrantes; todos somos importantes dentro del ámbito en que nos desenvolvemos, pero este rasgo se hace esencial y deja un hueco imposible de llenar en el núcleo familiar primario. 
     Manuel Quiñonez Reyna, distinguido y reconocido profesionista dentro de la rama de odontología, brindó servicio con calidad y calidez por muchos años a la comunidad en general, gozando de un alto prestigio por el trato humanitario y la convivencia generada con sus pacientes. Así mismo, fue un buscador incesante de la excelencia, siempre en constante actualización y preparación, brindando la confianza y seguridad a quienes eran atendidos en su consulta. 
    Amante del deporte, practicó el futbol, basquetbol y apoyó a todos los equipos que buscaron su patrocinio y respaldo económico. Su muerte ha generado un coro de lamentos, niños, jóvenes y adultos hacen patente la generosidad que le caracterizaba al apoyarles con los diversos gastos derivados que vienen implícitos con el desarrollo de la habilidad deportiva y el trabajo en equipo 
    Como esposo fue cabeza de hogar, proveedor en todos los sentidos que una compañera de vida necesita; como padre, trabajó y proporcionó a su familia tiempo, amor, atención y cuidados, dejando en ellos la semilla de la fe, los valores universales para desenvolverse en un mundo lleno de conflictos, la resiliencia y fortaleza para sobrellevar los embates de la vida, enseñando y predicando con el ejemplo, uniendo palabra, acción y pensamiento a sus hechos. 
     Dador por excelencia, su recuerdo prevalecerá en la memoria de quienes tuvimos la suerte de conocerle y convivir de cerca. En su rol de amigo y parte de la familia, fue soporte de apoyo en consejo, guía, floreciendo el respeto y la actitud bromista que le caracterizaba. 
     Vaya este sencillo homenaje a su recuerdo, como un agradecimiento por lo mucho que recibimos de su parte; por esa adopción que hizo de sus suegros como padres, al amarles, y brindarles su manto protector.
     Finalmente, deseo que estas sencillas palabras lleguen y conforten a su familia, viajen por el universo hasta arribar a su alma en reposo, para hacerle saber lo mucho que duele su ausencia y lo importante que fue en nuestras vidas.

jueves, 19 de noviembre de 2020

En honor a mi maestra

https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-en-honor-a-mi-maestra-6032889.html / 

