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jueves, 30 de enero de 2020
Las manos de mi madre
Comparto poema escrito a mamá cuando aún teníamos la fortuna de tenerla a nuestro lado. Agregué un último párrafo el día de su muerte y últimamente cambié los tiempos verbales. La fotografía es inédita, su mano entrelazando la mía. Pertenece al poemario "Suspiros rotos" impreso por "Tinta Nueva" 2019. Te invito a leer, compartir y comentar.
Las manos de mi madre * Poema * revistalatinanc.com/2020/01/30/las… via @revistalatinanc
jueves, 23 de enero de 2020
A dos años de su partida
Hoy que no está
Hoy que no está, ha llegado ese día,
en que su voz ya no será escuchada,
ni sus pasos, su presencia, su esencia,
o su suave ronquido por la madrugada.
Hoy que no está, todo es vacío y soledad,
la casa, la silla, su cama donde dormía,
hay silencio, frío de ausencia y humedad,
hay lucha, quebranto, condolencia y agonía.
Hoy que no está, se ha roto el cordón umbilical,
se perdió la brújula, la guía, el norte, el horizonte,
busco en su ropa, en sus cosas, su olor corporal,
¡se ha ido! Voló a su terruño, se perdió en el monte.
Hoy que no está, grito su nombre, evoco memorias,
consejos, cuidados, sus suaves caricias, ¡amor maternal!
el como gozaba narrar sus leyendas, vidas e historias,
trasmitía el sentirlas, hacía cada experiencia tan vivencial.
Hoy que no está, extraño el susurro, el tenue murmullo,
la mirada firme cuando reprendía, postura y mano segura,
estar a su lado brindaba confianza, llenaba de orgullo,
dualismo perfecto:
firmeza, blandura, seguridad y dulzura.
Hoy que no está, lágrimas de sangre corren por mis mejillas,
quisiera salir corriendo y esconder mi tristeza en la
llanura,
presa del dolor, necesito vislumbrar luz a través de las
rejillas;
encontrar colores, buscar algo que cubra esta total amargura.
Hoy que no está, quiero devolver el tiempo, poner una pausa
mirar sus ojitos, tomar sus manitas, sentarme en su morada,
darle más caricias y más besos, retomar plática inconclusa
que cada vez contaba, como si temiese quedase olvidada.
Hoy que no está, ya no hay esperanza, no encuentro sosiego,
no existen palabras que puedan expresar el profundo duelo,
buscando consuelo escribo estos versos y evoco mi ruego,
que esté descansando, juntito al creador, allá en el cielo.
Hoy que no está, el día se alarga, la noche es muy triste,
rezamos rosarios, entonamos cánticos con fe y simbolismos,
vela encendida, un cristo y fotografía su presencia asiste,
sin embargo, la ausencia se siente, ¡hay grandes abismos!
Hoy que no está, quedaron sus cosas, sus plantas, amigos,
familia,
su árbol de raíz antes fuerte y erguida, secó su savia,
perdió el sustento,
con débil corteza, como hoja que arranca el viento, su
poderío exilia,
¡dormía más!, ¡platicaba menos! día con día dejó de
necesitar alimento.
Hoy que no está, clamaré por su paz, gracia y su descanso
eterno,
trastocará la eternidad mi palabra, al sentir sus pasos, su
aliento,
veré su sombra en todos los ancianos y sentiré su amor
materno,
dejaré de llorar a la cabecera de su cama, dando amor cada momento
Hoy que no está, trataré de llegar a Dios en cada campanada
cultivaré mi fe y esperanza, en que hay un mundo alterno,
cada verso escrito, será un lamento y lágrima derramada
por ese amor recibido desde el vientre, ¡tan bendito y tan
eterno!
Hoy que no está, en toda la extensión de la palabra, ¡prometo
mejorar!
ser más justa, ecuánime, sincera, buena amiga, esposa, madre,
hermana,
honrar la memoria de quien me cobijó y enseñó a conjugar el
verbo amar,
y a quien tuvimos el honor y dicha de cuidar hasta que fue
una anciana.
