Maestro Carlos Ramírez Galaviz (ICATECH) y el Dr. Luis Alberto Colomo Chavoya
Por Cuquis Sandoval Olivas
Reza un conocido refrán: «Honor a quien honor merece». Reconocer y agradecer son actos que trascienden las palabras, porque nacen de la memoria y se convierten en lazos que unen el pasado con el presente. Son hilos invisibles que vamos tejiendo a lo largo de nuestra existencia y que, con el paso del tiempo, adquieren un significado especial al descubrir que aquello que alguna vez pareció cotidiano dejó huellas profundas en nuestra manera de pensar, de sentir y de actuar.
El doctor Luis Alberto Colomo Chavoya, profesor, investigador y consejero del Instituto Marcaluss de Innovación y Transferencia, A. C., es una de esas personas cuya trayectoria merece ser reconocida, no solamente por sus aportaciones a la investigación, la ciencia y el desarrollo tecnológico, sino también por su capacidad para transformar el conocimiento en oportunidades de crecimiento colectivo.
Durante la década de los setenta, laboró como docente en la Escuela Secundaria por Cooperación «5 de Febrero», en Balleza, Chihuahua. Desde entonces, siendo muy joven, dio muestras de una personalidad inquieta, reflexiva y profundamente vinculada con el pensamiento científico. Quienes tuvimos el privilegio de transitar por su aula recordamos su particular manera de enseñarnos que el conocimiento no conoce fronteras.
Sin necesidad de salir de nuestro pequeño pueblo, nos condujo por los caminos de la historia universal, nos acercó a la cuna de la civilización griega y nos permitió conocer el pensamiento de sus grandes filósofos. Sus enseñanzas fueron mucho más allá de los contenidos escolares: despertaron nuestra curiosidad, ampliaron nuestros horizontes y sembraron en nuestra mente y corazón el deseo permanente de aprender.
Con el tiempo, su trayectoria profesional tomó nuevos rumbos. Aunque se alejó de las aulas, nunca abandonó su vocación formadora. Continuó investigando y contribuyendo al desarrollo del sector empresarial en Ciudad Juárez, fortaleciendo una visión crítica e innovadora sobre la relación que debe existir entre la educación, la ciencia, la tecnología y el mundo laboral.
Sus experiencias, lecturas y viajes por diferentes lugares del mundo le permitieron conocer los fundamentos y alcances de los clústeres, modelos de colaboración que articulan esfuerzos entre instituciones educativas, empresas y otros sectores de la sociedad para alcanzar objetivos comunes.
Fue así como comenzó a gestarse una idea ambiciosa y profundamente significativa: establecer vínculos de cooperación entre el sector empresarial de Ciudad Juárez y las instituciones educativas y la población de Balleza, aquella comunidad que décadas atrás lo había acogido en sus primeros años de ejercicio docente.
El proyecto no surgió de la improvisación. Fueron necesarios cuatro años de planeación estratégica, acercamientos institucionales, construcción de acuerdos y perseverancia para dar forma a una iniciativa que finalmente adquirió personalidad jurídica mediante su constitución ante notario como Clúster de Educación y Desarrollo, A. C.
Esta asociación busca integrar los esfuerzos de instituciones educativas, empresas y especialistas a través de una comunidad multidisciplinaria de conocimiento, orientada a la innovación, la investigación, la formación académica y el desarrollo tecnológico.
Entre las instituciones y organizaciones vinculadas con esta iniciativa se encuentran la Universidad Tecnológica de Parral, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, el Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez, la comunidad docente del municipio de Balleza, Tamuse Systems Technologies Solutions, el Centro de Acopio y Procesamiento de Residuos Alimenticios, el Instituto Marcaluss de Innovación y Transferencia, Placara, S. A. de C. V., y Productos Lácteos ALE, S. de R. L. de C. V.
Uno de los aportes más relevantes del doctor Colomo Chavoya es la creación de la metodología DMILC (Desarrollo Humano, Miscelánea Cognitiva, Investigación, Lecturas, Ciencia y Tecnología), cuyos contenidos, objetivos de aprendizaje y materiales ha puesto a disposición del Clúster, otorgándole su titularidad.