JUEVES 19 DE NOVIEMBRE DE 2020 
 




Espejos de vida | En honor a mi maestra 

 Me permito hacer una breve, pero significativa remembranza del sendero recorrido dentro de la educación de la Maestra Rosario Lino de Javalera, mejor conocida como la maestra Chayito. 
 Nació el 31 de agosto de 1940 en la vecina ciudad de Santa Bárbara, Chihuahua; sus padres, el Licenciado Aquiles Lino Sánchez y la señora María Castillo Chávez. Su primer grado de educación primaria lo cursó en su ciudad natal, de 2º a 5º en la Escuela Artículo 123 de la Ciudad de Parral, el 6º en la Escuela Primaria 282, entones ubicados en el corazón de Parral, en el lugar que actualmente ocupa el edifico de gobierno. 
Su siguiente nivel educativo fue en la secundaria Federal Rogerio Aranda, conservando hasta la fecha bellos recuerdos de sus maestros y compañeros de estudio. La Escuela Normal del Estado de Chihuahua fue el escenario adecuado para su formación magisterial; egresando en el año de 1960 y sumándose a las filas de los educadores de la ciudad en la primaria 118, ubicada en el barrio de la Soledad, cuyo director era el Profr. Ernesto Olivas Lozano. 
Su siguiente escalón en la formación docente lo obtuvo en la Escuela Normal Superior Profr. José E. Medrano, en Chihuahua capital, en la especialidad de Historia, lo que brindó su perfil académico para sus posteriores centros de trabajo. 
 En plena juventud, contrae matrimonio con el Sr. Everto Javalera Hinojos, oriundo del pueblo vecinal de Balleza, Chihuahua, por lo que se traslada como dirección de la Escuela Primaria Mariano Balleza 2096, atendiendo posteriormente los grupos de 3º, 5º y 6º. Al mismo tiempo, fungió como subdirectora de la entonces máxima casa de estudios del pueblo, la Escuela Secundaria por Cooperación 5 de febrero, cuyo director era el Profr. Manuel Fernández Villalobos. En ese espacio, tuve la suerte de tenerla como maestra. 
Con ella incursioné en el mundo de la poesía, canto, baile, obras de teatro, ensayos de desfile, conducción de honores a la bandera y varias manifestaciones artísticas que desarrolló en sus alumnos. Fue una de las figuras principales que encendió la flama por la vocación del magisterio. Poseedora de una hermosa voz, presencia y seguridad escénica, lo mismo apoyaba en una poesía coral, un coro o la ejecución de un baile. La empatía, cariño y confianza mostrada hacia cada uno de nosotros, nos hizo creer que podíamos tener sueños y alcanzarlos.
Por disposición oficial la secundaria pasa a federalizarse, ella pertenecía al sistema estatal, sin embargo, recibe la encomienda del entonces Jefe de Departamento, Profr. Jeremonth Jáquez Olivas, de atender el grupo inicial en lo que la contratación de docentes se llevaba a cabo. Este proceso de federalización fue el motivo fundamental de su regreso a Parral, decidió no cambiarse de sistema y afectar su antigüedad y derechos generados, empieza trabajando en la Secundaria Valentín Gómez Farías, turno vespertino, que en ese momento era atendida por el director, Profr . Carlos Encinas Caballero. 
Otro de los escenarios donde se desempeñó dentro del aula, fue la preparatoria López Mateo No.103, que era especial para trabajadores. En esos albores empieza también su desempeño docente en el Instituto Parralense con las madres del Sagrado Corazón de Jesús. Refiere la maestra, con los ojos anegados de nostalgia al revivir los momentos llenos de júbilo y satisfacción, el aprecio y apoyo que siempre reciben en todos los centros educativos donde desarrolló su labor docente, así como los lazos entrañales de amistad tejidos a través del tiempo , que han sido soporte y red de relaciones afectivas. Hace alusión a varios de sus compañeros de trabajo, resaltando su admiración por la Profra. Palmira Beckman, quien ha sido la única mujer representante de la charrería en la ciudad y cuyo retrato se exhibe en el Palacio de Gobierno de nuestro estado. 
Tuvo cinco hijos: María Teresita, Mario Everto, Felipe, Elizabeth y Julio Javalera Lino. Este último, vino al mundo con algunos problemas de salud, de todos fue conocido y valorado el amor, dedicación y cuidados que recibió en su corta estancia en la tierra. Solo les acompañó en vida por seis años, dejando su corazón destrozado y una herida permanente que sangra solo con recordar su nombre.Su fe les dice que está a un lado de Dios, acompañando a su padre, quien falleció el 18 de marzo del 2006; sin embargo, son laceraciones que marcan el alma y quebrantan el espíritu. Cuando aonteció este triste suceso, yo estaba en E.U.A, ya había terminado mi educación secundaria, sin embargo, mis compañeros me describieron a una madre destrozada por el dolor, postrada ante la tumba de su niño, entonando la melodía de Mocedades ¿Dónde estás corazón?/ que no escucho tu voz/, es tan grande el dolor.../ mientras las lágrimas corrían como un río buscando su cauce. 
Le escribí una carta, mostrándole mi solidaridad y empatía, haciéndole saber lo mucho que había sembrado  en cada uno de nosotros como alumnos y que estábamos consientes de la pena que le embargaba en ese momento. 
 La vida personal, pedagógica y didáctica de la maestra “Chayito”, es un espejo donde se perfila un ser humano pletórico de cualidades en su ser y hacer. 
Al solicitar su consentimiento para la elaboración de este escrito, pude reconocer a esa bella mujer de mis recuerdos de antaño.
 Destaca en esta breve charla, que lo más grande y maravilloso que le ha pasado en la vida ha sido el ser madre, abuela, maestra y el haber tenido la suerte de vivir en Balleza, y que todos los alumnos que pasaron por sus aulas, tenemos un lugar muy especial en su corazón. 
Me place enormemente dirigirle estas palabras, haciendo patente mi reconocimiento, admiración y respeto.

martes, 10 de noviembre de 2020

domingo, 8 de noviembre de 2020

Despidiendo a María Luisa Moreno de Olivas





No es fácil despedirnos de las personas con las que crecimos, que alumbraban su hogar con la luz del amor y solidaridad, mismos que son un referente con los que se crece en las pequeñas comunidades. Llegar a la casa de María Luisa, era encontrar la risa, el chiste, la chispa, alegría y una mesa con abundante comida para quien gustara compartir con ella y su familia el pan y la sal.