Hoy que no está, bendigo su nombre, alabo su obra, admiro su
ejemplo,
A través de su historia, lectores y descendientes podrán
conocerla,
Mujer y madre admirable, su recuerdo merece vivir en un
sagrado templo,
Gracias al creador por permitirnos hasta el fin abrazarla,
mimarla y amarla.
miércoles, 15 de enero de 2020
Hablemos del silencio
Hablemos del silencio
Maestra María del Refugio
Sandoval Olivas
Se da inicio en torno a
esta temática citando al filósofo, Friederich Nietzche: “El camino a todas
las cosas grandes pasa por el silencio”, entendiendo la acepción como:
lapsos, pausas e intervalos, propios de nuestra verdadera naturaleza.
El silencio es un componente omnipresente y
necesario no solo en la comunicación verbal y no verbal, sino en todas las
manifestaciones del ser humano. Se encuentra presente en el arte, brindando una
amplia perspectiva estética a la música, al exhibirse descansos o notas
musicales sin ejecución; en la quietud de la pintura, tal cual aparece en los cuadros de Leonardo
Da Vinci, que muestra una naturaleza estática, con un mítico silencio que
circunda la atmósfera pictórica; el
teatro lo presenta tal si fuera un elemento imprescindible, lleno de
gestualidad y balanceos; en el arte moderno de hacer poesía, se dice mucho con
pocas palabras, las cuales aparecen de un modo más intencional, con noción de
aliento, espacio y visibilidad, con blancuras y silencios que van
encadenando formas estéticas. De igual manera, se hace presente en la
filosofía oriental, cual sinónimo de sabiduría y en el ámbito religioso como
forma predilecta de acercamiento a lo divino, a la comunión con un ser
omnipotente.
La palabra silencio es polivalente, existe en la
parte oscura del sueño, en el final de la conversación, en las manifestaciones
culturales y religiosas; cuando sin necesidad de emitir palabras, una mirada o
expresión corporal, se dan a conocer sentimientos y emociones; porque hay momentos que los discursos distraen y entorpecen el
mensaje, siendo más oportuna la comunicación basada en la ausencia del lenguaje
verbal.
El silencio ha imperado
desde antes del comienzo de todas las cosas, es autónomo, no ha sido tocado por
el tiempo, sigue prevaleciendo y dando un toque de armonía, tranquilidad y
sosiego al ajetreo cotidiano y ruidoso de la vida.
Permite la reconexión con
el interior; que aflore la
espiritualidad y permeé la calma. Es un compás de espera, que vence el parloteo
mental y fantasmas acuciantes de memorias, palabras y bombardeo de imágenes,
hasta lograr un encuentro consigo mismo.
En medio del silencio, se
logra armonizar el yo interior, utilizando la respiración, inhalando y
exhalando hasta encontrar ese lapso de paz, que a su vez, emana energía a todo
el cuerpo y abre canales de comunicación; permite que fluye la vida; la paz; distintas perspectivas de reflexión y
escucha activa de la interioridad. De ahí la máxima del filósofo Sócarates: “Conócete a ti mismo”.
Sin embargo, al sumergirnos en la quietud de su
abrigo, podemos escuchar el palpitar del
corazón, las voces internas de los organos; es por ello, que el binomio “silencio-
escucha”, no es solo una condición para la introspección y contacto con la voz
interior, sino un descanso, un alto, un aislamiento con el mundo exterior que ayuda a revalorar y redirigir nuestros
pensamientos y acciones.
viernes, 3 de enero de 2020
Feliz año nuevo
Maestra
Cuquita Sandoval Olivas
Es una frase trillada que, a fuerza de su repetición, pocas veces nos detenemos a analizar su significado a profundidad. La experiencia nos ha permitido constatar que la felicidad no es algo que se conquista y se retiene, sino que es un camino; un bienestar que vamos construyendo cada instante, que nace de nuestro interior y se nutre de las personas que nos rodean, así como de las acciones y repercusiones de nuestros hechos.
Año
nuevo, significa que cada 31 de diciembre, completamos una vuelta más al sol.
Hacemos un balance y recordatorio de los sucesos significativos que
marcaron nuestra vida. Gracias a la interconexión digital, producto de la
globalización, podemos conocer los hechos que suceden alrededor de nuestro
globo terráqueo en segundos; el torrente de información que llega por diversos
canales, permite que naveguemos en un mar de comunicación, mismo que por su
magnitud, es imposible procesar y entender su relevancia e impacto, ya sea por
la cantidad de datos recibidos por el respaldo insuficiente de
conocimiento o simplemente porque el día cuenta con 24 horas de las
cuales destinamos una gran parte al trabajo, otra para el descanso y el resto,
efectuando actividades familiares y personales que
demandan atención inmediata.
