Buscar este blog
sábado, 25 de julio de 2026
La música interior de la vida
"Yo soñaba con la vida/ y la vida era aquello que me daban…/eso era la vida…Yo soñaba con la vida/ y en mis manos sin saberlo la tenía/ en mi casa, en los cuentos y en la escuela… Emmanuel 1980 La música interior de la vida Son muchas las reflexiones que hemos leído, escrito y escuchado acerca de saborear la vida, disfrutar el presente, dejar de lamentarnos por aquello que no podemos cambiar y evitar la añoranza del pasado como única representación de la plenitud y la felicidad. Sin embargo, una y otra vez volvemos a tropezar con la misma piedra: enfocamos nuestra atención en las circunstancias que consideramos incómodas o desagradables y nos olvidamos de descubrir el sabor que guarda cada instante. Esta reflexión puede aplicarse a muchas de las actividades que realizamos en la cotidianidad, pues solemos esperar que suceda algo insólito o extraordinario para otorgarles verdadero valor. No obstante, la vida también acontece en una caminata al amanecer, al permanecer sentados en una plaza, en un balcón o en cualquier espacio desde el cual observamos pasar a los transeúntes. Podemos imaginar los acontecimientos que rodean sus vidas o, simplemente, mirar sin ver, oír sin escuchar y convertirnos en testigos distraídos del paso del tiempo. ¿Cuántas veces nos encontramos con una persona a quien no veíamos desde hacía mucho tiempo y dejamos pasar la oportunidad de revivir los momentos que disfrutamos a su lado? Bastaría sentarnos a saborear un café, recuperar las palabras olvidadas y estrechar nuevamente los lazos que alguna vez nos unieron, construyendo puentes de interacción, afecto y convivencia. En otras ocasiones estamos leyendo un libro y sentimos más prisa por terminarlo que interés por entablar un diálogo íntimo con su autor. Nos olvidamos de adentrarnos en el contexto, de conocer profundamente a los personajes y de sentirlos cercanos, aun cuando la obra haya sido escrita muchos siglos atrás o pertenezca a culturas y continentes diferentes de los nuestros. A medida que avanzamos en la cronología de los años, aprendemos a observar el mundo con otra mirada, a retirar un poco el pie del acelerador, a degustar los alimentos que todavía nos son permitidos y a reconocer las múltiples sabidurías que nos concede la experiencia. A pesar de ello, en ocasiones continuamos enfrascados en la crítica, en el manejo inadecuado de las emociones e, incluso, en una especie de sequía espiritual. Es entonces cuando adquiere sentido aquel profundo verso de santa Teresa de Ávila: «Vivo sin vivir en mí». Agradezco a la vida por todo cuanto recibo cada día, por estos espacios que me permiten compartir a través de las letras y por las reflexiones que nacen de mis vivencias, de mis lecturas y de los innumerables aprendizajes que trae consigo la experiencia. Agradezco también los talleres que curso constantemente, porque siento la imperiosa necesidad de continuar aprendiendo y reconozco que todavía existen muchos caminos, veredas y senderos por transitar. Disfruto la música, la poesía y las charlas con mis amigas; pero, de manera especial, disfruto el amor de mi familia, que me envuelve y me baña con su calidez. Rumi, el gran místico musulmán del siglo XIII, comparó nuestro cuerpo con una guitarra: no debemos permitir que se cubra de polvo; por el contrario, debemos hacerla sonar, aun cuando alguna de sus notas desafine. Sin duda, la vida nos presenta contradicciones y ambigüedades. Hay días oscuros en los que las tormentas golpean y hacen tambalear nuestras certezas; días en los que todo duele: las dolencias, las ausencias, los olvidos y esa juventud que cabalga cada vez más lejos. Sin embargo, debemos continuar fortaleciendo los muros interiores que nos sostienen, alimentar el espíritu y permitir que nuestra luz fluya hasta alcanzar a las personas con quienes compartimos el camino. Sigamos vibrando con la armonía de las notas musicales de la vida; con el tiempo, las letras, los encuentros y todo aquello que despierta nuestras pasiones. No permitamos que nuestra guitarra se cubra de polvo. Hagámosla sonar, aunque algunas veces desafine, porque mientras haya música en nuestro interior, habrá motivos para seguir celebrando la vida.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
Imagen tomada de la red Entre el dolor y la esperanza Hoy es uno de esos días grises donde los rayos del sol se esconden tras la desesperanz...
-
https://oem.com.mx/elsoldeparral/analisis/espejos-de-vida-se-ha-apagado-una-estrella-21560941 Jorge Luis Sandoval Moreno (28 de octubre de 1...
-
https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-otra-batalla-perdida-6711886.html Otra batalla perdida Hay eventos únicos e irre...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Bienvenido a mi blog, no te retires sin dejar tus comentarios.