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sábado, 25 de mayo de 2024

Domina




https://www.elsoldeparral.com.mx/analisis/espejos-de-vida-domina-11969851.htmlDomina
    La Sala de Lecturas “Leyendo y Reconstruyendo”, tuvo a bien seleccionar este texto para leerlo, comentarlo y posteriormente, compartir impresiones sobre su contenido, logrando con esto, desmenuzar y reconocer algunos de los distintos aspectos que conforman esta obra.

    “Domina” es un libro editado en 1983, escrito por Barbara Wood, escritora inglesa que nace a mitad del siglo pasado (1947). Ella  radica en Londres sus primeros años de vida, posteriormente, se traslada a Estados Unidos de América para cursar sus estudios, ahí ejerció la profesión de ayudante de laboratorio, por lo que  esta magistral obra, que data del contexto de 1860, logra plasmar con maestría y gran riqueza argumental, distintas temáticas que circundan el mundo de la medicina, dejando entrever una muy buena documentación sobre el enfoque predominante de género en ese tiempo, así como el desarrollo y avance en el mundo de la medicina, no solo en lo que compete a los estudios y avances científicos, sino en la riqueza descriptiva  de su narrativa y su habilidad para mezclar hechos históricos con ficción. 

    A través de sus 636 páginas se hace un recorrido que inicia en Londres, sigue en Nueva York y culmina en San Francisco, contextos sociales que permiten focalizar la precariedad en esta ciencia, la dificultad para que los nuevos conocimientos fueran aceptados, el fraude y corrupción imperante en este ámbito, donde lo más importante era generar ganancias, sin tomar en cuenta el daño a la salud a corto, mediano y largo plazo. 

    Así mismo, se recrean algunos de los mitos y prejuicios imperantes en el colectivo social, la fuerza y determinación de quien se enfrenta a ellos, y así como en la alegoría de “La caverna” de Platón, se busca e implementan distintas maneras de persuadir y convencer a los otros de sus hallazgos.
Entre los temas tratados, el enfoque de género es el núcleo principal, la violencia explícita e implícita en contra de los más desfavorecidos, el androcentrismo y abuso de poder, la ignorancia, la reproducción femenina y los mitos que rodeaban el cuerpo y anatomía de la mujer, la carencia de los métodos anticonceptivos y los obstáculos sociales y psicológicos imperantes, entre otros muchos más.
    
    Dentro de los estudios de género, se plantean cuatro olas que fundamentan la lucha por la reivindicación de los derechos de la mujer: la primera nace en Francia en el marco de la revolución industrial, la segunda, —misma que da sustento a este libro— se fraguó a mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, donde los colectivos femeninos alcanzaron el derecho al voto y el acceso a la educación.  La tercera ola, surge en mayo de 1968, donde se expandieron sus libertades civiles por cuenta del control de la natalidad, además de abandonar sus tareas domésticas e ingresar al mundo laboral. La cuarta ola está vigente, se clama por abolir la violencia de género, el feminicidio, la legislación del aborto, entre otros. 
  
    Un libro presenta muchas aristas e intertextualidades, se fundamenta en conocimientos previos para dar soporte al planteamiento, inicio, desarrollo y cierre de una obra literaria. Demanda una ardua investigación, dominio del arte de escribir, así como ser generador de puentes de empatía entre lector y escritor, logrando con eso, que la comunicación fluya, despertando el interés y los sentimientos. Un lector puede manifestar asombro, enojo, impotencia, entre otros, incluso, predecir lo que pasará en las páginas posteriores.

    De tal manera, que cuando se aborda la última página, se queda una sensación de vacío, incluso de tristeza y soledad, porque los personajes y escenarios llegaron a trastocar el mundo interno. 

    Sírvase este texto como recomendación, así como una invitación para que se unan a nuestra sala de lectura “Leyendo y Reconstruyendo”, porque a través de los libros, viajamos y conocemos otros contextos, aprendemos a visualizar con una mirada más empática y sensible. 

Maestra Cuquis Sandoval Olivas



viernes, 17 de mayo de 2024

Ser maestro







Ser maestro

En el devenir que traen consigo los vientos del cambio, ser poseedor del título de esta palabra, conlleva una serie de acciones contundentes, haciendo referencia, en primer plano, a la sistematización de su obra, a su alcance y trascendencia.

    Remitiéndonos a la época de antes de Cristo, en la filosofía occidental, se encuentran grandes maestros, cuyo legado sigue vigente a través del tiempo. Se le llamó maestro a Sócrates, —uno de los pilares de la filosofía occidental y universal—, su más reconocido discípulo fue Platón, quien a la vez fue maestro de Aristóteles.
 
    Con relación a la filosofía oriental, destaca la obra de Confucio (551 a. C.–479a.C) importante pensador y educador de China, quien rompió la tradición de que solo las familias ricas podían tener acceso a la educación. 