Cuando
cerramos un ciclo, generalmente gustamos de realizar una introspección, mirar
hacia las acciones pasadas y evaluar el impacto y trascendencia de nuestro
actuar. La frontera dimensional del tiempo entre el 31 de diciembre y el 1 de
enero es un hecho simbólico, sin embargo, ese tramo es considerado ideal para
efectuar un recuento, repensar, redescubrirse a sí mismos y trazar un plan
emergente con dispositivos de compromiso que sirvan como plataforma de
Impulso a iniciar con nuevos bríos el año nuevo.
El día
1 de enero, se ofrece como un libro con todas las páginas en blanco, donde cada
quien será protagonista; su propio escritor y editor, imprimiendo su historia
con el tinte personal y despliegue de habilidades
desarrolladas; utilizará la gama de colores necesarios al realzar,
dibujar, contornear y plasmar las imágenes de experiencias que pasarán a
buscar un rincón en los vestigios de la memoria; mezclar dosis de realidades e
imaginación para formar un espacio paralelo, ya que en los sueños e ideales se
fundamenta el desarrollo de la humanidad; a sabiendas que el
éxito, se basa en la planeación estratégica, tal cual mástil
que da dirección y rumbo al caminar, pero también en la meditación y silencio
al sentarse a revaluar objetivamente acciones y consecuencias.
Estas
líneas dimensionales, nosotros las conocemos por horas, días, semanas, meses y
años; por lo que, de acuerdo con la psicología, se dice que los planes y propósitos funcionan
a corto plazo, en pequeñas dosis que deberán ir alimentándose conforme se vayan
ejercitando.
De tal
forma que uno de mis principales propósitos de año nuevo, será el estar en
esa búsqueda constante de bienestar interno,
que me permita crecer individualmente, pero también en la colectividad,
para poder cultivar, reflejar e irradiar felicidad; sentando hábitos sanos,
cuidando mis pensamientos; externar y profesar amor, leer y escribir cada día,
ya que ambas herramientas son la clave del crecimiento personal y comunicación
asertiva; cultivar el alma y el espíritu, porque la verdadera belleza se
irradia de dentro hacia afuera; cuidar y aprovechar al máximo mi tiempo, lo que
hago con él y con quienes lo comparto, porque como dijo el poeta inglés
Rudyard Kipling, “…si puedes emplear el inexorable minuto recorriendo
una distancia que valga los sesenta segundos, tuya es la tierra y todo lo que
hay en ella”.
El
arte se manifiesta de distintas acepciones al encender nuestro entendimiento y
discernimiento de las cosas; la literatura, hace uso de la palabra, primeramente,
para llegar al corazón del que lo expresa y posteriormente, a quien la lee
o escucha. El poeta uruguayo Benedetti, dice en su poema “No te
rindas” …” aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo, aceptar
tus sombras, encerrar tu miedo…porque no hay heridas, que no cure el tiempo…”
El año
nuevo nos ofrece 365 días para orbitar el sol, transitar por las distintas
estaciones, y bañarnos con la esencia de cada una de éstas; reencontrarnos en
ese tren de la vida, donde algunos de los pasajeros harán paradas emergentes y
descenderán del viaje; deberemos aprender a seguir transitando sin su compañía;
enfrentaremos pérdidas, ataviadas de inclemencias, tempestades, y
nubarrones, pero también tendremos la certeza de que el sol volverá a brillar y
traerá luz y calor a nuestra existencia.
Unamos
nuestras vibraciones, para que en este nuevo ciclo, mengüe el sufrimiento de
los necesitados; quienes no tienen hogar, encuentren asilo, los que padecen
alguna enfermedad, puedan experimentar la sanación. Las
familias se reencuentren en el amor y cese la violencia imperante.
