Buscar este blog

jueves, 24 de julio de 2025

Taller sobre el fomento de la lectura en redes sociales


Recursos de lectura sugeridos


  • rtve. es (24 de marzo 2021). Qué es #BookTok? Descubrimos la tendencia literaria que triunfa entre la generación Z. https://www.rtve.es/playz/20210324/booktok-tendencia-viral/2083407.shtml

  • queleerlibros (5 de abril 2021) BookTok: la nueva forma de recomendar libros. https://queleerlibros.com/booktok-la-nueva-forma-de-recomendar-libros/

  • Kronenberg, Maxi. (1 de abril 2021) Booktokers, los nuevos influencers de los libros. Clarín.  https://www.clarin.com/cultura/millones-seguidores-booktokers-nuevos-influencers-libros_0_AMVHxrRax.html

Recomendaciones de cuentas de bookstgrammers:


  • Trestrece. https://www.instagram.com/313trece/

  • Epílogo: https://www.instagram.com/epilogo_canal/

  • Lecturista. https://www.instagram.com/lecturista/

  • Sra.Lectora. https://www.instagram.com/sra_lectora/

Recomendaciones de cuentas de booktokers:


  • Epílogo. https://www.tiktok.com/@epilogo_?lang=es

  • Burbuja de Letras: https://www.tiktok.com/@burbujadeletras?lang=es

  • Ya déjame leer: https://www.tiktok.com/@yadejameleer?lang=es

  • Elyse Hernández. https://www.tiktok.com/@elysehdez19?lang=es

  • Leer en todas partes. https://www.tiktok.com/@leer_en_todas_parteslang=es

  • Nena Monstruo. https://www.tiktok.com/@nenamounstro?lang=es

Recursos de lectura sugeridos




 



miércoles, 23 de julio de 2025

Conclusión de taller







Este cursó constó de catorce sesiones semanales, trabajamos por más de dos horas en cada una, con comentarios pertinentes a previa lectura de textos. Nuestro asesor Jonathan Álvarez, con un excelente dominio de los temas, empático y agradable. 
  • De José Donoso, se leerá el comienzo de Historia personal del Boom.
  • De Julio Cortázar se leerá "Casa tomada".
  • De Amparo Dávila, se leerá "El huésped".
  • De Álvaro Mutis, se leerá La nieve del almirante.

  • Sesión 2
  • De Pablo Palacio, leeremos "Un hombre muerto a puntapiés".
  • De Osvaldo Lamborghini, "El niño proletario".
  • De Clarice Lispector, La hora de la estrella
  • De Mariana Enríquez, "El chico sucio".

  • Sesión 3
  • De Lugar común la muerte (Tomás Eloy Martínez) vamos a leer el capítulo "Fases lunares de Macedonio".
  • De Santa Evita leeremos el capítulo 3 "Contar una historia".
  • De La noche es virgen leeremos el primer capítulo.
  • De Laura Restrepo los artículos adjuntos.
  • De Los divinos leeremos el primer capítulo.
Sesión 4
  • De Roberto Bolaño "El policía de las ratas", cuento que está dentro de El gaucho insufrible.
  • De Kafka van a leer "Josefina la cantora".
  • Leerán las primeras 10 páginas del capítulo "La parte de los crímenes" de la novela 2666.
Sesión 5
  • Del libro Llamada perdida, de Gabriela Wiener, van a leer "Advertencia", "Tres" y "Acerca de lo madre". 
  • Del libro El matrimonio de los peces rojos, de Guadalupe Nettel, van a leer "Hongos".
    • Del libro El cuerpo en que nací de Guadalupe Nettel.
Sesión 6
Sesión 7
  • De Selva Almada (Chicas muertas) .
  • De Valeria Luiselli (Los niños perdidos).
Sesión 8
Sesión 10
sesión 13
  • La novela Casas vacías (Brenda Navarro).
  • Lo que alcancen a leer de Furia (Clyo Mendoza).
Sesión 14
  • La perra (Pilar Quintana).

viernes, 11 de julio de 2025

El poder de los hábitos




https://oem.com.mx/elsoldeparral/analisis/espejos-de-vida-el-poder-de-los-habitos-24698565 

    Se dice que la repetición de acciones tiende a establecer conductas, y estas, a su vez, son la antesala de los hábitos. Como todo en la vida, los hábitos tienen dos caras: una luminosa, que edifica y da sentido, y otra que puede conducir al deterioro, como ocurre con las adicciones, la inactividad o el descuido de la salud.

    Este escrito se enfoca en esa primera faceta: la que da estructura, gozo y propósito a mis días. Hablo de esos ejercicios cotidianos que, con el paso del tiempo, se han convertido en parte esencial de mi Ser y Hacer. Son hábitos forjados con disciplina, constancia y una enorme pasión por vivir con plenitud.