    Un maestro de maestros, Cristo o Jesús de Nazareno, cuyos escritos y obra lograron la transformación al cristianismo.

    En estos dos mil siglos, son muchas las figuras que han destacado en alguna rama específica, distinguiéndose por trasmitir sus enseñanzas, por ser más diestros en alguna especialidad, convirtiéndose de esta manera,  en constructores de andamios que ayudan al aprendiz, a la adquisición del aprendizaje.

    La educación ha transitado por un camino escabroso y de difícil acceso, basta remitir el pensamiento al tiempo del obscurantismo, donde se debió vencer el dogma, hasta dar cabida  al renacimiento y posteriormente a la época de la ilustración, floreciendo la ciencia que dio paso a grandes descubrimientos, encabezados por científicos, que debieron enseñar y convencer de la fuerza y contundencia de sus hallazgos científicos. 

    Dentro de las teorías de género, puede visualizarse la predominancia del androcentrismo, los estereotipos y roles asignados, así como las brechas de desigualdad de acceso al conocimiento, por sexo, raza, clase social, entre otras. Destacando a grandes luchadoras sociales, quienes adoptaron el papel de maestras para instruir y enseñar a utilizar los lentes de género, sorteando con muchas dificultades ese avance en equidad e igualdad.

    Ser maestro hoy en día, conlleva una alta responsabilidad,   porque al convertirse  en formador de seres humanos, se debe poseer la didáctica necesaria para conjugar la ciencia y el arte de enseñar, la pedagogía que responda a las necesidades  y tiempos del aprendiz, los conocimientos de planes y contenidos, además de responder a los cambios trascendentales y vertiginosos que acontecen en la actualidad. Se debe tener una formación continua en las ciencias de la educación, en el uso de las tecnologías, en la educación socioemocional, con una amplia visión del pasado, para conjugarlo con el presente y futuro de sus alumnos. 

    La conmemoración de este día fue establecida por Venustiano Carranza en 1917, celebrándose,  por vez primera, el 15 de mayo de 1918.

    Vayan estas letras para enaltecer su Ser y Hacer, para reconocer el papel preponderante que  se ejerce en la sociedad y sobre todo, por la huella dejada en cada generación y alumno que transita por sus aulas.
Hago referencia a la frase de Henry Brooks: “El maestro trabaja por la eternidad, nunca sabe hasta dónde acaba su influencia”.

                                                     Maestra Cuquis Sandoval Olivas


martes, 14 de mayo de 2024

Encontrando el elemento












El Elemento es ahí donde confluyen las cosas que te encanta hacer y las que se te dan bien…el punto de encuentro entre las aptitudes naturales y las inclinaciones personales… es lo que fortalece el sentido de tu identidad y mejora tu bienestar. 
Ken Robinson

Cada persona es única y especial, es poseedora de una historia de vida digna de  reconocer. Desde el momento del nacimiento se empiezan a escribir sus primeras páginas, siendo la formación recibida y el contexto, preponderantes en   su desarrollo y crecimiento.   

 

    Qué mejores frases introductorias que las expresadas por Ken Robinson en su libro “El elemento” para describir a la C. Gloria Arreola García. Ella empieza su historia de vida en Ciudad Juárez el 12 de abril de 1962, mudándose posteriormente a Santa Bárbara, Chihuahua. Contrae matrimonio con Javier Valenzuela Manríquez cuando solo era una adolescente de dieciséis primaveras, enlace que dio fruto a  tres hijos. 
Su vida laboral inicia como secretaria en la presidencia municipal de esa localidad, luego en la Subdelegación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y en las oficinas parroquiales, retirándose de este ámbito de trabajo en el año 2014.

 

    Desde adolescente mostró gran inclinación hacia los deportes, especialmente el básquet bol y voleibol. Siendo así, como en el 2008, se unió a un equipo de cachibol de la población, destacando por su liderazgo y un despliegue de valores, personalidad que sustenta hasta la fecha, por lo que desde ese momento, ha fungido como responsable de los distintos equipos en los que ha participado: Equipo del IMSS, sección 42, Amazonas y Mineras, —estos tres últimos pertenecientes a la ciudad de Hidalgo del Parral—.     

 

 
    El deporte, como cada una de las cosas que se hacen en la vida, exige responsabilidad, constancia, saber trabajar en equipo, empatía, escucha activa, autoridad, disciplina, ser motivador, tener gran pasión por el deporte, —ya que este es el motor de la creatividad—entre otras muchas más.