¡Feliz año nuevo 2020!
domingo, 29 de diciembre de 2019
Ángel dormido
Era una noche invernal, cuando su cuerpo dejó
exhaló el último suspiro, y en brazos de Jesús voló
Era una noche tan fría, tanto dolor la abrumó
quería descansar su cuerpo, y su espíritu se desprendió
Era una noche muy triste, todo el universo conspiró
el viento con sus lamentos, la distancia atravesó
Era una noche tan gélida, el frío penetraba al corazón
el mundo perdió una niña, el cielo un ángel ganó
Una noche de diciembre, la flama de luz se extinguió
el cáncer ganó la batalla, la ciencia una vez más perdió
Tantas cosas inconclusas, muchos sueños por hacer
ilusiones y esperanzas ya no podrán renacer
Se quedaron enterradas, atrapadas en el ayer
sólo queda tu recuerdo, no dejarlo perecer
Una noche de contento, nace y germina una flor.
una noche tenebrosa, enmudece y muere la rosa
Solo tenía diez años, dos librando una batalla,
su luz se fue al firmamento,
su ausencia taladra el alma;
callados suspiros y llantos, arropados en el tiempo
sus recuerdos y memorias, viven en nuestro pensamiento
Grietas en el alma
Era una noche como ésta, un 29 de diciembre del 2011, cuando exhaló el último suspiro.
Cáncer
Autora: María del Refugio Sandoval Olivas
Autora: María del Refugio Sandoval Olivas
Llega
de pronto
sin
aviso, licencia o permiso
se
acomoda en el cuerpo
viaja
por la sangre
llevando
destrucción
desesperanza,
incertidumbre.
Avanza
sigiloso
como
un asesino tendencioso
malforma,
distorsiona, desentona
en
la gloriosa armonía del organismo.
Cuando
por fin es advertida su presencia
ha
reunido un equipaje muy pesado,
entra
la vida en pausa, incomprensible
preguntas
sin respuesta
búsqueda
intangible
del
milagro, curación y sanación
se
conoce el significado de imposible
La
lucha es desigual,
deshonesta,
sin rival
las
fuerzas caen por la pendiente
más
la fe recoge trozos
esperando
un nuevo sol saliente
jueves, 19 de diciembre de 2019
Custodia del corazón
Aunque es un título parecido al libro que el Papa Francisco regaló a sus
feligreses en Cuaresma, este escrito pretende rescatar vivencias y emociones
personales y significativas, que se han ido acumulando en la memoria y que hoy
danzan frenéticas al compás del espíritu navideño que ronda por doquier;
buscando anidar en el corazón de las personas, las tres virtudes teologales:
fe, esperanza y caridad. De tal forma, que es necesario encontrar las
palabras, requeridas, localizar los recursos literarios, enlazar pensamientos,
ideas y recuerdos, para llegar a cautivar la atención, de quien brinda unos
momentos de su tiempo a esta lectura.
Cada que llegamos al doceavo y último mes del año, solemos realizar una introspección de acciones,
lugares y gente con la que hemos tenido la fortuna de coincidir en este
maravilloso viaje que es la vida; detenemos el paso y miramos a través de un
retrovisor a esas personas y su impacto y trascendencia en nuestra existencia.
Reafirmamos la fe, conscientes+ de que es algo intangible, pero que debe
ejercitarse por medio de palabra y acción. A este respecto, deseo compartir,
que recientemente visitamos la Basílica de Guadalupe en la ciudad de México;
fue una experiencia única, se percibía en el ambiente, esa luz espiritual que
conforta al afligido y da esperanza al oprimido; miles de viajeros hacían su
llegada, algunos orando, otros expresando su fe con alabanzas, danzas
ancestrales y enunciando de diversas formas su agradecimiento por los
dones recibidos.
También recordamos con nostalgia y añoranza a quienes ocuparon un lugar
preferencial en nuestro entorno y, que desafortunadamente, han dejado ese
espacio vacío de su presencia física; por lo cual, se hace necesario compilar
los recuerdos y custodiarlos muy dentro de sí, de tal manera, que su fragancia
siga impregnando y acompañando nuestro diario vivir.
Buscamos el fortalecer y revalorar los lazos familiares, visitando,
haciendo una llamada, enviando un mensaje, llevando un presente, y sobre todo,
expresando lo importancia que tienen en nuestra vida.
Ratificamos nuestro afecto a amistades y compañeros de trabajo, dejando
en el olvido los desacuerdos y desavenencias, para anidar en custodia los
hechos y buenos momentos pasados a su lado.
Convidamos y compartimos la sal y el pan, no solo con las personas que
están a nuestro alrededor, sino con el más necesitado.
