“De amor y de sombra”
Es el segundo libro de una de las plumas más
proliferas de Latinoamérica, Isabel Allende, quien a través de la narrativa en
tercera persona y utilizando a los protagonistas Irene Beltrán y Francisco
Leal, pertenecientes a esferas sociales muy diferentes, pero que son reunidos
por el contexto histórico, van gestando un romance apasionado.
Esta novela se presenta en 1984, siguiendo a
“La casa de los espíritus” (1982), aborda de alguna manera una secuencia de eventos
descriptivos, detallados y autobiográficos que relata la escritora Isabel
Allende sobre el golpe de estado y la dictadura militar que aconteció en Chile
en 1975, misma que fue vivida por la autora, al tener una relación consanguínea
muy cercana con el entonces presidente Salvador Allende.
Ambas novelas han tenido una aceptación tal,
que fueron llevadas al cine y se convirtieron en el parteaguas de continuas
producciones literarias que abordan temáticas como el papel de la mujer, el rol
que guarda la memoria escrita y el rescate de información, derivado de su
formación periodística; Isabel además es reconocida guionista, y su éxito como
escritora le llevó a ser galardonada en el año 2010, con el premio nacional de
literatura en Chile. Es una de las escritoras con más libros vendidos y
traducida a más de cuarenta idiomas.
“De amor y de sombra” es un libro de 268
páginas, que atrapa al lector desde el inicio de su historia, que comienza con
la dictadura de Pinochet, marcando eventos cruciales en el país, como la
desaparición de sindicatos, la disolución del congreso y la pérdida de la
libertad de expresión. En su narrativa se encuentra un modelo económico
decadente, representado por tres familias de distintas clases sociales, quienes
fueron partícipes directos de estos eventos y presentan una perspectiva de los
hechos de acuerdo a su condición social.
Las descripciones detalladas son concisas y
desgarradoras, puede sentirse el dolor, impotencia y desesperanza del pueblo
ante las vejaciones cometidas en nombre de la ley; presenta a un ejército
corrupto que acude a las más terribles torturas para conseguir su cometido,
pero también muestra a una iglesia muy humana y solidaria que utiliza el poder
para ayudar y proteger a sus hermanos.
La depresión, el desabastecimiento, el hambre,
la tortura, la manipulación de la información, el entrenamiento del ejército
que condiciona la mente de su gremio para dormir la conciencia y la razón, hay
incesto, suicidio, aborto, exilio, deserción, política, asesinatos,
desaparecidos, religión y represión.
Todos y cada uno de estos temas son detallados
meticulosamente, permitiendo al lector imaginar y experimentar las emociones y
sentimientos generados, ya sea por los encuentros amorosos o eventos fortuitos y cotidianos, como cuando
describe la matanza y agonía de un cerdo, que se tenía destinado como platillo
principal para la festividad en puerta.
En medio de hechos históricos como los
cacerolazos, se desarrolla una historia de amor y tragedia que enfrenta al
sistema dictatorial, actuando por convicción y decisión de denunciar los hechos
y de que la verdad sea conocida por el mundo entero.
Sírvase esta breve reseña para incentivar su
lectura, terminando con una de sus frases célebres respecto al amor: “El amor nos vuelve buenos. No importa a
quien amemos, tampoco importa ser correspondidos o si la relación es duradera.
Basta la experiencia de amar, eso nos transforma”.
Muy buena reseña. Aunque menos conocido que "La casa de los espíritus", esta novela vale cada minuto que se emplea para leerla. Es muy densa de temas y perspectivas por lo que no suelta a su lector/a ni mucho después de haberla terminado.
ResponderEliminarMuy buena reseña. Aunque menos conocido que "La casa de los espíritus", esta novela vale cada minuto que se emplea para leerla. Es muy densa de temas y perspectivas por lo que no suelta a su lector/a ni mucho después de haberla terminado.
ResponderEliminarInteresante tu reseña. Así es Isabel Allende en sus relatos... Emotivos simbólicos y reales. Gracias Cuquis seguimos con Violeta!!!
ResponderEliminar