Ella era una persona que daba, gustaba de repartir su comida, sus bienes y las múltiples bendiciones que recibía en su casa; al visitarle, siempre solía salir con una sonrisa en el rostro, contagiada de su empatía, efusividad y el cariño que otorgaba a manos llenas.

Ella contrajo matrimonio con Reynaldo Olivas, de su unión nacieron cinco hijos: Rafael, Judith, Héctor Reynaldo (+), Ramón y María Luisa Olivas Moreno.

Hoy, la comunidad de Balleza, Chihuahua ha perdido una más de sus hijas, hay dolor y duelo en el aire; las campanas dejarán escuchar su melancólico sonido; las flores de su jardín se esconderán temerosas, se ha ido; su alma ya se encuentra volando por el firmamento y en su hogar queda la tristeza, el desaliento y el vacío.

Lágrimas y lamentos circundan el espacio, no es posible retener cuando llega el momento de partir.

Por este conducto expreso nuestras más sinceras condolencias ante esa pérdida tan irreparable; ante la imposibilidad de estar presente físicamente, quiero hacer patente el agradecimiento por su vida, porque fue una vecina, mujer, esposa y madre ejemplar.

 

sábado, 7 de noviembre de 2020

Seleccionada desde Puerto Rico

El Siglema 575, novedosa herramienta para enseñar a escribir poesía

“El Siglema 575 es una de las técnicas más nuevas para aprender a expresarse a través de la poesía y descubrir al escritor que todos tenemos dentro”, aseguró la maestra venezolana Patricia Schaefer Röder, quien el pasado miércoles impartió el taller Poesía Minimalista en la Biblioteca UDGVirtual.

El vocablo Siglema proviene de la conjunción “sigla y poema”. Consiste en poesía minimalista que es la tendencia a reducir y simplificar, ir a lo esencial y más puro, explicó.

En el taller, los participantes aprendieron una nueva forma de poesía minimalista y descubrieron esta nueva técnica de escribir como herramienta para enseñar y aprender a redactar.

jueves, 5 de noviembre de 2020

Decir adiós




https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-decir-adios-5979022.html

 

 / JUEVES 5 DE NOVIEMBRE DE 2020

Espejos de Vida | Decir adiós

He sido testigo en el momento que algunos de mis seres queridos se han desprendido de su cuerpo terrenal; he observado sus momentos de lucha, balbuceos, desconciertos; entre gemidos, expresan ver alguien que les espera, que les muestra el camino; sin embargo, ellos se aferran a lo conocido, a no querer desprenderse del equipaje que el creador les confirió en el momento que arribaron al mundo; a no poder decir adiós a sus amados hijos, familia y personas que les han querido. Finalmente, han perdido la batalla y su espíritu y alma quedan flotando en el ambiente, se siente su presencia, incluso se escucha su leve respirar o sus pasos tenues al caminar.

En ese preciso momento que tomé conciencia de haberlos perdido, presa de la desesperación he vuelto a abrazar su cuerpo, queriendo rescatar su tiempo y volver a sentir su aliento; me recibe un ser inerte, sin calor, color o expresión; no hay nada que pueda compararse a la desesperación de soltar, dejar ir, buscar en el entorno del lugar, una luz o señal de su presencia; salir gritando y reclamando al Ser supremo, por ese dolor que traspasa el entendimiento y taladra hasta lo más profundo de los sentimientos.

Es una sensación de duelo, las emociones afloran y el miedo y desesperación se apodera de mi fragilidad humana, al no poder hacer nada para detenerlos, sino todo lo contrario, cuando la enfermedad ha destrozado su cuerpo, les alentamos a emprender el vuelo.

Aprender a vivir sin su presencia, desprenderse de sus cosas, almacenar en los recuerdos esos momentos que son el único vínculo de conexión.

Despedí a mi padre, abuela, tíos, suegros, mi nieta querida, mi hermana, mi prima y últimamente a mi anciana y adorada madre.