Dentro de todas esos haceres, considero menester el expresar nuestros
deseos en estas fiestas decembrinas, para que se vayan anidando en custodia y
puedan fortalecer alma y espíritu, de quien los otorga y los recibe.
Al reconocernos como seres imperfectos, sabemos que los errores se cometen con
acciones y palabras que hieren y lastiman; por lo que es necesario aprender a
pedir perdón y a perdonar; a pensar antes de hablar y de actuar; a caminar en
esa búsqueda de luz que otorga el conocimiento, de tal forma que
nuestros desaciertos se vayan transformando en virtudes.
Dejar huella imborrable por el sendero transitado, sembrar acciones que
tengan frutos imperecederos y encontrar esa fuente inagotable que se
desborda dando y recibiendo amor.
Enunciar de manera afectiva y asertiva nuestras emociones y
sentimientos; no escatimando en abrazar y demostrar el cariño y gratitud que
sentimos.
Cultivar hábitos sanos que nos permitan tener mejor salud física, mental
y espiritual.
Rodearnos con gente positiva y transformarnos nosotros mismos, de tal
forma, que nuestra presencia, irradie luz, optimismo, esperanza, tranquilidad,
armonía y bienestar.
Ser empático, solidario, altruista, centrados en el presente, que sepamos
agradecer diariamente lo que somos, recibimos, poseemos y compartimos.
Dice el poema “Sembrando” de Marco Salvador Blanco: “…Hay que vivir
sembrando, siempre sembrando”
Finalmente, quiero dejar sentada mi gratitud, afecto y mejores deseos
para todos los lectores del Sol de Parral, familia, amigos, vecinos, equipo de
cachibol, Sociedad Mutualista, “las chicas del café”, compañeros de jubilados y
pensionados y todas las personas con las que he tenido la dicha de
convivir. ¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo!
martes, 17 de diciembre de 2019
Umbrales de silencios
Umbrales de silencios
Muki
Autora: María del Refugio Sandoval Olivas
Autora: María del Refugio Sandoval Olivas
A través de la historia, la imagen de la mujer ha aparecido
desdibujada, puede verse una silueta tenue a la luz del anonimato; un velo
denso cubre su presencia; su esencia se
pierde en el aroma de la naturaleza, su
voz ha sido callada, sus pensamientos acortados, sus acciones encadenadas;
¡desvalorizada!
Empieza a surgir en medio de luchas crueles, batallas
sangrientas, lágrimas, dolor y ¡muerte!
Las voces empezaron a brotar en distintos lugares del
mundo, emergieron buscando justicia, con sed de conocimiento, con hambre de
equidad. Mujeres valientes permeadas por
el conocimiento, la reflexión y
análisis, externaron sus
pensamientos y lucharon por sus ideales, levantándose en contra de las injusticias y falta de aplicación
de valores universales hacia su género.
¡Ser mujer es difícil! Ser mujer y en condiciones de extrema pobreza es más
difícil! Pero ser mujer, careciendo de lo más básico para sobrevivir y de estirpe
tarahumara, levanta muros de incomprensión, intolerancia, violencia que cimbra
las fibras más íntimas del cuerpo,
trasgrede las paredes del hogar
permeando hasta el entorno de la sociedad.
Este es un relato de vida de Guillermina Bustillos, mujer
de cabello largo, trenzado hasta su diminuta cintura, de
estatura corta, pero de un corazón enorme, cuya fuerza reside en la
valentía, templanza y entereza que ha
tenido que forjar durante el trayecto de su vida.
Como toda historia, sienta sus bases en su entorno
familiar, lugar en que al excavar cimientos de desigualdad,
se encuentran las estructuras principales que han sostenido los pilares de
inequidad e injusticia de género.
Sus padres, Guadalupe y
Pedro, deciden unir sus caminos cuando
solo contaban con 15 y 16 años. Edad en
que la mayoría de los integrantes de su comunidad empezaban un nuevo hogar. Su
padre se dedica a la siembra, a cuidar cerdos y gallinas, para obtener el sustento alimenticio. Su casita, conformada
por dos cuartos de adobe, que fueron moldeados por esas manos que
aprendieron a través de la experiencia, a proporcionarse más comodidades,
después de que sus antepasados vivieron en cuevas. Acarreando la tierra en burros, trayendo el
agua del arroyo y dando forma a el hogar que cobijaría sus sueños y donde
procrearían a sus hijos y, posteriormente, crecería su descendencia.
