Observo la danza de letras que emergen del fondo de mi
pensamiento, se aglutinan como fuente a punto de desborde, impacientes por
nacer, crecer y multiplicarse.Brotan y
se aferran a sílabas y frases, cayendo cual cascada de agua cristalina. El
parloteo continúa en el trayecto descendente, ¡hay exaltación, euforia, sorpresa
¡Y alegría!Van al encuentro del
manantial en reposo que espera su presencia, ahí podrán alimentarse mutuamente,
dialogar e interactuar y ser fuente de vida.
Una a una se van uniendo, encontrando articulación,
coherencia y significado, penetrando a lo más recóndito de la memoria,
rescatando imágenes y momentos especiales vividos a tu lado, luego las
aprisiono para poder expresarte lo importante que eres en nuestra vida.
Tus padres decidieron nombrarte MARIAN, como la noble
dama dueña del corazón de Robín Hood.
Son muchas las características distintivas y únicas que
posees, una de estas, es esa mirada tierna, candorosa, que expresa sin palabras
tus emociones; tus ojos son como ventanas del alma, que permiten escudriñar tu
interior.
Dios derramó un raudal de bendiciones en tu vida, te dio
salud, belleza y unos padres que te aman y cuidan. Depositó un corazón fuerte y
vigoroso para albergar amor y dar cariño a todas las personas que te rodean.
Son trece años gozándonos con tu presencia, atrapaste
nuestra alma de abuelos desde el momento que llegaste a este mundo;
aprisionaste nuestros dedos entre tus manitas y no nos has vuelto a soltar.
¿Recuerdas con cuánto orgullo te llevaba a leer a la
escuela donde trabajaba? Deseaba que todos pudieran escuchar esa voz hermosa
que posees, te subía encima del escritorio y te pedía les contaras el cuento
que estabas escribiendo; eras invitada especial de los cafés literarios y
presentación de libros. Me sentía realizada al escucharte declamar esas largas
poesías que memorizabas y presentabas con maestría asombrosa, uniendo el don de
la palabra a la ejecución; con cuánta convicción y seguridad subías al escenario
a hacer patente tu participación.
Cuando tu mamá no podía acompañarte a los festivales
literarios, ahí estaba yo en primera fila, llena de orgullo, aplaudiendo y
vitoreando tus participaciones.
Amo y alabo
profundamente tu gusto por el arte; tu entrega y dedicación al baile y danza
folklórica, el dominio impecable de pasos y tu brillo en el escenario.
Eres una estudiante destacada en clases, en las calificaciones
obtenidas, en la participación y entrega de trabajos, así como en la pasión que
manifiestas por el deporte, tu velocidad en la pista de carreras y la
perseverancia, ejercitación que te ha llevado a tener una gran elasticidad y
dominio en gimnasia.
Cuando tomas el micrófono para cantar, deleitas con tono,
timbre y color de voz que posees.
A sabiendas que la etapa de la adolescencia que estás
atravesando te ha sumergido en momentos de aislamiento y cambios en general, sé
que en el fondo sigues siendo esa chiquilla inocente enamorada de la vida.
Pues bien, te regalo esta cascada de palabras cual fuente
inagotable, que ahoga los silencios. Úsalas siempre para construir puentes de
comunicación, para expresar amor y bendiciones.
Me siento orgullosa de ser tu abuela, de haber
contribuido en tu formación y amor por el arte, deporte y cultura en general.
Mi texto fue seleccionado para estar en esta antología de sello español, en un espacio que convergen los cinco continentes. Sin duda, una memoria histórica que rescata el sentir durante el confinamiento, desde distintas perspectivas y ópticas.
Mi aportación: "Asideras del miedo" Página 143
Cada día la vida me sorprende con una nueva oportunidad.
Mi nombre y semblanza literaria aparece en el mapa de Escritoras Mexicanas. Se me localiza en el número 24.
Alejandro Olivas, era un hombre guapo, de buena estatura
y complexión física, poseedor de bellos ojos amielados, en su mejilla se
dibujaban dos hoyuelos al hablar o sonreír, y su pelo ligeramente rizado, daba
un marco de virilidad y elegancia a su figura.
A pesar de su buena apariencia, nunca contrajo
matrimonio.Se dedicaba a las labores
del campo, sembraba una parcela que tenía a la orilla del río, y cuidaba las
cabezas de ganado que poseía. Vivía en casa de su madre, quien era viuda, por
lo que él era la cabeza del hogar. compartía techo con su hermana menor y su
pequeña hija.
Era el proveedor principal de la familia. Generalmente,
su trabajo consistía en cuidar los animales: engorda de cerdos y gallinas,
ordeña de vacas; labrar la tierra, traer leña y vender el ganado para tener
dinero y cubrir las necesidades básicas del hogar. Corría el año de 1978, él
contaba con cuarenta y cuatro años de edad, cuando fue invitado a trabajar como
policía del municipio de Balleza, Chihuahua; un poblado pequeño con
aproximadamente 2000 habitantes; a pocos días de su inclusión a la corporación
policiaca, su carácter antes afable y conversador, dio un giro completo. Se
mantenía pensativo, cabizbajo y empezó a mostrar comportamientos alarmantes.
Hablaba solo, tenía una percepción delirante, el brillo de su mirada se fue
opacando y una noche, se levantó en paños menores para perseguir a unos
asaltantes imaginarios que rondaban su mente.Fecha fatídica donde se perdió completamente en el mundo de la locura.
Su hermana mayor, busca una camioneta para que lo
trasladen a la ciudad de Chihuahua, lugar donde se encuentra el hospital
psiquiátrico recomendado por el galeno del pueblo, quien debió atarlo con una
sábana y sedarlo para que no intentara bajarse del vehículo en movimiento.
Pudimos conocer un poco de ese lugar, a través de las
palabras atormentadas de su hermana, quien narraba angustiada el dolor de dejarlo
completamente solo y perdido en sus delirios. A los pocos días volvieron a la capital,
para enterarse de su estado, no les permitieron verlo porque se encontraba
indispuesto de salud; producto del tratamiento con violentas duchas frías y baños
de asiento que le proporcionaban para fortalecer su sistema nervioso. Dos días
después, de esa visita infructífera, la familia fue notificada con un telegrama
de que debían pasar al hospital a recoger el cuerpo de Alejandro, asentando en
el acta de defunción: causa de muerte: “Bronconeumonía fulminante”.
El dolor de su partida marcó la existencia de la familia,
sobre todo de su hermana, quien se consideraba culpable de haberlo llevado a
ese lugar donde, en la búsqueda de su sanación mental, encontró el final de su
existencia.
Aunado a ese duelo, quedó insertado en el contexto
familiar, el fantasma del miedo; la desesperación e impotencia al recoger su
cuerpo inerte, no les permitió ahondar sobre la génesis, desarrollo y
comprensión de su enfermedad.
Los integrantes de la familia, tratamos de recordarlo y
conservar en memoria y corazón, las gratas vivencias compartidas a su lado;
dejando en el banco del olvido, aquella mirada ausente, perdida en la
incoherencia, con lazos rotos de los nexos que trae la razón.
Este escrito conlleva la intención de dejar una evidencia
escrita de su paso por la vida, una muestra de amor y respeto;rescatando su imagen y recuerdo, así como un
testimonio de la frágil línea entre la salud y la enfermedad.