Visitar su tumba no es un atenuante para el dolor, es volver a tomar conciencia de que no están, se han ido y volver a caer en desconsuelo.

Este año, ni siquiera pudimos practicar esos ritos y tradiciones que cada año nos unen como familia y comunidad; darnos un tiempo en el panteón, llevar comida, flores, y tejer remembranzas compartidas de nuestros seres queridos.

Sin embargo, somos resilientes, nos levantamos después de caídos y volvemos a dirigir nuestra mirada al infinito, a abrir nuestros brazos y corazones para aprisionar la esperanza y el latir de las ilusiones.

Los altares de muertos no fueron parte del escenario comunitario, pero en muchos hogares, se encendieron veladoras, se arreglaron pequeños y grandes altares como un homenaje a los que han partido. Las redes sociales brillaron en todo su esplendor, con palabras, oraciones, plegarias, mensajes y recuerdos que llevan implícito ese amor que perdura a través del tiempo.

Sirvan estas lágrimas y este dolor constante, para valorar a todos y cada uno de quienes conforman nuestro entorno familiar, comunitario y amigos; aprender a expresar nuestros sentimientos y afectos, y disfrutar plenamente lo que aún no hemos perdido.

Todo se convierte en poesía


Hoy como ayer, agradezco la oportunidad de un nuevo día.

lunes, 2 de noviembre de 2020

Participando con "Estilo Mápula"

                      https://estilomapula.blogspot.com/2020/11/maria-del-refugio-sandoval-olivas.html?showComment=1604324971849#c4244541951911835862



                                Hoy como ayer, agradezco la oportunidad de un nuevo día.

Cortina de lágrimas

Hay momentos que la luz se extingue ante el fulgor de la oscuridad; el conocimiento de las cosas se pierde en el ramaje de la incomprensión y no penetra un  ray a la razón. Se ensombrece el pensamiento y caen gotas de pesadumbre en el corazón.

El equilibrio permite el balance de pensamientos y emociones, se encuentra tambaleante e incierto; hábitos y rutinas cual preámbulo a la fijación de conductas han sido modificados; la relación con la otredad es una amenaza; la fragilidad entre salud y enfermedad pende de un hilo; el miedo a la muerte es más intenso que nunca; me reconozco vulnerable; con miedo de perder a mis seres queridos o extraviarme en las brumas del olvido.

Las noches son el preludio de insomnio y pesadillas. El miedo se apodera de mis huesos, estoy expectante escuchando los ruidos y respuestas de mi cuerpo.

Los días tienen un flujo diferente, estático, con una dimensión de pesadumbre y expectación. Las celebraciones familiares y culturales se rigen por la frialdad de las cámaras; las interacciones se posesionan de la imagen, la palabra, pero falta el calor y la emoción de la cercanía. 

La profusión del canto de los pájaros llega nítida a mi conciencia; mis sentidos se han enaltecido, mi espíritu se encuentra expectante, despierto, para gozar el instante y aprisionar el momento vivido.

El aire circundante se convierte en cómplice del ayer, trayendo el baúl de los recuerdos, las sombras de los muertos, las risas, y socialización con los míos; hay un río cubierto de lágrimas que baña a los muertos y a los vivos.

La evitación se ha convertido en mi cómplice, huyo de noticieros, trato de escabullirme en las sombras de la ignorancia, para evitar el horror, incertidumbre y desazón que causa este infortunio. 

Los planes se han aplazado, todo ha quedado estático, suspendido, ocultando el rostro, alejándose de hábitos y rutinas, quedando en el limbo.

No puedo acompañar en su pesar a amigos que despiden a sus seres queridos. Tampoco puedo evitar el preguntar la causa del deceso, si hubo contagio o el observar a ese monstruo invisible en el roce de otro cuerpo con el mío.

Grandes pérdidas se están enfrentando, hay inmensos desafíos. El primero es sobrevivir y no enfermar, conservar el empleo, que el sueldo alcance, que la violencia frene y la corrupción se acabe.

Vivir sin miedos, sin incertidumbres. Gozar el abrazo y volver a experimentar lo que ya teníamos y no sabíamos valorarlo a profundidad.

Quiero que mi voz cimbre montañas, que los ecos taladren las entrañas de la tierra, que se eleven por el firmamento y se encuentre la vacuna que terminará con este tormento.