A Lupe, le enseñó su madre a confeccionar sus vestimentas
a mano, a encender la lumbre, coser el
nixtamal, hacer tortillas, poner frijoles en el jarro, moler el pinole, ayudar
a su marido a sembrar y levantar la cosecha, a ordeñar las chivas, no así, a
cuidar su cuerpo y salud reproductiva. En corto tiempo había nueve niños
corriendo por los alrededores de la casa, la familia aumentaba, los alimentos
disminuían, cada vez había más escasez.
Su morada, alumbrada por el sol, la luna y las estrellas,
situada en pleno corazón de la sierra
tarahumara, a simple vista, pareciera que era la única construcción en ese
paraje cubierto de pinos; pero al avanzar dos o más kilómetros, podía divisarse otra vivienda construida en las cercanías. Esta familia, como la mayoría de los raramurís,
saben caminar, correr y trasladarse a pie, pueden recorrer grandes distancias, por cerros, acantilados,
brechas y arroyos.
La belleza del paisaje contrastaba con los duros inviernos, la blancura de la nieve
cubría los campos, el frío helaba las plantas, mojaba la leña, abundancia de frío,
carencia de mucho.
En el rancho no había escuela, ni lugar donde pudieran
desempeñarse en algún trabajo para ayudar a solventar la economía familiar, por
lo que apenas crecían, debían alejarse
de sus progenitores y emigrar a Turuachi, comunidad con más habitantes y
servicos básicos de salud, infraestructura y educación. que se encuentra a cuatro horas caminando o salir
a algún poblado que les ofreciera más oportunidades de empleo.
Guillermina, la tercera de las hijas, emigró junto con su hermana mayor a cursar
su primaria y secundaria, encontrando
quien les diera posada a cambio de apoyar con las labores del hogar; a la par, trabajaban en un puesto de comida, su salario
servía para enviar un poco de alimentos
a sus padres y para mantener a dos hermanitos menores que trajeron consigo.
Al terminar su secundaria, Guille, se enlista en las
filas del Consejo Nacional del Fomento Educativo (CONAFE), como alfabetizadora
de poblaciones altamente vulnerables, permaneciendo seis años en el rancho “La
Escondida”, al cual solo era posible llegar caminando.
Deseosa de labrarse otro futuro, se traslada a la ciudad
de Hgo del Parral, donde vivía su hermana mayor, quien ya había contraído
nupcias. Pronto se hace visible su diminuta figura, ante unos ojos que la
vieron indefensa e ingenua. La señora Matilde, ve una oportunidad de tener
alguien a su servicio, le invita a mudarse con ella a la capital del estado a
trabajar en su casa, prometiendo traerla
con frecuencia a visitar a su familia.
En Chihuahua,
vive experiencias desgarradoras, producto
del abuso de poder y autoridad ejercido
sobre su persona; cuando la señora salía
de viaje, lo cual hacía con frecuencia, dejaba a Guillermina encerrada con candado,
argumentando que era por su propio bien, porque había mucha maldad y gente que
le podía hacer daño, ante esas intimidaciones, el desconocimiento de la ciudad y la nula interacción con otras personas,
propició que viviera un encarcelamiento, sufriendo los abusos y violencia psicológica
por más de un año
Un día, escuchó a la señora hablar por teléfono, diciendo
que vendría a Parral a emitir su voto, cuando llegó el momento propicio, se subió a
la camioneta, rogando y suplicando que le permitieran venir a ver a su hermana.
Juró a la dama que se devolvería con ella, incluso, dejó sus pocas
pertenencias, para mostrarle la veracidad de sus palabras.
Al llegar a la ciudad, en un acto de generosidad y
desprendimiento, Matilde da a Guillermina
$650.00, siendo esta cantidad, la única aportación monetaria recibida
por su trabajo.
A otro día toma el camión para la sierra y se dirige a
visitar a sus padres; llega a Guadalupe y Calvo con unos familiares, ahí vivían
unas amigas que había conocido con anterioridad, le invitan a un baile organizado
por la comunidad, acepta gustosa, pues en su corta vida, solamente conocía
trabajo y obligaciones; por lo que ve la invitación como una oportunidad
magnífica de divertirse e integrarse a las celebraciones de su gente.