 

    Ella expresa y reconoce que una de las aristas del desarrollo y crecimiento personal que ha experimentado en este contexto deportivo, se deben principalmente a las enseñanzas de estrategias constantes y efectivas que ha recibido de los entrenadores, haciendo mención de los profesores: Octavio González —representante del IMSS en Santa Bárbara—, en Parral  Mario Márquez (†), Hugo Esparza Ogaz y actualmente, el C. Juan Carlos Ibarra, observando y aprendiendo como una integrante más del equipo, sus habilidades técnicas, tácticas y sociales, su conocimiento del deporte, estrategias, habilidades de liderazgo, de planificación y gestión, mismas que ayudan en cada entrenamiento, a encontrar y desarrollar sus fortalezas deportivas.

 

    A lo largo de su carrera deportiva, ha experimentado muchos obstáculos, porque la vida misma es ambivalente, se van encontrando rosas con espinas, pero ha sabido enfocarlos y superarlos como retos presentados. 
    Gloria es una mujer bajita de estatura, grande de alma y pensamiento, irradia felicidad, seguridad, alegría; se considera una mujer exitosa, no solo por los logros obtenidos en su vida personal y deportiva, sino por esa realización interna que la conecta con la parte emocional y espiritual, brindándole un sentido y propósito a su existencia.

 

    Vayan estas letras como un reconocimiento y homenaje en vida, porque una persona no solo brilla por su singularidad, sino por todos los elementos, comunidades y colectivos que circundan a su alrededor, son interacciones intermitentes de energía, emitiendo destellos, luces y resplandores de esperanza. 

Maestra Cuquis Sandoval Olivas

viernes, 3 de mayo de 2024

Polvo de estrellas





“Cuando aquella noche me llamó a su vera
para bendecirme y morir en paz
yo que la adoraba con cariño inmenso
como débil niño, le grité, mamá”
Federico García Lorca
 
Polvo de estrellas 

La línea finita del tiempo hace visible el punto de inicio a partir del nacimiento y una fecha final, marca la partida a la morada eterna; las riquezas de vida que en ese lapso se construyen, son plataformas que sostienen las memorias, estructuras donde se adhieren emociones y sentimientos, mismas que siguen dando vida a los recuerdos, porque las huellas marcadas por el sendero familiar, se siguen revisitando, caminando sobre estas, siguiendo sus pasos, ayudando de esta manera, a revestir la imagen y figura amada a través de diálogos, remembranzas, lágrimas y risas. 

    A sabiendas de la mortalidad que enviste y acompaña al ser humano en su trayecto, nunca es fácil decir adiós, soltar y desapegarse de un ser querido. El cordón umbilical que une a la madre, no desaparece con el nacimiento, sigue siendo un enlace permanente, un palpitar de corazones al unísono y una conexión de amor que va más allá de la vida terrenal. 
De tal forma, puede entenderse por qué al morir la madre, se queda en completa orfandad, sintiendo un vacío y soledad que nadie más puede llenar. 

    La señora Alicia García Moya (30-01-1944) - (29-04-2024), mujer octogenaria cuyo vientre albergó y dio vida a ocho brotes de ilusión y esperanza: Estela, Rocío, Bertha, Jorge, Norma, Juan, Mayra y Gabriela, árbol genealógico de cuyas ramas se desprendieron una treintena de nietos y a su vez, otras tantas de bisnietos, con quienes tuvo la suerte de compartir y convivir. 

    Hoy en día, ellos se encuentran sumidos en el desconsuelo y tristeza, porque ese roble que sostuvo las raíces del núcleo familiar, poseía un tronco fuerte donde emanaba la savia, transportando los tejidos de conducción, la sabia de la sabiduría adquirida por la experiencia, la abundancia del amor, que formó y alimentó con mano firme y consejos pertinentes y oportunos. Esa mujer, perdió su adhesión al suelo, su corazón no tuvo fuerzas para seguir latiendo y su alma y espíritu se desprendieron de su cuerpo terrenal. 

    Alicia García Moya, tuvo una larga y prolífica vida, además de los roles principales antes mencionados, fue una de las jugadoras pioneras en el deporte del softbol femenil, asimismo, se hace mención, de que, por varios años, fue empleada del Servicio “Bery”, negocio que se dedica al enderezado y pintura de autos. 

    Ambas actividades, una de deporte y otra de trabajo, aunadas a la crianza de sus hijos y cuidado del hogar, son dignas de reconocerse, ya que ella, tuvo el valor de enfrentar y romper los modelos y estereotipos de género impuestos en ese tiempo y que a la fecha siguen prevaleciendo. 
    
    
    Sirvan estas breves letras para expresar y agradecer las múltiples manifestaciones de apoyo recibidas en este proceso de duelo. El acompañamiento, las llamadas, mensajes, arreglos florales que, con su colorido y esencia, acompañan su última morada.

    Una forma poética y metafórica de entender la muerte, es pensar que, al descomponerse nuestros cuerpos, se mezclan con los elementos básicos del universo y de esa manera seguimos viviendo por siempre. 

Maestra Cuquis Sandoval Olivas