    Soy una lectora apasionada, y cada jornada comienza a las cinco de la mañana, aun cuando la almohada susurre que me quede un poco más. Una hora de lectura y otra de escritura abren el telón del día; luego me preparo un desayuno nutritivo, de esos que reconfortan el cuerpo y el alma. Continúo con una hora de gimnasio —donde disfruto levantar pesas—, seguida de una buena dosis de zumba que activa mi energía. Después, me entrego con entusiasmo a dos horas de práctica al cachibol y una más en la Casa de los Abuelos, donde convivo con otros adultos mayores, compartiendo experiencias, talleres y alegría.

    Aunque pueda parecer una agenda apretada, esta organización me permite disfrutar todo lo que amo: cultivar la mente, fortalecer el cuerpo y alimentar el alma. Además, participo activamente en redes sociales dedicadas a la literatura, imparto talleres y pláticas, y siempre encuentro un momento para cultivar la semilla de la amistad y compartir con quienes me rodean.

    Mi necesidad de aprendizaje es infinita. Apenas concluyo un taller o diplomado, ya estoy en busca de nuevos espacios para seguir aprendiendo. Para mí, el conocimiento no tiene fin ni edad; es una fuente constante de renovación que alimenta mi curiosidad, enriquece mis actividades y da sentido a mi caminar.

    Soy maestra jubilada, madre de cinco hijos que ya han trazado su propio camino, y orgullosa abuela de diez nietos que iluminan mis días. Comparto mis días y noches con el hombre que elegí como compañero de vida.   Nuestro hogar se ha cimentado en el respeto mutuo, en el acompañamiento que impulsa el crecimiento personal. Sabemos que cuando cada quien florece desde su individualidad, ese bienestar se refleja en la armonía y fortaleza del hogar. Así, el amor se convierte no en una atadura, sino en un espacio compartido donde ambos elegimos crecer y acompañarnos.

    Nuestras mascotas son dos perros, compañeros fieles de esta etapa llena de movimiento y amor. Amo viajar, descubrir nuevos paisajes, nuevas historias, nuevas formas de habitar el mundo.

    Reconozco que el cambio es una constante y es parte del crecimiento y desarrollo, con el paso de este, algunas actividades han cambiado, otras se han sumado, pero lo que permanece es el impulso de vivir con sentido. He aprendido que los hábitos no sólo ordenan el tiempo: también nos revelan, nos sostienen y nos transforman. Organizar la vida con pasión, entrega y compromiso, trae consigo serenidad, bonanza  y muchas alegrías.


Antología 2025. Mis aportaciones de la página 60 a la 63


lunes, 30 de junio de 2025

La Casa del Abuelo










La casa del abuelo

Casa es un concepto que va más allá de una ubicación geográfica: es un espacio con instalaciones propias, creado para brindar atención, cuidado y, sobre todo, sentido de pertenencia a cada uno de los integrantes inscritos.

Es una casa que huele a tiempo y a memoria, con paredes que murmuran historias y ventanas que se abren como brazos al viento. No es una casa cualquiera: es un refugio tibio, un rincón sagrado donde el reloj se detiene a escuchar las voces del alma, las risas francas y las anécdotas entrañables del adulto mayor. Porque en ellos habita el alma de la experiencia y de los sueños vividos y por vivir.

Esta casa guarda el aroma del recuerdo. Su jardín es una invitación a la vida, a contemplar el vuelo de las estaciones, donde el aire se impregna de fragancias persistentes. La puerta se abre como una dimensión hacia otro mundo, un lugar donde se renuevan las perspectivas y se trazan nuevos caminos para seguir transitando la existencia con dignidad.

Los pasos que cruzan este umbral son diversos: hay quienes caminan con apoyo de un bastón, con la sabiduría de quien ha aprendido a hacer pausas; otros llegan presurosos, con paso firme y mirada resuelta. Todos se dirigen a su taller preferido, como sembradores que depositan en tierra fértil sus ilusiones, sueños y esperanzas cotidianas. Porque esta casa es un templo sin oro ni vitrales, pero vibrante de energía, sinergia y movimiento: voluntades unidas que laten al compás pausado del tiempo amable, mientras la luz dorada cae como caricia sobre los rostros surcados por los años.

Aquí, cada rincón cuenta. El corredor largo es camino de saludos afectuosos e intercambios de palabras que alivian. La cocina, corazón palpitante, es regazo donde no solo se preparan alimentos: allí se cuecen recuerdos, se amasan ternuras, se nutre el alma. El patio, con su bugambilia rebelde y sus árboles frutales, cobija bancas bajo la sombra, donde reposan los anecdotarios de una vida bien vivida.