En estos eventos es muy común que circule el tesgüino,
bebida preparada por los tarahumares con maíz fermentado, cuyo uso da
significancia especial a rituales y eventos ceremoniales así como festejos
propios de la comunidad.
Guillermina conocía y había probado someramente esa bebida desde niña, sin embargo, sus
amigas insistieron en que bebiera constantemente, hasta que perdió el sentido.
Los rayos del sol penetraron por las vigas y ventanas de
una casucha de madera, como si se avergonzaran de alumbrar la escena que tuvo
lugar. Cuando Guillermina abrió sus ojos, no pudo evitar que el espanto y un
rictus de dolor atravesara sus caderas; el colchón del catre estaba manchado de
sangre, así como sus muslos y su corazón.
Un hombre rarámuri, con signos visibles del alcohol ingerido, yacía desnudo a su lado.
De esa manera inicia su vida en pareja; sin cortejo, sin
amor, sin sueños o ilusiones, simplemente porque estaba ahí, en el lugar,
momento y personas equivocadas.
La familia avisa a su padre, quien acude a tratar de salvaguardar su honor
pidiendo al hombre, que cumpla con su deber y se case con su hija; petición no
aceptada, pero acuerda hacerla su pareja
y vivir a su lado.
Mujer joven, fecunda, pronto su vientre da vida a tres
hijos, producto de las entregas de su cuerpo, el cual era utilizado para satisfacer las pasiones y
demandas de quien vivía bajo el embrujo y las nieblas del alcohol; adicción que
no le permitía buscar un trabajo o traer la manutención a casa; en cambio,
cuando bebía, encontraba el pretexto
perfecto para gritarle y lastimarle
física y psicológicamente. Guillermina se
había forjado en medio de la necesidad, por lo que estaba impuesta a conseguir con el sudor de su frente lo
necesario para que sus pequeños no desfallecieran de hambre; laboraba en el albergue escolar de la
localidad, preparando los alimentos; su pareja aprovechaba los momentos en que
recibía su paga, para quitarle el dinero y comprar más bebidas.
En una de las
constantes ausencias de ese hombre, quien se desaparecía por semanas sin dejar
rastro, y luego volvía exigiendo sus
derechos de marido; Guillermina decide desaparecer de su vida; toma el autobús
junto con sus pequeños y se traslada a la ciudad; estaba segura de que podía
brindarles una vida mejor, tenía sus fuerzas, anhelos y manos dispuestas al
trabajo. El mayor contaba en ese entonces con siete años, la segunda con cinco
y el más pequeño con meses de nacido.
Afortunadamente su hermana seguía viviendo en Parral, se
dirige a su casa pidiendo abrigo y posada. Ofrece sus servicios a gente de la
comunidad de Santa Rosa, una vez más, hubo quien se aprovechó de su urgencia de
trabajo y percepción de dinero, es contratada del amanecer al anochecer por la
comida ingerida y una paga casi simbólica.
Sin embargo, ese trabajo le brindó la oportunidad de rentar
un pequeño cuarto que tenía los
servicios básicos; requirió ajustar sus gastos de tal manera, que dos semanas
de salario eran para pagar su renta y servicios y otras dos para los alimentos.
Guille, sale junto con sus hijos mayores a los basureros cercanos a buscar un
colchón, trastos y los utensilios necesarios para equipar su vivienda; consigue
una carretilla y empieza la pepena de enseres domésticos.
Cuando ella salía a trabajar, su hermana se encargaba
algunas veces de ayudarle con el cuidado de los niños, pero ella misma debía
salir a limpiar casas y dejar sus hijos, por lo que, los hermanitos mayores se
convierten en cuidadores de sí mismos y del pequeño.
La vida que ella había imaginado estaba muy distante de
serlo, hubo momentos muy álgidos, donde
la desesperación y frustración hizo mella en su espíritu inquebrantable,
pasando incluso por su mente, la idea
de ponerle fin a su existencia.
Afortunadamente, su amor de madre y sentido de responsabilidad que tenía
por sus pequeños, le permitía levantarse después de cada caída.
Su casa, un
albergue dispuesto a recibir toda la
familia que bajaba del rancho; momentos
que podía descansar su alma al saber que sus niños estaban vigilados.
Uno de los beneficios obtenidos sin esperar nada a
cambio, se dio por la ayuda de un mecánico, quien pasaba a comer en el puesto
donde ella laboraba y al enterarse de la situación precaria vivida, consigue
que le presten una vivienda deshabitada.