Esta propuesta formativa pretende atender deficiencias pedagógicas, fortalecer las capacidades cognitivas y promover una educación integral que vincule el desarrollo humano con la investigación, la lectura, la ciencia y la tecnología. Su propósito constituye un desafío importante: contribuir a que las nuevas generaciones dispongan de mejores herramientas para desenvolverse en un mundo cada vez más complejo y exigente.
En este proceso también ha sido significativo el apoyo y respaldo del C. Jesús Augusto Medina Aguirre, entonces presidente municipal de Balleza, cuya participación favoreció el impulso de esta iniciativa.
Hoy, el proyecto continúa avanzando hacia nuevas posibilidades de colaboración. El próximo 12 de noviembre de 2026 está prevista la firma de un convenio con el Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Chihuahua (ICATECH), acontecimiento que representa una oportunidad para fortalecer la vinculación entre la formación académica, la capacitación laboral y las necesidades de desarrollo de las comunidades.
Pudiera pensarse que quienes trabajan en proyectos sociales en beneficio de los sectores más vulnerables de la población, haciendo del altruismo y el compromiso social una verdadera vocación de servicio, permanecen invisibles ante los ojos de la sociedad. Sin embargo, hay esfuerzos cuya trascendencia logra romper las barreras del anonimato y alcanzar el merecido reconocimiento. Prueba de ello es el Doctorado Honoris Causa, una de las máximas distinciones honoríficas académicas, otorgado recientemente por el Instituto de Estudios Superiores de Chihuahua (IESCH), en una ceremonia celebrada en la capital del estado.
Este invaluable reconocimiento reviste especial significado, pues constituye un testimonio del esfuerzo, la perseverancia, la sensibilidad humana y el compromiso social que han acompañado la gestación y el desarrollo de un proyecto de gran trascendencia, cuya noble finalidad es tender puentes entre la educación, la ciencia, la innovación y el desarrollo comunitario. Es también un reconocimiento a la convicción de que el conocimiento y la voluntad de servir pueden convertirse en poderosas herramientas de transformación social, capaces de abrir caminos de esperanza y generar mejores oportunidades para quienes más lo necesitan.
En lo personal, me siento profundamente afortunada de haber sido alumna del doctor Luis Alberto Colomo Chavoya. Han transcurrido varias décadas desde aquellos años de secundaria y, sin embargo, la semilla que depositó en el jardín de mi alma juvenil continúa germinando y dando frutos. Sus enseñanzas permanecen vivas en mi vocación por la lectura, la escritura, el aprendizaje y el servicio a los demás.
Me congratulo, además, de formar parte de este proyecto que hoy reúne voluntades y abre caminos de esperanza. Conozco y reconozco el esfuerzo, la perseverancia y el trabajo incansable que implica establecer conexiones, vencer obstáculos y encontrar los mecanismos necesarios para convertir una idea en una realidad tangible.
Resulta especialmente conmovedor comprender que aquel joven maestro que nos enseñaba a descubrir el mundo desde un salón de clases en Balleza, hoy busca acercar ese mismo mundo de conocimientos, ciencia y oportunidades a las nuevas generaciones de nuestra comunidad.
Porque la verdadera grandeza de un educador no se mide únicamente por los conocimientos que transmite, sino por aquello que sus alumnos son capaces de construir después de haber aprendido de él.
Doctor Luis Alberto Colomo Chavoya: reciba mi reconocimiento, gratitud y admiración por una vida dedicada a sembrar conocimiento, tender puentes y abrir horizontes.
Que este Clúster de Educación y Desarrollo sea una muestra perdurable de que los sueños, cuando se acompañan de visión, perseverancia y compromiso social, pueden transformarse en oportunidades para muchos.
Y que las semillas sembradas ayer continúen floreciendo mañana, porque el legado más valioso de un maestro no termina cuando abandona las aulas: permanece vivo en cada generación que encuentra, gracias a sus enseñanzas, nuevos caminos para aprender, crecer y transformar su realidad.
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