Los integrantes de esta casa son guardianes de la experiencia. Conservan saberes acumulados, pero saben que cada día es también una oportunidad para seguir aprendiendo. Aquí se ejercita el cuerpo, se estimula la mente, se honra la palabra y se fortalece el lazo social, porque compartir también es sanar.

En la Casa del Abuelo se viven con dignidad los valores universales: respeto, tolerancia, amor, libertad y solidaridad. Cada quien es dueño de su tiempo, el cual se ofrece generosamente a la convivencia, al encuentro y al constante aprendizaje. Todos y cada uno somos útiles. Todos somos importantes. Las canas son coronas, y las arrugas, mapas de un viaje largo y valiente.

La Casa del Abuelo no es un asilo: es un espacio de reencuentro, un santuario donde la tercera edad no representa un final, sino una plenitud. Un lugar donde el tiempo no se teme: se abraza. Donde cada día es una segunda oportunidad para florecer en el otoño.

Como toda casa, tiene cabezas principales, además de un grupo de voluntarios que apoyan en la enseñanza de distintas disciplinas.

Y así, al concluir el horario seleccionado, uno se lleva más de lo que trajo: un silencio distinto, una lección invisible, una promesa tácita de volver. Porque en la Casa del Abuelo, uno también se encuentra consigo mismo.

 
 

miércoles, 18 de junio de 2025

Otra luz que se apagó



A la izquierda, su hermano Germán Pérez T. 


Tomás Pérez Talamantes
21 de diciembre de 1948 – 13 de junio de 2025

Entre dos fechas emblemáticas queda trazada la línea finita de vida de Tomás Pérez Talamantes. Hijo del señor Adolfo Pérez Ibarra y de la señora Mónica Talamantes Campos, originarios del cercano pueblo que lleva por nombre el mismo apellido, “Talamantes”, añadiendo el distintivo propio del estado grande: Chihuahua.

De aquella unión nacieron cinco hijos: Germán, Tomás, Teresa, Otilia y Rodolfo, sobreviviendo el primero, la cuarta y el último. Una familia tradicional de pueblo que tejió historias compartidas, marcadas por la convivencia, el amor fraterno y los lazos indisolubles que solo la hermandad verdadera sabe sostener. Esos vínculos se fueron fortaleciendo con el paso del tiempo, trayendo a la memoria fragmentos de la infancia, reconstruidos con nostalgia y afecto conforme avanzaban las etapas de la vida.

Como seres humanos, sabemos que nuestra existencia transita por una línea inevitablemente finita. Conocemos su inicio, pero no el momento ni la forma en que llegará a su última estación. Por ello, solemos sobrellevar la vida con humor, con sonrisas, con hombros dispuestos a sostener el dolor del otro, con gestos de amor que alivian las penas y hacen más ligera la carga emocional de quienes nos rodean.

Tomás Pérez cumplió setenta y siete años de vida. En ese recorrido formó su propia familia, contrajo matrimonio, fue padre de cuatro hijos, y emigró a los Estados Unidos de América, donde adquirió la ciudadanía. Ya retirado, decidió regresar solo a su pueblo natal, reencontrarse con sus raíces y entregarse al disfrute y esparcimientos  que la vida pueblerina le ofrecía.

Entre esos placeres, se destacaba su pasión por los animales, especialmente por una yegua, su compañera inseparable, con la que compartía días enteros, anhelos, confidencias e ilusiones. Su mayor esperanza era verla convertirse en una gran corredora. Para ello, le dedicaba tiempo, esfuerzo, atención y cariño. Le acondicionó un espacio digno, la entrenaba con constancia, y cuidaba cada detalle de su bienestar físico y emocional. Ese vínculo con la yegua era reflejo de su carácter noble, paciente y tenaz.

Tomás fue siempre un hombre sencillo, de sonrisa franca y mirada limpia. Un gran amigo de la comunidad, generoso con sus palabras y sus recuerdos, siempre dispuesto a compartir una anécdota, una risa o un consejo. Su profundo respeto y amor por sus hermanos era evidente y constante.

Pero los años no llegan solos: traen consigo el desgaste del cuerpo y la sombra de las enfermedades que, a veces, llegan para quedarse. Tras varios meses de lucha por recuperar su salud, finalmente Tomás perdió la batalla contra la muerte, dejando tras de sí una estela de dolor en familiares, amistades y conocidos, recuerdo que perdurará  con cariño y gratitud.

Por este medio, la familia Pérez Talamantes expresa su más sincero agradecimiento por las muestras de afecto, acompañamiento y solidaridad en estos momentos de duelo.

Descanse en paz y brille para él la luz eterna..

jueves, 12 de junio de 2025

Constancia






                                      Hoy como ayer, agradezco la oportunidad de un nuevo día.