Este acontecimiento presenta un enorme desahogo enorme
para su bolsillo, aunado a el tamaño e infraestructura de la vivienda, que le
permite invitar a la familia de su hermana a compartir espacio, gastos y
cuidado de los infantes.
La dueña de la finca contrata sus servicios como empleada
doméstica en Parral, recibiendo un trato
y pago justo. Sin embargo, esa racha de suerte dura poco, ya que la señora se
muda a otra ciudad, pero Guille ya había expandido su universo de conocimiento,
toca las puertas una casa en la colonia
Guadalupe San Antonio, cuya dueña pasaba por momentos de crisis familiar,
brindando los cuidados extremos a su madre anciana; la ayuda de Guille llega en
el momento preciso, mostrando siempre, como una de sus características distintivas, responsabilidad, entrega y
disposición para hacer las tareas encomendadas.
Fueron pocos días los que la ancianita sobrevivió. Guille
es convidada por María a quedarse
laborando dos días por semana, encargándose de conseguirle trabajo en otras dos
casas de la colonia.
Algo que llamó poderosamente la atención de María, es el
miedo que Guille demostró cuando ella tuvo que ausentarse de la ciudad,
quedando su hijo y marido en casa. Con la confianza que había despertado en
ella, le confiesa que en otros lugares de trabajo había sufrido de acoso
sexual, transgrediendo su identidad de mujer y callando su voz por miedo a
perder el sustento tan indispensable para su familia.
Se entera de buena fuente, que tan pronto abandonó al
padre de sus hijos, él buscó otra mujer. Nunca mostró la menor intención de
conocer su situación o preguntar por su estado de salud. Guille, agradeció de
corazón ese hecho, quería que fuera un episodio borrado de su vida.
Sus padres seguían viviendo en el rancho Laja Colorada,
su hermano menor, contrajo nupcias y se asentó a vivir a su lado. Era tiempo de lluvias, hubo crecida enorme de
ríos y arroyos, el se aventuró a pasar el río, pues debían traer víveres de la
comunidad cercana; la fuerza del agua le arrastra arrebatándole su vida. Una
vez más la tristeza e infortunio se apodera de Guille, quien decide solicitar
una plaza de CONAFE cerca del rancho de sus padres, para brindarles compañía y
aliento en el duelo que estaban viviendo. Primeramente, deja a sus hijos
mayores al cuidado de su hermana, pues no quería que perdieran su año escolar,
y vuelve a ese lugar que tantos recuerdos había dejado en su memoria.
En la primera vuelta que da a Parral por asuntos
escolares, decide llevarse a sus retoños, sabiendo que el hambre y pobreza
sigue imperando en su entorno.
Percibía un sueldo mísero, el cual se quedaba en pasajes
cuando tenía que trasladarse a alguna comunidad donde su presencia era
requerida, sin embargo, tenía la convicción, que después de un año de servicio,
podría recibir una beca que le permitiese aprender algún oficio.
Guille vuelve a la ciudad, retoma su trabajo en las tres
casas de la colonia, agrega una más por las tardes y los sábados acude al
Centro de Capacitación para el Trabajo Industrial (CECATI), donde está
preparándose en corte y confección.
Acaban de vender la casa que le prestaron por más de dos
años, una vez más, la desesperación, angustia y sinsabores toca a su puerta.
Consigue otro espacio en renta. Sin embargo, ha aprendido
a buscar otras alternativas, acude a Presidencia Municipal a solicitar un
pedazo de tierra, para construir un cuartito; será una empresa difícil, ¡pero no imposible!
Observa como el sol se pone en el horizonte, suspira
profundamente, dirige su mirada hacia sus hijos quienes duermen inocentemente y
sabe con certeza, que sus sufrimientos no han sido en vano.
Ella tiene solamente 33 años, mismos que ha luchado
contra la discriminación, pobreza y desigualdad social; su espíritu es
inquebrantable, sus silencios retumban en el eco del viento, su voz se levanta, alza su mirada y agradece al
creador por todos los bienes recibidos.
lunes, 16 de diciembre de 2019
Balam Rodrigo 2012
Poeta nacido en 1974 en Villa de Comatitlán, Chiapas.
Colaborador de diversas publicaciones con artículos de divulgación científica, crónica, cuento, ensayo y poesía.
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